Vladímir Putin y Donald Trump en la cumbre de Alaska del pasado mes de agosto.

Vladímir Putin y Donald Trump en la cumbre de Alaska del pasado mes de agosto. Reuters

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Los emisarios de Trump y Putin negocian sobre la bocina en Abu Dabi la extensión del tratado de control de armas nucleares

Washington y Moscú utilizan los contactos trilaterales sobre la guerra de Ucrania para abordar el fin del START III, que expira este jueves.

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D. Barreira
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Las claves

Estados Unidos y Rusia negocian en Abu Dabi una posible extensión de seis meses del tratado START III para controlar armas nucleares.

Las delegaciones de Trump y Putin abordan este acuerdo en el marco de negociaciones sobre la paz en Ucrania y han acordado restablecer el diálogo militar al más alto nivel.

El tratado START III, vigente desde 2010, limita el número de ojivas nucleares y sistemas balísticos de ambas potencias, que poseen el 87% de las armas nucleares mundiales.

Estados Unidos muestra escepticismo sobre la eficacia del tratado si no incluye a China, que ha aumentado su arsenal nuclear pero no quiere participar en las negociaciones.

Estados Unidos y Rusia negocian sobre la bocina un acuerdo para que el mundo no se asome a un nuevo rearme atómico. Este jueves, el mismo día que expira el START III o Nuevo START, se ha filtrado que las delegaciones de ambas potencias han abordado en Abu Dabi una posible extensión de unos seis meses del tratado que regula las armas nucleares de Washington y Moscú.

Según adelanta el portal Axios, los contactos se han registrado en los márgenes de las negociaciones trilaterales que se celebran en la capital emiratí sobre la paz en la guerra de Ucrania, en la que han participado los enviados especiales de Donald Trump: Steve Witkoff y Jared Kushner.

Moscú y Washington también han acordado restablecer su diálogo militar al más alto nivel, suspendido en los meses previos a la invasión de Ucrania, según ha asegurado el Pentágono. Un movimiento registrado a raíz de las reuniones entre el comandante del Mando Europeo estadounidense, el general Alexus Grynkewich, y altos mandos rusos.

La ampliación del START III, vigente desde 2010 y que ya fue renovado en 2021 por cinco años más, se ha abordado en las últimas 24 horas, prácticamente sobre la bocina de su expiración. Fuentes citadas por Axios aseguran que el acuerdo no está cerrado y que el borrador del plan aún requeriría la firma tanto de Trump como de su homólogo ruso, Vladímir Putin.

El tratado establecía un límite al número de armas nucleares estratégicas, con un máximo de 1.550 ojivas y 700 sistemas balísticos en tierra, mar o aire para Washington y Moscú. En la actualidad, EEUU tiene desplegadas 1.770 ojivas y Rusia, 1.718. Ambas potencias concentran el 87% de las armas nucleares que existen en el mundo, que completan Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

Si desde el Kremlin llevan meses alertando de que el plazo del Nuevo START se acercaba a su final, la Casa Blanca se ha mostrado más escéptica porque no limita el poder atómico de China, con un arsenal mucho menor pero que en los últimos años se ha incrementado de forma significativa.

Una posición que este miércoles reiteró Marco Rubio, el secretario de Estado, diciendo que es "imposible" que un control de armas nucleares en el siglo XXI sea efectivo sin incluir a Pekín. Pero China, hasta ahora, no ha mostrado interés en sumarse al tratado, que limitaría su programa. Trump y Xi Jinping hablaron ayer por teléfono, pero ninguno de sus dos gabinetes deslizó que se haya abordado este tema.

"Nuestra iniciativa de mantener durante un año los límites, incluso después de la expiración de ese documento, no ha sido respondida", lamentó el lunes Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin. No obstante, Rusia respeta la postura de Pekín: "Los amigos chinos mantienen que su potencial nuclear no es comparable con el de EEUU y Rusia. Y por eso no quieren participar en las negociaciones".

Firmado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes de EEUU y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, el START III entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación del documento por parte de ambos países, marcando el horizonte de una década para controlar los arsenales de las dos mayores potencias nucleares.

El Nuevo START sustituyó al Tratado de Moscú o SORT, firmado en 2003, y dio continuidad al START I de 1991 —en vigor desde 1994— y al fallido proyecto del START II, ​​que nunca se concretó por la falta de consenso entre las partes.

El tratado también exigía notificaciones previas al lanzamiento de misiles sujetos a sus términos y establecía una vigencia de diez años, prorrogable por acuerdo mutuo, como ocurrió en 2021, cuando se extendió por cinco años adicionales