El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. Joshua Roberts Efe

EEUU

Trump propone bajar el impuesto de sociedades al 15% con la "mayor rebaja fiscal" de la historia

El tipo impositivo para las rentas más altas del país también se reduciría en más de cuatro puntos.

Donald Trump quiere bajar dramáticamente los impuestos a las empresas y aflojar la presión sobre los ciudadanos con lo que su Administración describe como la "mayor rebaja y reforma fiscal" en la historia de EEUU.

Rozando la marca de los 100 días como presidente, el republicano ha desvelado los principios de su plan, esbozados en un único folio, que incluyen una reducción del impuesto de sociedades del 35% al 15% -situándolo entre los más bajos de la OCDE- y del número de tramos del impuesto sobre la renta de las personas físicas de siete a tres. Estos tendrán unos tipos impositivos del 10%, 25% y 35%.

"Tenemos una oportunidad única en una generación para hacer algo verdaderamente grande", ha defendido Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional de EEUU, que ha presentado el plan en compañía del secretario del Tesoro, el banquero Steve Mnuchin.

El Gobierno de Trump, quien alcanzó la presidencia prometiendo devolver empleo al país bajo el lema "EEUU primero", ha proclamado que la reforma simplificará enormemente el sistema fiscal estadounidense, ayudará a las familias trabajadoras y hará las empresas patrias más competitivas.

El plan también propone duplicar la deducción estándar que los ciudadanos pueden aplicar a sus impuestos, ayudar a familias con niños o dependientes, eliminar el impuesto de sucesiones o utilizar un gravamen extraordinario para repatriar beneficios de las compañías estadounidenses en el extranjero.

En un evento en Washington horas antes del anuncio, Mnuchin aseguró que la reforma no buscaba satisfacer a los más ricos sino al común de los estadounidenses. "Esto no va a ser una laguna para permitir que los ricos que deberían pagar impuestos más altos paguen un 15%", dijo. "Esto es para las pequeñas empresas que empujan la economía".

Aun así, el plan beneficiaría al imperio empresarial de Trump, quien se niega a hacer públicas sus declaraciones de la renta, rompiendo con una larga tradición en la política estadounidense.

El plan presentado este miércoles no indica cómo la Administración pretende compensar el la falta de recaudación derivada de la bajada de impuestos. De hecho, no hace mención -Mnuchin ha evitado abordar el tema en rueda de prensa- a una controvertida propuesta contemplada por los republicanos de implementar lo que se conoce como border adjustment tax (impuesto de ajuste fronterizo).

Este impuesto gravaría bienes importados a EEUU mientras que las exportaciones estarían exentas con el objetivo de promover que las empresas produzcan en suelo estadounidense, aunque existen riesgos en su implementación.

Mnuchin, el secretario del Tesoro, insiste en que el plan se cubrirá su coste con el crecimiento económico que generará, pero no está claro que la reforma no vaya a afectar al déficit público.

"Cortar el impuesto de sociedades traerá grandes recompensas si se hace sin contribuir al déficit, pero lograr ese objetivo exigirá decisiones difíciles por parte del presidente y el Congreso", advierte en un análisis Alan D. Viard, experto del think tank conservador American Enterprise Institute (AEI).

Aunque el déficit ha sido siempre una cuestión delicada para los conservadores, los líderes republicanos en el Congreso han afirmado que los principios dibujados por Trump servirán de "guías" para llevar a cabo una reforma del sistema fiscal.

"Creemos que podemos reconstruir nuestro sistema fiscal de manera que haga crecer nuestra economía, promocionar mejor el ahorro y la inversión, proporcionar a nuestros creadores de empleo una ventaja competitiva y ofrecer prosperidad a todos los estadounidenses", reza un comunicado firmado por el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, y los dirigentes de las poderosas comisiones de Medios y Arbitrios y Finanzas de las cámaras baja y alta, respectivamente.

La Administración dice estar trabajando con el Legislativo en la confección la ley, que espera ver aprobada antes de que acabe el año, y promete ofrecer más detalles más adelante.

Sin embargo, la última reforma fiscal data de la década de 1980 y, aun estando el Congreso bajo dominio republicano, Trump no logró que el Legislativo respaldara un plan para derogar y sustituir la reforma sanitaria de Barack Obama