Marion Maréchal- Le Pen, en campaña en diciembre de 2015: -¡Estamos PREPARADOS!

Marion Maréchal- Le Pen, en campaña en diciembre de 2015: -¡Estamos PREPARADOS! Getty

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La sobrina de Marine Le Pen le dificulta su llegada al Elíseo

Marion Maréchal-Le Pen tiene un rol relevante en el Frente Nacional y defiende otra visión del partido.

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Quiere que se ponga un belén en la delegación de la administración regional en Marsella. Esa es la última polémica que ha provocado la benjamina del clan político Le Pen en un país donde la laicidad es una máxima. “Llevamos un año esperando que la señora Le Pen formule algo que sea una propuesta: ¡aquí está! La señora Le Pen al fin tiene una idea: la instalación de un belén en la sede del Consejo Regional”, se burló el presidente regional, Christian Estrosi, en un comunicado recogido por la cadena LCI.

Marion Maréchal-Le Pen es presidenta regional del partido fundado por su abuelo y dirigido por su tía en Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA), a la vez que diputada en la Asamblea Nacional y miembro del despacho político del Frente Nacional. La región donde lidera el Frente Nacional no es una cualquiera, especialmente en cuanto a la misión antimigratoria y antimusulmana que proclama esta formación de ultraderecha que la primavera que viene podría dar el campanazo en las elecciones presidenciales.

La nietísima / sobrinísima no representa a una región cualquiera de Francia. PACA incluye Niza, la ciudad que sufrió el atropello masivo en nombre del autodenominado Estado Islámico el pasado 14 de julio que acabó con la vida de 86 personas. No sólo eso, sino que Niza es la segunda ciudad francesa que más turismo atrae, sólo por detrás de París, como capital de la ultraturística y adinerada Costa Azul. Por cierto, que Estrosi precisamente es también alcalde de esta ciudad por el partido conservador de Los Republicanos y afrontó críticas por la deficiente gestión de la seguridad aquel día.

Por otra parte, la capital regional, Marsella, es la segunda mayor ciudad del país en población, con numerosas personas de clase trabajadora y también de origen magrebí. Además acoge al puerto número 1 del país.

Visión política distinta

El episodio navideño es una anécdota que muestra el carácter marcadamente católico de la joven política, que tiene una opinión dispar  de la de Marine Le Pen en cuanto al aborto. En el diario católico conservador Présent, Marion defendió que es necesario revisar la “cobertura integral e ilimitada” de la interrupción voluntaria del embarazo por parte de la sanidad pública, propuso la “adopción prenatal” y volver a instaurar un periodo de reflexión “para evitar decisiones precipitadas”.

No hizo más que decir lo mismo que defendió en 2012 el Frente Nacional durante la campaña a las presidenciales, pero desde entonces su tía ha cambiado de opinión. Ya no está a favor de retirar la financiación del aborto. “Desde principios de este año, Marine Le Pen trata de presentarse como la protectora de los derechos de las mujeres, especialmente frente al islam radical, para reforzar un electorado en cuyo seno el FN acusa un retraso estructural”, escribió el experto en extrema derecha del diario Le Monde, Olivier Faye.

Tía y sobrina “simplemente” tienen “convicciones personales” diferentes en cuanto a las políticas sociales, explicó el politólogo especializado en extrema derecha e investigador asociado del think tank francés IRIS, Jean-Yvres Camus, en una entrevista concedida a la revista Les Inrocks. No están de acuerdo ni en el aborto ni en el matrimonio para todos. Pero más allá de eso, ve una posición pragmática de la líder del partido para aglutinar el voto de las “clases populares” mientras que su sobrina cree que deben defender las ideas conservadoras de la formación.

No quiere la rosa azul de Marine

En realidad, la joven política de 27 años se mantiene más fiel a las premisas tradicionales del Frente Nacional, que su líder y candidata a las presidenciales de 2017. Cuando el equipo de Marine Le Pen presentó el logotipo del partido para la campaña a finales de noviembre, Marion dejó entrever que no le entusiasmaba y acaparó las miradas en los medios franceses después de que se desvelara el símbolo.

Era una rosa azul sin espinas, en un guiño a la izquierda por la flor y a la derecha por el color que Marine no dudó en confirmar en el vídeo de presentación. “Esta visión (que interpretarán algunos) no me disgusta, pues es el reflejo de todos los franceses por encima del clima de tensión, que es lo que yo busco”. Pero también aseguraba que era por ser el símbolo de la feminidad y porque significa “hacer posible lo imposible”, entre otros argumentos simbólicos.

Se interpretó como un intento de acaparar votos renunciando a su ideología y pasando abiertamente al populismo. La rosa la completa un eslogan que deja lugar a pocas dudas: “En el nombre del pueblo”. Pero ese no era el problema para Marion, puesto que recordó que fue su propio padre el que dio la idea de “ni de derechas ni de izquierdas, del Frente Nacional”. Pero se encargó de dejar claro que ella no había participado en la elaboración del logotipo.

Mantiene un enfrentamiento con el brazo derecho de Marine Le Pen y vicepresidente del partido, Florian Philippot, de tal calibre que hasta la líder del partido se vio obligada a darles un toque de atención públicamente hace diez días en el programa de televisión Le Grand Jury (El Gran Jurado). Philippot había dicho que Marion estaba “sola y aislada” en el FN, lo que ella calificó de “agresión”, recogió la radio Europe1.

La nietísima / sobrinísima había rechazado en junio el puesto de portavoz del FN. Tan sola no debe de estar cuando tiene 223.000 seguidores en Twitter que se encargaron de recordárselo al número 2 del partido en esa misma red social. Alguno incluso la llamó “nuestra futura presidenta”. Ella les respondió: “Muchas gracias a todos por vuestras numerosas señales de amistad. Me conmueve sinceramente”.


La elegida del estratega jefe de Trump

Si Marine Le Pen no fue la europea que más se alegró de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos el pasado 8 de noviembre, poco debió de faltarle, porque le felicitó por su victoria vía Twitter y añadió el buen presagio que para ella significaba en seguida. Los aliados europeos a los que Trump pidió colaboración fueron ella y el eurófobo británico Nigel Farage... y también Marion Maréchal-Le Pen.

Fue el próximo estratega jefe de la Casa Blanca, artífice de la recta final de la campaña electoral de Trump y exeditor del ultraderechista medio Breitbart News, Stephen Bannon, quien la invitó a colaborar con el próximo proyecto de Breitbart en Francia meses antes de que el presidente electo de EEUU ganara los comicios. Fue en una entrevista con Radio Londres el pasado julio, cuando dijo: “Pensamos que Francia es el entorno donde hace falta estar, con sus jóvenes emprendedoras, las mujeres de la familia Le Pen. Marion Maréchal-Le Pen es la nueva estrella ascendente”.

Ella se cuidó de presumir de ello a los cuatro días de la victoria republicana en noviembre para aceptar públicamente la propuesta. “Respondo sí a la invitación de Stephen Bannon, CEO de la campaña presidencial de Donald Trump, para trabajar juntos”, tuiteó.

Sin embargo, el liderazgo de Marion se antoja aún lejano, aunque con un papel relevante en la formación. El politólogo Jean- Yves Camus opinaba en aquella entrevista recogida por el think tank que aún es joven y que “sabe bien que no será candidata a las elecciones mañana, y que no tomará el liderazgo del partido tan pronto”. Para él, sus posturas son “sobre todo complementarias, y debe seguir así para que el Frente Nacional llegue a la segunda vuelta” en las elecciones presidenciales de la próxima primavera.