Dos representantes de cada facción se encararon durante las protestas.

Dos representantes de cada facción se encararon durante las protestas. Reuters

Mundo EEUU

Washington se divide en torno a la calle 14 para separar a ultras y antifascistas

Los policías colocaron hileras de vallas negras e intentaron que nadie cruzara la calle para pasar de una protesta a otra. 

Washington DC

Personalidades de la ultraderecha de EEUU se reunieron en una céntrica plaza de Washington, mientras tres centenares de antifascistas protestaban por su presencia bajo la atenta mirada de una cadena humana de policías, que separaba los dos eventos.

La calle número 14 de Washington se convirtió en la línea divisoria de las manifestaciones: a un lado, en un parque a 600 metros de la Casa Blanca, había centenares de activistas envueltos con banderas del arco iris y camisetas negras con el lema Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan).

Y, al otro lado, en la Freedom Plaza, personalidades de la ultraderecha dieron incendiarios discursos sobre un escenario negro mientras eran coreados por decenas de personas con gorras rojas con el lema de campaña del presidente, Donald Trump: "Hacer a EEUU grande de nuevo" ("Make America Great Again").

Vallas para evitar el contacto

Rodeando ambas protestas, los policías municipales de Washington colocaron hileras de vallas negras e intentaron que nadie cruzara la calle para pasar de una protesta a otra. Además, el trafico fue cortado mediante la colocación de unos camiones naranjas que suelen usarse en las obras de construcción y que bloquearon la entrada a cada calle.

A pesar de esas medidas, un grupo de manifestantes -vestidos de oscuro y con la cabeza cubierta por capuchas y cascos de bicicletas- logró romper el cordón policial y marchar por las calles mientras portaban bates de béisbol y ondeaban banderas rojinegras, usadas por movimientos anarquistas y sindicalistas.

Esos activistas siguieron caminando durante un rato y se dispersaron sin poder llegar a la plaza donde los ultraderechistas tuvieron su acto, destinado a exigir "libertad de expresión".

"Veto" contra la derecha radical

El objetivo de los ultraderechistas es clamar contra el supuesto "veto" que gigantes de las redes sociales, como Twitter, han impuesto sobre polémicas personalidades de la derecha radical, explicó Tim Fazenbaker, uno de los oradores del evento y candidato republicano al Congreso de cara a las elecciones de 2020.

"Yo mismo he sido víctima de los intentos de bloquear la libertad de expresión", aseveró Fazenbaker, quien tiene una página de Facebook llamada "EEUU primero" y cuyo contenido ha sido restringido por la red social.

En ese acto también participó Laura Loomer, a la que Facebook e Instagram han negado el acceso debido a sus mensajes contra los musulmanes y su promoción de teorías de la conspiración, muchas de ellas relacionadas con tiroteos con múltiples víctimas.

Entre el público estaba Tracy Wright, una mujer de 66 años originaria del estado de Georgia y que viajó durante 11 horas en su coche hasta Washington. "Estoy aquí para apoyar al presidente, estoy aquí para hablar con otra gente que se ha despertado, como yo", aseveró Wright.

Al respecto, Wright explicó que ella se "despertó" en noviembre de 2017 cuando comenzó a "entender lo que realmente estaba pasando" gracias a una teoría de la conspiración llamada "QAnon", cuyos seguidores creen erróneamente que Trump se enfrenta a un "Estado criminal profundo" que opera en su contra.

Teorías de la conspiración

Seguidores de teorías conspirativas, como Wright, se mezclaron durante el evento con personas envueltas con la bandera de EEUU y un grupo de hombres que, en el antebrazo, lucían un tatuaje con las palabras del grupo radical "Proud Boys" (Chicos orgullosos, en inglés), que la organización de derechos civiles Southern Poverty Law Center define como un movimiento de odio.

Hace semanas, en cuanto comenzó a organizarse ese evento de la ultraderecha, una veintena de organizaciones progresistas formaron una coalición destinada a convocar una contramarcha para dejar claro que, en la capital de EEUU,"no hay lugar para los supremacistas blancos".

Momento de una de las marchas.

Momento de una de las marchas. Reuters

El afroamericano Carlos McKnaght explicó que, aunque se considera un "pacifista", es consciente de que las protestas de este sábado pueden acabar en violencia. "No apruebo la violencia, pero sé que este movimiento no va a ser fácil. Luchar contra el supremacismo blanco nunca ha sido fácil. En este país, tuvieron que luchar contra ello los esclavos y los nativos americanos. Pero, espero que hoy todo vaya sin complicaciones", manifestó.

McKnaght acudió a la protesta con un colgante de oro con la silueta del continente africano, que le da la "fuerza" de sus ancestros; y con una boina negra con símbolos de los "Black Panthers" (Panteras Negras), un movimiento de los derechos civiles que tenía postulados más radicales que Martin Luther King.

Hace solo dos días, el presidente estadounidense, Donald Trump, pronunció un discurso por el Día de la Independencia de EEUU del 4 de julio, en lo que supuso una ruptura de la tradición, puesto que hasta ahora los jefes de Estado no solían ser los protagonistas de esa celebración. Los detractores de Trump consideran que ese evento era un guiño hacia su base electoral más nacionalista de cara a los comicios de 2020.