El primer ministro británico, Boris Johnson, en un acto en Londres el 18 de noviembre.

El primer ministro británico, Boris Johnson, en un acto en Londres el 18 de noviembre. Reuters

Mundo EL MUNDO EN LA ENCRUCIJADA

El mundo en 2020: del laberinto del 'brexit' al polvorín de Latinoamérica

Trump afronta nuevas elecciones, Reino Unido tendrá que concretizar el 'brexit', Latinoamérica, a vueltas con sus protestas sociales.

Viejos problemas, nuevas soluciones. El 2020 supondrá el final del ciclo político abierto en Occidente tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el referéndum del brexit en 2016. Los británicos ya han decidido con su inequívoco aval a Boris Johnson: la salida de la Unión Europea debe ejecutarse a finales de enero. Reino Unido tiene ahora que recomponerse tanto interna como externamente. En el horizonte más cercano, el primer ministro británico deberá hacer frente a los desafíos nacionalistas en Escocia e Irlanda del Norte, que reclamarán un nuevo estatus mientras Londres busca su nuevo lugar en el mundo ya sin el paraguas de Bruselas.

Su aplastante victoria le deja manos libres para salir del laberinto del brexit el 31 de enero, fecha programada para la ruptura. El tortuoso proceso de divorcio habrá acabado entonces, pero no sus consecuencias. Nicola Sturgeon pondrá sobre la mesa de Johnson un referéndum pactado sobre la independencia y ya cuenta con el 'no' del premier. Comenzará entonces el pulso territorial de los nacionalistas escoceses, dispuestos a la movilización constante y a exprimir la vía judicial para reclamar su derecho a seguir en la Unión Europea si no se les concede el plebiscito.

Estados Unidos

El año electoral en Estados Unidos deberá despejar una incógnita: ¿es Trump un paréntesis en la democracia norteamericana? La reelección o no del inquilino de la Casa Blanca, que se enfrenta además al desgaste del proceso de impeachment, es mucho más que un asunto doméstico. Del resultado electoral de noviembre de 2020 depende buena parte del consenso mundial para luchar contra el cambio climático, la 'relación especial' con un Reino Unido fuera del club europeo y el alcance de la creciente inestabilidad en América Latina.

La virulencia y la cronificación de los estallidos sociales en Latinoamérica dejan varias lecciones para toda la comunidad internacional.

Además, si hay relevo, habrá motivos para confiar en que la ola populista bajará de intensidad. La primera legislatura de Trump ha logrado dos reacciones opuestas: un efecto contagio de líderes populistas que han copiado las formas del magnate republicano y un movimiento político para hacer frente al neoliberalismo trumpiano desde el populismo de izquierdas.

Latinoamérica

Las protestas de Chile, Bolivia o Colombia; la nueva andadura política en Argentina o el estancamiento de la crisis en Venezuela serán también noticia el año que llega. La virulencia y la cronificación de los estallidos sociales en estos países dejan varias lecciones para toda la comunidad internacional: las revueltas no pueden ser ignoradas y la chispa de la indignación puede tumbar gobiernos, de cualquier signo político.

En Brasil, la convulsa presidencia de Jair Bolsonaro se enfrenta al retorno de Lula da Silva a la escena política. Sin elecciones a la vista y con causas judiciales aún pendientes, la voz del expresidente brasileño complicará aún más la vida al líder ultraderechista, que tiene a la comunidad internacional en contra por su negacionismo recalcitrante del cambio climático. También el proceso judicial para esclarecer el asesinato de la activista Marielle Franco puede salpicarle aún más si se demuestran los indicios de que el mismo presidente o su familia podrían estar implicados.

La activista Greta Thunberg a la llegada del presidente de EEUU, Donald Trump, a la sede de la ONU en Nueva York.

La activista Greta Thunberg a la llegada del presidente de EEUU, Donald Trump, a la sede de la ONU en Nueva York. Reuters

Oriente Próximo, China

El bloqueo político obliga a unas terceras elecciones en Israel, pilar de la estabilidad en Oriente Próximo. Al igual que en América Latina, la oleada de protestas en Irak, Líbano, Siria o Irán pondrán a prueba a unos gobiernos acostumbrados a la mano dura con los altercados. Se encontrarán, probablemente, con una ciudadanía dispuesta a seguir dando la batalla que no se conforma ya con retoques estéticos y gestos para apaciguar los ánimos.

Putin parece dispuesto a aprovechar cada una de las debilidades del resto de actores internacionales para afianzarse como el contrapoder de Occidente.

En el continente asiático, todos los ojos están puestos en China, cuya gigantesca economía está destinada al frenazo tras décadas de imparable auge. La cifra de crecimiento podría quedarse en el 6% en 2020. La economía mundial no se resentirá sólo si fructifica el principio de acuerdo comercial con Estados Unidos y terminan los amagos de guerra arancelaria entre las dos superpotencias, embarcadas también en una batalla por el dominio de las nuevas tecnologías. Además, en el plano político, seguirán las fricciones por el conflicto político en Hong Kong, que empañan la posición democrática de China de cara al exterior.

Rusia

Desde Rusia, el todopoderoso Vladimir Putin parece dispuesto a aprovechar cada una de las debilidades del resto de actores internacionales para afianzarse como el contrapoder de Occidente. Mientras sigue controlando férreamente a su oposición, el presidente ruso parece dispuesto a poner nuevas soluciones a sus viejos problemas.

La primera reunión con su homólogo ucraniano, Vladimir Zelensky, parece indicar una nueva etapa en la complicada relación entre estos vecinos enfrentados por el conflicto del Donbás. Este proceso de paz entre Moscú y e Kiev será una de las claves del 2020 en el ámbito internacional, de su resolución depende la mejora de las relaciones con la Unión Europea, que se replanteará las sanciones sólo si el Kremlin pasa de las buenas intenciones a los hechos.

Un manifestante herido cargado por carabineros durante las protestas contra el gobierno chileno en Santiago, Chile.

Un manifestante herido cargado por carabineros durante las protestas contra el gobierno chileno en Santiago, Chile. Reuters