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Montañas de basura, mafia y más deuda: el legado de la alcaldesa populista de Roma

Virginia Raggi cumple tres años al frente de la ciudad eterna y el balance está plagado de promesas incumplidas. 

"Veo basura que rebosa por todos lados ya desde primera hora de la mañana. Trabajo en un conjunto de oficinas en el barrio de Ostiense y los contenedores están siempre llenos de bolsas de basura, como los que ves aquí. De verdad, no entiendo cómo una ciudad europea como Roma, llena de belleza, no sepa gestionar algo tan básico como la basura". Habría miles de anécdotas como la que explica Maddalena, romana de 30 años empleada de una multinacional tecnológica, que los romanos podrían contar y que serían impensables en el resto de capitales italianas y europeas.

Y es que la actual alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, cumple tres años en el cargo entre polémicas. Algunos medios de comunicación del país, entre ellos el periódico romano Il Messaggero, la han acusado de ser una "incapaz" a la hora de gestionar los problemas estructurales de la ciudad.

Suciedad, transporte, asfalto. Aunque parezca mentira, mientras Milán, Barcelona, Turín, Madrid o París apuntan a la sostenibilidad ambiental y a la promoción cultural de sus ciudades, estas son las tres grandes prioridades de Roma que, desde hace algunos años, todo alcalde de la Ciudad Eterna tiene como desafío. Un desafío que ha pasado a ser totalmente endémico y, aparentemente, sin solución.

Lo cierto es que hace tres años, Virginia Raggi (Roma, 1978), la política del Movimiento 5 Estrellas que se convirtió en primera alcaldesa de la historia de Roma, había ganado con una campaña electoral basada precisamente en tres elementos: basura, movilidad y carreteras. Con el objetivo, al igual que su partido antiestablishent del Movimiento 5 Estrellas, de luchar contra la corrupción en la Ciudad Eterna.

'Mafia capitale'

¿Cómo ha podido llegar Roma a ser una ciudad ingobernable? Más allá de la típica coartada política, es cierto que el actual –o cualquier– equipo municipal hubiera recibido una pesada herencia. Así pues, antes hay que dar un paso atrás en lo que se conoce como mafia capitale, la trama político-criminal que se destapó en 2014 y que desveló que en Roma había un nuevo sistema mafioso que unía criminales y políticos.

Una estructura potentísima que conseguía operar tanto en lo público como en lo privado. Un concepto que se conocerá popularmente como el mondo di mezzo, el "mundo intermedio" presente entre la ciudadanía y el palazzo. La trama de mafia capitale, así pues, ha dificultado el rápido saneamiento tanto de la política como de las cuentas –históricamente endeudadas– de la ciudad de Roma. Con consecuencias en la actualidad. La opinión negativa que muchos tienen acerca de la hoy alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, surge a partir del alto nivel de expectativa generado en su elección en 2016. Los resultados obtenidos siguen siendo insignificantes respecto a la magnitud del problema. Roma, por fuera, es una maravillosa ciudad, pero sucia por dentro.

Virginia Raggi, en una imagen de archivo

Virginia Raggi, en una imagen de archivo

Para tener una idea, Gianni Alemanno, alcalde de la ciudad entre 2008 y 2013, ha sido condenado a 6 años de cárcel por corrucpión y financiación ilegal el pasado abril. Durante su administración por ejemplo, ATAC, la empresa municipal de transporte, contrató de golpe a más de 800 personas, llevando a la ciudad a sumar 1.000 millones de euros más en su deuda. Para la Raggi, buena parte de esos contratados fueron "amigos de los amigos" de Alemanno. Según los principales medios de país, el total de la deuda histórica romana alcanza los 13.000 millones de euros –conocido periodísticamente como monstrum– y se terminaría de pagar dentro de 30 años, contando regularmente con la ayuda del Estado italiano y ante el descontento de otras ciudades transalpinas.

¿Por qué en Roma hay gaviotas si el mar está a 20 kilómetros? Aquello de que: "Han aprendido que hay comida las 24 horas del día", es ya una frase convertida en un auténtico clásico entre los romanos que pasean por el centro de la ciudad. Todo ello, mientras las gaviotas rompen las bolsas de basura que los restaurantes dejan en la calle porque no saben donde dejarlas ya que, debido al reciclaje, ya no existen los contenedores mixtos. Además, hay algunas zonas donde se recicla y en muchas otras no. En el centro de Roma, por ejemplo, casi nunca se recoge el vidrio. En agosto, en los alrededores de la monumental Piazza Navona, la basura orgánica es muy difícil que se recoja. Hablando de basura no reciclada, hay zonas donde la recogida diaria no siempre se cumple.

Alguna leve mejoría sí se ha visto en relación a las carreteras. Roma se caracteriza por un asfalto habitualmente en mal estado, lleno de agujeros que a veces comprometen la seguridad no solo de las motos, sino también de los coches. Sin embargo, hay muchas zonas donde las carreteras están remodeladas, pero por el momento son solo excepciones en la zona urbana de la capital italiana. Tanto si se habla de transportes, basuras o carreteras; el centro de la ciudad suele tener prioridad respecto a las periferias. Y de forma bastante evidente.

"Es cierto que, por suerte, en Roma tenemos muchos elementos de la vida cotidiana que nos favorecen, como la comida, las tradiciones, la familia, la cultura y el estilo de vida", explica Roberto, hostelero en el barrio histórico de Trastévere, quien en el pasado trabajó en Fuerteventura: "Todo eso está muy bien, pero las personas necesitan servicios. Y a la hora de la verdad, los prefieren antes de cualquier orgullo histórico o cultural". Y añade: "Al final, lo que cuenta es que puedas conducir tu propio coche sin estar preocupado por los amortiguadores, que todos los días recojan la basura debajo de tu casa, reciclada o no; y que si un día quieres ir a algún sitio sin tener que aparcar te compense moverte con el transporte público". Debería ser algo descontado. Incluso en Roma.