La casa de campo en Redkino en la que sucedieron los hechos.

La casa de campo en Redkino en la que sucedieron los hechos.

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Un borracho mata a nueve personas en Rusia: ordenó a una mujer cavar su propia tumba

Sucedió en una fiesta, varios asistentes se mofaron cuando el asesino dijo haber servido en el ejército. Se fue a su casa y volvió armado con un Kaláshnikov, exigiendo una disculpa. Trató de quemar la casa para borrar pruebas.

Nueve personas murieron este fin de semana durante una fiesta en una casa de campo en la pequeña localidad de Redkino, a 150 kilómetros de Moscú. El presunto asesino, Serguéi Yegorov, es un hombre de 45 años, de profesión electricista.

Según el relato de la única superviviente, en un momento de la fiesta Yegorov aseguró con orgullo haber servido en el Ejército, en el cuerpo de paracaidistas, afirmación que no creyeron los otros participantes de la fiesta y a la que respondieron con mofas.

El hombre, vecino de los anfitriones y en estado de somera embriaguez, se marchó entonces a su casa, volviendo pasados unos minutos con un fusil kalashnikov en las manos y exigiendo una disculpa.

Varios de los asistentes a la fiesta lo amenazaron y Yegorov respondió abriendo fuego indiscriminado, al grito de "ahora os voy a mostrar cómo puedo disparar".

Según la agencia Tass, el asesino intentó que una mujer cavase su propia tumba en el patio, a lo que se negó y él descerrajó un disparo en la cabeza. Después escondió su cadáver en el maletero.


Trató de quemar la casa para borrar pruebas


La mujer que sobrevivió, que se escondió bajo una manta en el segundo piso de la vivienda, fue la que dio la voz de alerta. Cuando la Policía llegó a la casa, detuvo a Yegorov y encontró nueve cadáveres, ocho en el patio y el de la mujer en el maletero de un coche.

La intención del asesino era al parecer quemar la casa con los cuerpos dentro, para borrar pruebas, de hecho estaba portando uno de los cadáveres cuando aparecieron los agentes.

Según las autoridades locales, Yegorov no había mostrado previamente signos de comprotamiento anormal y no constaban en su expediente antecedentes penales.