La recuperación del Covid es del 99% sin vacuna, dice la pancarta de unos manifestantes en Nueva York.

"La recuperación del Covid es del 99% sin vacuna", dice la pancarta de unos manifestantes en Nueva York.

EEUU

Cuando ni recompensas de 100 dólares convencen: los antivacunas complican el verano en EEUU

La campaña de vacunación se ha estancado mientras los contagios y hospitalizaciones siguen al alza con la amenaza de la variante Delta. 

1 agosto, 2021 01:06

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Estados Unidos llegó al 30% de población totalmente vacunada con una rapidez inaudita, solo comparable a la que mostró Israel en los primeros días de este año. El 30 de abril, mientras los americanos llegaban al 30,32%, Reino Unido aún andaba por el 20%... Y España superaba por tres centésimas el 10%.

Todo aquel que quería vacunarse podía hacerlo de forma casi inmediata y, así, los estados habilitaron polideportivos, colegios, farmacias y todo tipo de recintos públicos para que no faltara oferta para tanta demanda. Apenas un mes después, los vacunados con dos dosis eran ya el 40%, es decir, más de cien millones.

Ahora bien, ahí ya se podía percibir un problema en ciernes. A lo largo de la primavera empezaron a aparecer en las portadas las noticias algo estrambóticas con incentivos de todo tipo para que la gente se vacunara. Hamburguesas, perritos calientes, refrescos gratis, incluso recompensas económicas de 100 dólares y puestos preferentes en el acceso a la Administración. ¿A qué venía tanta promoción? ¿Dónde se intuía el problema? En el número de primeras dosis. El mismo día que Estados Unidos alcanzó el 40% de vacunados (27 de mayo de 2021), solo había un 8% de población con una dosis puesta a la espera de la segunda.

El porcentaje de las poblaciones vacunadas en Canadá, España, EEUU y Reino Unido. Fuente: Our World in Data.

El porcentaje de las poblaciones vacunadas en Canadá, España, EEUU y Reino Unido. Fuente: Our World in Data.

Por comparar, en Reino Unido, con un 36% de población totalmente vacunada, había aún un 21% esperando la segunda dosis. En España, la proporción era de un 19% y otro 19% a la espera. ¿Por qué era importante este dato? En el caso de los dos países europeos, quedaba claro que el proceso seguía adelante sin visos de detenerse. En el estadounidense, lo que veíamos era que, una vez se habían vacunado todos aquellos que querían vacunarse con el proceso completo, apenas había más gente interesada. Al ser una decisión voluntaria, mucha gente se estaba negando a participar, de manera que el estancamiento estaba servido.

Así ha sido: más de dos meses después, Estados Unidos aún no ha llegado ni al 50% con doble dosis y el ritmo no puede acelerarse cuando sigue habiendo solo un 8% esperando la segunda dosis, es decir, en tres-cuatro semanas, como mucho, estaría en el 57%. Mientras tanto, Reino Unido ya ha llegado al 56% y España al 57%. En ambos casos, se roza el 70% de ciudadanos con al menos una dosis administrada. En Estados Unidos ni se acerca al 60%. ¿Por qué se niegan a vacunarse los estadounidenses y qué repercusiones puede tener? Es difícil de buscar una sola explicación pero no sobra barajar algunas hipótesis

Los antisistema se han hecho antivacunas

Según una encuesta publicada por CNN y la revista Forbes, el 37% de los blancos simpatizantes del partido republicano ni se ha vacunado ni tiene planeado hacerlo. En la misma situación están el 18% de los hispanos y el 15% de los afroamericanos. En este caso, da la sensación de que la afiliación partidista es hasta cierto punto casual. Hablamos de la América profunda, de la del fanatismo religioso y la teoría de la conspiración. La que agitó Donald Trump en 2016 y en 2020, pero que siempre ha existido y difícilmente cambiará.

Uno puede sentirse tentado a echarle la culpa a FOX News de todo, pero lo curioso de esa encuesta es que había más vacunados entre los espectadores de dicha cadena que entre los que no seguían ningún informativo. Hablamos de un núcleo amplio de antisistema, en el sentido estricto de la palabra, el germen de la muchedumbre que invadió el Capitolio, los que insisten en que Joe Biden nunca fue investido y los que dudan por definición de cualquier cosa que les proponga el Estado, mucho más si el embajador de la causa es el “malvado” Anthony Fauci, por otro lado, asesor en su momento del ya vacunado -y sin reservas- Donald Trump.

Hay un claro problema social más que político a la hora de conseguir que este núcleo de población se vacune. Por supuesto, no son solo republicanos rednecks sacados de The Ozark los que se niegan a recibir la vacuna. El sentimiento anti-estatal está muy extendido en todo el país y traspasa razas y convenciones sociales.

Cuanto más se empeñan en Washington en fomentar la vacunación, más desconfían muchos del proceso, lo que no quiere decir que la Casa Blanca se vaya a rendir: en Estados Unidos, como en casi todos los países, se está investigando la manera de castigar socialmente a los no vacunados dificultando su acceso al ocio y al trabajo, cuestión que legalmente siempre va a ser muy discutible. El gran debate de la semana ha sido si las mascarillas deberían ser obligatorias o no. Como se ve, estamos todos un poco en las mismas.

La variante Delta amenaza

En la actualidad, hay 14 estados donde no se ha llegado al 50% de primeras dosis puestas sobre el total de población. En 13, el partido republicano ganó con cierta comodidad las elecciones presidenciales de noviembre de 2020. La excepción es Georgia, donde Joe Biden y el partido demócrata ganaron por primera vez en 28 años.

Casi todos -Missisipi, Wyoming, Louisiana, Alabama, Tennesee, la propia Georgia…- pertenecen a esa parte del sur del país donde los cambios siempre van más lentos: la parte del país que está ahora mismo sufriendo el mayor avance de casos de la variante Delta.

El escenario no invita al optimismo. Acabamos de ver en España lo que pasa cuando esta variante entra en una comunidad: arrasa con ella. Hemos visto incidencias salvajes incluso con porcentajes altísimos de vacunación y sabemos que sigue habiendo un número importante de hospitalizados y de fallecidos, si la cosa va mal.

Si juntamos grupos sin vacunar, reacios a tomar medida social alguna, y sin legislación de apoyo, el resultado puede ser terrible. Para hacerse una idea, la incidencia general del país ha subido de 91,5 a 281,8 casos por cien mil habitantes en apenas dos semanas.

Al estar en plena explosión de casos, aún no se percibe alarma en hospitales y fallecidos. La media diaria se ha colocado por encima de los 75.000 casos en la última semana cuando hace apenas diez días era de 39.679. Los fallecidos diarios están en torno a los 318 por los 228 que vimos hace tres semanas, la cifra más baja desde el inicio de la pandemia.

Aún queda para que esta cifra suba y el problema es que sabemos dónde subirá: Louisiana, Alabama o Carolina del Sur están viendo ya aumentos considerables en los ingresos diarios en hospitales cuando ninguno de estos estados llega al 35% de población totalmente vacunada.

Número de ingresos en Estados Unidos. Fuente: CDC.

Número de ingresos en Estados Unidos. Fuente: CDC.

Con todo, el gran problema ahora mismo es Florida. Pese a contar con un 49% de vacunados, por encima de otros estados de su entorno y perfil demográfico, los casos se han disparado hasta llegar prácticamente a los niveles de la ola de invierno, que dejó unos 8.000 muertos entre enero y febrero en un estado de veintiún millones de habitantes. Las hospitalizaciones han crecido un 123% en los últimos catorce días y las defunciones, aún en las primeras fases del incremento, un 77%. Hablamos ya de 58 muertos diarios de media en un estado con menos de la mitad de población de España.

En el total del país, el incremento de hospitalizados es del 74% y el de fallecidos es del 10%. No son números alarmantes hasta que empiezan a serlo. Demasiados estados están prácticamente sin defensas y eso no tiene pinta de que vaya a acabar bien. Prácticamente todo el sur del país es una alerta roja y ni siquiera esta cuarta ola estadounidense parece haber concienciado a sus ciudadanos de que vacunarse es necesario. Cuando uno no vacuna ni legisla, el caos está servido. Lo hemos vivido aquí donde al menos hemos ido a todo trapo con las vacunas. Lo han vivido también en Reino Unido. Estados Unidos no será una excepción.