Schulz, en un acto de campaña.

Schulz, en un acto de campaña. Reuters

Europa EL SPD Y LAS ELECCIONES ALEMANAS

El 'efecto Schulz' pone contra las cuerdas a Merkel en los sondeos

Con el nuevo líder, el SPD adelanta en los sondeos a Merkel por primera vez en una década, aunque todavía tiene que presentar su programa.

Salvador Martínez

Martin Schulz apenas lleva un mes al frente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y ya ha revolucionado el panorama político alemán. Desde que tomara las riendas de la decana de las formaciones políticas germanas, los socialdemócratas han visto cambiar radicalmente sus perspectivas.

Una victoria del SPD en las próximas elecciones generales, que se celebrarán el 24 de septiembre, no era un escenario imaginable con Sigmar Gabriel de líder. Con Schulz, sin embargo, los sondeos parecen indicar ahora lo contrario.

Un cartel, a favor a Schulz.

Un cartel, a favor a Schulz. Reuters

Gabriel puso el partido a finales de enero en manos de Schulz y es ahora ministro de Asuntos Exteriores. Su retirada y la entrada en escena del que fuera presidente del Parlamento Europeo hasta el pasado 17 de enero no ha podido sentar mejor al SPD, donde vuelve a respirarse optimismo.

Esto, a pesar de que aún se desconoce prácticamente todo lo que Schulz tiene que ofrecer. El SPD, al igual que el resto de partidos, trabaja actualmente en la redacción de su programa electoral.

Sobre el futuro de su formación se muestra especialmente esperanzada Johanna Uekermann, presidenta de la organización de los jóvenes socialistas de Alemania (Jusos, por su acrónimo alemán). "Que Martin Schulz hable de la injusticia social moviliza a mucha gente joven", dice a EL ESPAÑOL Uekermann. "Los sondeos muestras que una victoria del SPD es posible, tenemos una gran oportunidad", añade la presidenta de Jusos.

Ante esta organización se expresaba Martin Schulz el viernes en la sede del SPD en Berlín. Ésta era una más de las numerosas intervenciones que viene protagonizando Schulz por toda Alemania desde que se hiciera con el timón de su partido.

La semana pasada un sondeo de intención de voto ponía, por primera vez en diez años, al SPD por encima de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel. La encuesta, elaborada por el instituto Infratest dimap para la televisión pública ARD, daba un 32% del apoyo del electorado a los socialdemócratas. A la CDU se le atribuía un 31%.

En otro sondeo, el Instituto para Nuevas Respuestas Sociales (INSA, por sus siglas en alemán) situaba esta semana al SPD con un 32% de la intención de voto, un punto y medio por encima de la CDU (30,5%). Para Uekermann, algo que motiva el auge del partido en los sondeos es que "un cambio es ahora posible, ya no vale esa idea de que no hay alternativa a Angela Merkel".

Antes de que Schulz tomara las riendas del SPD, a los socialdemócratas se les concedía entre un 20% y un 23% de la intención de voto, diez puntos porcentuales por debajo de la CDU. Al viento a favor que empuja en las encuestas al partido de centro-izquierda germano se le ha bautizado como "efecto Schulz".

SCHULZ GANA A MERKEL EN LOS SONDEOS

Otras instituciones dedicadas a los estudios de opinión aún ven en sus estudios a la CDU por delante del SPD. En cualquier caso, resulta sintomático que, al preguntar a los alemanes a quién quieren como canciller tras los comicios de septiembre, sea recurrente que Schulz cuente con más apoyo.

En su "barómetro político" publicado a mediados febrero, el Forschungsgruppe Wahlen, otro organismo de prestigio dedicado al estudio de la opinión pública, indicaba que un 49% de los encuestados prefiere a Schulz dirigiendo al Ejecutivo. Merkel se quedaba con un 38%.

"La situación en la opinión pública es ésta, pero en dos o tres meses nadie puede decir qué va a pasar. La situación puede cambiar muchísimo", dice a EL ESPAÑOL Matthias Jung, investigador del Forschungsgruppe Wahlen y hombre al que se considera en Alemania el “experto en sondeos de opinión de Angela Merkel”.

Jung invita a la cautela a la hora de analizar los resultados de las encuestas. En los estudios de su grupo de investigación la CDU todavía aventaja al SPD, aunque con un margen mínimo. Ocurre lo mismo con las encuestas que dirige en Berlín para el instituto Forsa Peter Matuschek: "Todo está por decidir, es demasiado pronto", subraya a este periódico.

Hay precedentes históricos a considerar. "En la campaña de 1994, que enfrentó al canciller cristianodemócrata Helmut Kohl con el socialdemócrata Rudolf Scharping, éste último fue en cabeza en los sondeos mucho antes de la elección, pero los resultados finales fueron otros", recuerda Jung. Aquellas elecciones de 1994 fueron las cuartas y últimas elecciones generales en las que Kohl salió triunfante.

EL ATRACTIVO DE LA NOVEDAD

Merkel aspira este año al que sería su cuarto mandato como canciller. Cuando el pasado mes de noviembre presentaba su intención de seguir al frente de la Cancillería Federal, la lideresa germana no tenía rivales de los que preocuparse. Pero Schulz ha cambiado por completo el escenario político.

"Suena banal, pero lo que pasa con Martin Schulz es que es nuevo, punto", explica a EL ESPAÑOL Carsten Koschmieder, politólogo de la Universidad Libre de Berlín. "En realidad, Schulz siempre ha estado ahí, pero viene de presidir el Parlamento Europeo [entre 2012 y enero de 2017, ndlr.], y la sensación que tiene la gente es que viene de fuera", abunda Koschmieder.

Más allá de plantear la "justicia social" como tema central de su campaña, ni Schulz ni su partido han tenido tiempo para desarrollar una oferta política concreta. Eso sí, al aspirante del SPD se le ha escuchado hablar de "los errores" que contenía la denominada Agenda 2010, célebre programa de reformas económicas concebido en su día por el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder. A esas medidas se suelen atribuir los éxitos presentes de la locomotora de la economía europea.

'CAMARADA' SCHULZ

Schulz se ha distanciado de la Agenda 2010. Ha dicho que desea ampliar el tiempo que los parados reciben la máxima indemnización de desempleo. Además, ha criticado que en los años de Schröder en el poder su partido no tomara determinadas iniciativas: "Deberíamos haber introducido el salario mínimo y aumentar la carga fiscal a los superricos", insiste.

Afirmaciones como éstas han posibilitado que la revista conservadora Frankfurter Allgemeine Woche dedicara a Schulz la portada del último número de febrero. Lo caracterizaba de obrero de aire soviético salido de un taller. Empuñaba con ambas manos una gran llave de boca fija al frente de una manifestación. "Camarada Schulz. El SPD gira a la izquierda. ¿Es suficiente para la cancillería?", titulaba el semanario.

A las declaraciones de Schulz contra la Agenda 2010, la propia Angela Merkel reaccionaba el pasado fin de semana defendiendo el paquete de reformas. Para ella, Schröder hizo "ganar a Alemania" con la Agenda 2010. Estando en la oposición, la lideresa cristianodemócrata apoyó las reformas de Schröder. Este intercambio de declaraciones parece toda una escaramuza previa a la próxima campaña electoral. Sin embargo, al debate político en Alemania aún le falta contenido.

"Ahora mismo Schulz no dice nada realmente concreto, tácticamente es algo inteligente, porque el SPD trabaja en su programa político, como el resto de partidos", comenta Koschmieder, el politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

A falta de medio año para los comicios, esclarecer el contenido de los programas puede ser incluso perjudicial. "Tras las elecciones probablemente haya seis partidos en el Bundestag, y cuando alguien dice sólo gobernará con éste u otro socio o que hará esto o lo otro, en realidad está poniéndose difícil llegar al Gobierno", estima Koschmieder.

Según las encuestas, CDU y SPD se reparten prácticamente a partes iguales algo más del 60% de la intención de voto en las próximas elecciones generales. En esos sondeos ya figura como tercera fuerza política el partido euroescéptico y xenófobo Alternativa para Alemania (AfD), al que se atribuye alrededor de un 10%. Le siguen Los Verdes y Die Linke – rondando ambos el 8% o algo menos. Por último, al Partido Liberal Demócrata, que en 2013 salió de la Cámara Baja al no superar la barrera del 5% para poder estar representado en el Bundestag, se le ve alcanzando un 6%.