La líder de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

La líder de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. David Fernández Efe

América

Procesan a la líder de las Madres de Plaza de Mayo por fraude al Estado argentino

Se le atribuye un presunto delito de "defraudación en perjuicio de la administración pública”. Habría desviado 12 millones de euros durante los gobiernos de Kirchner.

Noticias relacionadas

Hebe Pastor, viuda de Bonafini, la presidenta de la ONG argentina Asociación Madres de Plaza de Mayo, que fue un emblema de la lucha contra las dictaduras a nivel mundial, ha sido procesada este lunes por supuesto fraude al Estado.

El procesamiento ha tenido lugar justo el mismo año en que se cumple el 40 aniversario del nacimiento de las amas de casa que desafiaron a la dictadura del ya fallecido general Jorge Videla, protestando y reclamando por sus hijos secuestrados, torturados y desaparecidos.

El juez federal Marcelo Martínez de Giorgio encausó a Pastor de Bonafini, junto a sus ex colaboradores, los hermanos Sergio y Pablo Shocklender por el supuesto delito de "defraudación por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública” en relación al uso de los fondos públicos que recibieron para el plan de construcción de viviendas sociales “Sueños Compartidos”.

Los hermanos Schocklender "en su calidad de apoderados de la Fundación Madres de Plaza de Mayo", que organizaba el plan de viviendas sociales "tuvieron el manejo (control) de la suma de 748.719.414,64 de pesos argentinos (44 millones de euros), de la cual desviaron 206.438.454,05 pesos (12 millones de euros) de su destino específico", sentenció el magistrado.

Bonafini, de 88 años, fue señalada como partícipe necesaria de las supuestas irregularidades porque el juez entendió que "conocía los desmanejos (desfalcos) financieros que realizaban los apoderados de la Fundación".

Un proyecto incompleto

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) le dieron a Bonafini millones para financiar ese programa. Pero las viviendas, del tipo prefabricadas, nunca llegaron a completarse. En la causa también fueron procesados el subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala y varios funcionarios más.

Al declarar como imputada, Bonafini acusó del supuesto pufo a los dos hermanos Shocklender que ella había colocado al frente del plan 'Sueños Compartidos'. Los Shocklender son dos sujetos extraños que en los años ochenta, habían cumplido condenas por el parricidio a golpes de sus progenitores, un matrimonio millonario que amasó su fortuna supuestamente traficando con armas durante la dictadura.

“Se afanaron (robaron) todo” declaró Bonafini. Y sugirió que “las riquezas están en poder de ellos (los Schoklender). Se pasean con autos, motos, yates, aviones y poseen casas en barrios cerrados". Solamente Sergio, según la prensa, compró 17 terrenos, un Ferrari 430, dos aviones y un yate.

La titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo perdió a dos hijos, Jorge Omar y Raúl Alfredo, que militaban en partidos de izquierdas durante los años setenta y cayeron en la llamada “guerra sucia” con la que los militares azotaron a la sociedad argentina.

Aunque también profesaba ideas de izquierda, con los años Bonafini se convirtió en una kirchnerista convencida. “Cristina (Kirchner) es nuestra líder y nuestra única Presidenta”, suele proclamar.

División entre las Madres de la Plaza de Mayo 

Por su estilo mandón e intolerante, las Madres de Plaza de Mayo se dividieron en tres ramas: las Disidentes, las de la línea Fundadora y La Plata. Bonafini consiguió quedarse con el sello “asociación” y mantiene a un puñado de mujeres octogenarias que le obedecen.

Admiradora de Fidel Castro y Hugo Chávez, en los últimos años hizo polémicas declaraciones. Por ejemplo celebró el ataque terrorista en 2001 a las Torres Gemelas, en Nueva York. “Sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada”, aseveró.

También apoyó desde al Comandante Marcos hasta las FARC colombianas, pasando por los presos de la banda terrorista ETA.

La Caja de Ahorros de Asturias (Cajastur) admitió a la justicia argentina que ella mantuvo abierta y activa una cuenta bancaria. Por allí pasaron más de 300.000 euros entre 1996 y 2011. Se presume que algunos de esos fondos provenían de las donaciones que hacían el Principado de Asturias, ayuntamientos de esa comunidad y de Canarias.