Trump tiene 27 millones de seguidores en Twitter.

Trump tiene 27 millones de seguidores en Twitter. Reuters

EEUU

Los sábados locos de Trump con Twitter

Una teoría estadística atribuye la falta de control del presidente a que su hija y yerno no pueden trabajar en Sabbat.

Washington DC

Quizá no muchos han reparado en que las decisiones más controvertidas del presidente de los EEUU, así como sus mensajes de Twitter más incendiarios, suelen tener algo en común.

Por ejemplo, cuando Donald Trump acusó a Barack Obama de espiarle, cuando firmó el decreto para cerrar las fronteras a siete países de mayoría musulmana -desencadenando un caos aeroportuario nacional-, cuando arremetió contra Arnold Schwarzenegger por su poca audiencia televisiva, o cuando telefoneó al director del Servicio de Parques Nacionales exigiendo fotografías que demostraran que su investidura había sido la mayor de la historia.

Estos y otros polémicos episodios del presidente estadounidense se produjeron a partir del atardecer del viernes.

Una teoría ha empezado a cobrar fuerza entre los medios norteamericanos, que se han lanzado a estudiar analíticamente el comportamiento del magnate durante los siete días de la semana. La conclusión es que Trump parece desatarse durante las horas coincidentes con la celebración del Sabbat, el día sagrado judío, que tanto su hija Ivanka como su esposo y asesor en la Casa Blanca Jared Kusher respetan rigurosamente.

Esta observancia implica una serie de restricciones, que incluyen no poder estar pendiente de dispositivos tecnológicos como móviles u ordenadores e incluso realizar algunos desplazamientos en vehículos. De hecho, el matrimonio tuvo que obtener un permiso rabínico para montar en un coche después de la investidura de Trump. Esto habría obligado a la pareja a no poder supervisar -o quizá controlar- el comportamiento del millonario durante esas 24 horas.

Desde la campaña electoral, los medios estadounidenses dan por hecho que el papel de Ivanka y Jared es crucial a la hora de ‘domar’ a la fiera que Trump lleva dentro y que sale a la luz con bastante asiduidad. Publicaciones como la revista Vanity Fair o Slate han atribuido a la ausencia del matrimonio Kusher los pasajes más disparatados del presidente, realizando incluso un análisis estadístico de su cuenta de Twitter.

También ha ayudado a generalizar esta teoría también el programa satírico Saturday Night Live, que en sus piezas ha incluido bromas como que "cuando los judíos están ausentes”, el resto de la Casa Blanca se divierte. E incluso la CNN organizó una mesa de debate sobre esta cuestión.

En cuanto a los datos que sustentan esta teoría, fue la publicación Slate la que analizó la cuenta del presidente en la red social de los 140 caracteres. Según este estudio, Trump había tuiteado más de 1.200 veces desde que fue elegido candidato de su partido el pasado julio, una cifra que baja a algo más de 1.170 si no se tienen en cuenta los retuiteos.

Esta revista sostiene que sólo los enviados desde un dispositivo Android, unos 918, fueron obra directa del presidente. De ellos, casi 80 se enviaron desde el ocaso de un viernes al atardecer del sábado.

En la mayoría de los meses analizados, excepto noviembre y enero, la tasa de envío de mensajes durante el Sabbat superó a la del resto de días de la semana. En septiembre, un 31% de sus tuits fueron publicados durante el día sagrado judío. Además, Trump incorporó a esos mensajes un promedio de un 17% más de puntos de exclamación durante el sábado.

Kushner también procede del mundo inmobiliario.

Kushner también procede del mundo inmobiliario. Mike Segar Reuters

También durante esa jornada Trump usó más mayúsculas consecutivas -por ejemplo, "FAKE NEWS" (noticias falsas)-, hasta en un 29% más de media. Además, en sábado se produjeron alguno de sus tuits más memorables, como el que ponía en duda a los jueces que se opusieron a su veto migratorio -“So-Called Judge” (supuesto juez)- o el explícito “Fidel Castro is Dead! (¡Fidel Castro ha muerto!)”, tras conocerse el fallecimiento del dictador cubano.

La revista encuestó a 39 participantes para conocer su impresión sobre los tuits del magnate y, mayoritariamente, este grupo encontró más fuera de tono los mensajes producidos durante el Sabbat que en el resto de la semana.

Pero a esta teoría también le salen detractores. Algunos rabinos discrepan abiertamente, entre ellos Haskel Lookstein, quien supervisó la conversión de Ivanka Trump al judaísmo en 2009 para contraer matrimonio con Jared.

"Creo que es muy tonto decir que de alguna manera la gente en la Administración Trump espera hasta el sábado para tomar algunas decisiones que de otro modo no tomaría”, dijo a Politico Lookstein, rabino emérito en la congregación de Kehilath Jeshurun en el Upper East Side de Manhattan.

"Creo que es jugar con el comportamiento religioso", agregó este líder espiritual, aún cercano a Kushner y su mujer. "La forma en que creo que Jared e Ivanka observan el sábado es permaneciendo junto con sus hijos. Están desconectados, pero cualquier cosa podría ser discutida".

De hecho, los judíos ortodoxos situados en el Gobierno federal han encontrado habitualmente fórmulas de cumplir con sus funciones sin interrumpir su observancia. El senador Joe Lieberman, un judío ortodoxo, caminó hacia el Capitolio desde su casa en Georgetown para votar sobre la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio en el 2009. Jack Lew, que sirvió como jefe de personal de Obama y más tarde como secretario del Tesoro, siempre estuvo abierto a atender llamadas telefónicas los fines de semana, sabiendo que si era requerido sería por algo realmente importante.

Kushner y Ivanka Trump no suelen pregonar sus hábitos religiosos. En la ciudad de Nueva York, a menudo atendían a celebraciones privadas en lugar de acudir a la sinagoga de Lookstein. En Washington eligieron la casa a la que se han mudado buscando una vivienda cercana a un centro judío para poder atender al culto.

¿LOS MEDIOS ABUSAN DE TRUMP?

La retórica de Trump en Twitter, en cualquier caso, podrá ser discutida, pero de lo que no hay duda es de que es efectiva, ya sea sábado o miércoles.

La doctora Jennifer Golbeck, directora del Laboratorio de Inteligencia Social de la Universidad de Maryland, es considerada una líder nacional en el estudio de las redes sociales. “Donald Trump usó las redes sociales de manera muy efectiva. Habló directamente con una parte de EEUU que estaba frustrada con el statu quo y que está enojada. Fue capaz de conectarse a través del odio con personas que compartían ese sentimiento”, explica a EL ESPAÑOL.

A su juicio, esta técnica en Twitter “están definitivamente relacionada” con este resultado electoral que obtuvo el republicano. A esto, por cierto, contribuyeron especialmente los medios de comunicación.

“Esos tuits se convirtieron en noticias, así como la respuesta que provocaban en la gente. Los principales medios escribían artículos que esencialmente se basaban en replicar un tuit de Trump y algunas reacciones. El presidente utilizó su cuenta como una máquina de relaciones públicas que le generó una gran cobertura”, apunta esta experta. Hasta ahora, la jugada, con independencia del día de la semana en que tuiteara, parece haberle salido redonda.