Imagen de archivo de una chica embarazada.

Imagen de archivo de una chica embarazada. Foto de freestocks en Unsplash

Salud y Bienestar

El ABC para cuidar la salud de la reserva ovárica y llegar en el mejor estado posible al momento de la maternidad

El doctor Rodrigo Orozco, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Málaga, desvela todos los detalles.

Más información: VPH, cribados y vacunación: las claves para frenar el cáncer de cuello de útero, uno de los tumores más prevenibles

Publicada

El tiempo de las mujeres no sólo lo marca el reloj que se posa sobre la muñeca o el de la pantalla del móvil, extensión corporal por excelencia. Hay un tic-tac biológico que actúa desde el presente con voz de futuro.

Hoy en día, cuando decisiones como la maternidad se retrasan cada vez más, es esencial conocer aspectos de la misma como el concepto de reserva ovárica.

Se refiere al conjunto de óvulos que aún conservan los ovarios de una mujer en cada momento de su vida fértil, junto con su grado de calidad, y determina en buena medida sus posibilidades de conseguir un embarazo de forma natural o con técnicas de reproducción asistida.

Para disipar dudas, no hay nada mejor que consultar a un profesional. En este caso, el doctor Rodrigo Orozco, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Málaga, desvela los recovecos de esta cuestión que esconde muchas aristas que conviene conocer bien.

Normalmente, las conversaciones en torno a este tema pivotan en torno a la edad y la genética. Sin embargo, eso puede resultar simplista. "Sin duda, son dos variables que marcan el techo biológico, eso es indiscutible", comenta el especialista.

Imagen de archivo de una mujer en la consulta del ginecólogo.

Imagen de archivo de una mujer en la consulta del ginecólogo. Foto de CDC en Unsplash

No obstante, se apresura a decir que si sólo se cuenta con esa parte, se dejan fuera elementos clave.

"Hay que valorar cómo funciona ese ovario en el día a día y en qué entorno maduran los ovocitos. El estilo de vida no suele cambiar el número de estos que una mujer tiene a una determinada edad, pero sí puede influir en la función ovárica, en la regularidad de la ovulación, en el equilibrio hormonal, la inflamación y en la calidad del ciclo", añade.

Todo esto lleva a una conclusión: no se puede reescribir el punto de partida, lo que nos viene dado, "pero sí mejorar, o empeorar el camino", como detalla el doctor.

Por supuesto, a lo largo de ese recorrido hay algunos factores que ponen zancadillas al estado de la reserva ovárica. El especialista enumera tres como los principales bajo su criterio:

  • El primero es el tabaco —incluido el vapeo con nicotina, una especie de "caballo de Troya"—, que acelera el envejecimiento ovárico y se asocia a una menopausia más precoz.
  • El segundo sería un tándem compuesto por el sueño insuficiente y el estrés crónico. "No agota el ovario de golpe, pero sí desordena el eje hormonal y termina pasando factura en ciclos, ovulación y hábitos", comenta el doctor Rodrigo Orozco.
  • El tercero sería la mala salud metabólica (sobrepeso mantenido, dieta ultraprocesada, sedentarismo, disruptores endocrinos): aumenta la inflamación, la resistencia a la insulina y provoca alteraciones hormonales.
  • El cuarto tendría que ser el alcohol. Al respecto, el doctor recomienda la prudencia: "Cuanto menos, mejor. El consumo frecuente o los picos se asocian a una peor fertilidad y peor respuesta en algunos contextos, aunque no siempre sea fácil ver el efecto en una mujer concreta".

Y en línea con estos cuatro obstáculos que lista el doctor, también aparece el cortisol. ¿Se puede considerar también un enemigo del estado de salud de la reserva ovárica?

"La evidencia más consistente apunta a que el estrés crónico impacta sobre la función reproductiva, sobre todo a través del eje hipotálamo-hipófisis-ovario: ciclos más irregulares, ovulaciones menos predecibles, más anovulación en algunos perfiles y peor tolerancia emocional al proceso reproductivo", comenta el jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Málaga

Sin embargo, apunta que sobre la cantidad de ovocitos es difícil demostrar un efecto directo comparable al de la edad. Respecto a calidad, probablemente el impacto es más indirecto. El experto habla de peor sueño, peor alimentación, más tóxicos, más inflamación y más dificultades para sostener rutinas saludables.

"En consulta lo explico así: el ovario no vive aislado, vive dentro de una mujer y el cuerpo interpreta el estrés sostenido como un entorno poco favorable para reproducirse", analiza.

Por otra parte, en este contexto en el que parece ser que todo se practica sin término medio, por defecto o, sobre todo, por exceso, sale en la conversación la cuestión de si hacer ejercicio en demasía puede resultar perjudicial.

El doctor responde tajante con un . "Especialmente cuando va unido a baja disponibilidad energética —como comer poco para lo que se entrena—, pérdida excesiva de grasa corporal o un componente obsesivo", detalla.

Según explica, en esos casos puede aparecer una supresión del eje hormonal —amenorrea hipotalámica—, con ausencia de ovulación y reglas que se espacian o desaparecen.

El doctor Rodrigo Orozco, jefe del Servicio de Ginecología QS Málaga.

El doctor Rodrigo Orozco, jefe del Servicio de Ginecología QS Málaga. Cedida

Sin embargo, también habla del otro extremo, de ese defecto que se mencionaba, que es igual de peligroso.

"El sedentarismo y el exceso de grasa también alteran el equilibrio hormonal y la ovulación. El punto saludable suele ser el ejercicio regular, moderado, sostenido y compatible con una nutrición suficiente y un descanso real. El cuerpo entiende la coherencia, no los extremos", dice.

Cuando se juega con la balanza, aparece también la obsesión por la delgadez. En este caso, las dietas muy restrictivas puede 'apagar' ese eje hormonal. "Baja la señal cerebral que impulsa la ovulación, caen estrógenos, se alteran LH y FSH y aparece anovulación", comenta.

En el polo opuesto, el sobrepeso mantenido, "especialmente con resistencia a la insulina", aumenta la inflamación y se altera la producción hormonal ovárica, con más anovulación y cuadros tipo SOP —síndrome de ovario poliquístico—.

"Ambos extremos pueden traducirse en un mismo resultado: ciclos poco fértiles. La fertilidad necesita equilibrio, no perfección estética", señala el doctor Rodrigo Orozco.

¿Qué papel juega la alimentación en la preservación de la calidad ovocitaria? Según el experto, la dieta mediterránea podría ser un caballo ganador, ya que "la evidencia al respecto es bastante favorable".

En este esquema entran verduras, fruta, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva, proteínas de calidad y menos ultraprocesados y azúcares refinados.

De acuerdo al profesional, no se trata de magia, sino de su capacidad para mejorar el terreno metabólico y, por ende, favorecer un entorno hormonal más estable.

"En etapas de búsqueda de embarazo o preservación, recomiendo evitar dietas extremas, asegurar buen aporte de proteínas, hierro, folato y grasas saludables, y vigilar el consumo de alcohol y ultraprocesados. La 'alimentación real' es menos una lista de prohibiciones y más un estilo sostenido", especifica.

Imagen de archivo de una madre sosteniendo a su bebé.

Imagen de archivo de una madre sosteniendo a su bebé. Foto de Omar Lopez en Unsplash

Sin abandonar la actualidad, es imposible pasar de puntillas por esos disruptores endocrinos que se han colado en conversaciones cuando, todavía, a parte de la población le cuesta entender qué significan.

"Su impacto no creo que sea exageración, pero sí conviene ser rigurosos. Hay datos observacionales que relacionan la exposición a algunos de ellos con alteraciones hormonales y peores marcadores reproductivos, aunque demostrar causalidad en humanos es complejo", explica.

"Mi enfoque es de 'precaución inteligente': no vivir con miedo, pero reducir el contacto cuando es fácil hacerlo. Medidas simples: no calentar comida en plásticos, preferir vidrio o acero, ventilar la casa, limitar el uso de ciertos productos cosméticos con fragancias intensas, lavar bien frutas y verduras y priorizar hábitos que están en nuestra mano", detalla.

Tras el repaso a todos los posibles condicionantes sobre la salud de la reserva ovárica, hay que buscar un cariz optimista al respecto. En caso de daño, ¿es posible revertirlo?

"La edad sigue siendo el factor con más peso y eso no se puede revertir. Pero mejorar hábitos a los 35 sí puede 'rescatar' funciones: ciclos más ovulatorios, mejor metabolismo, menos inflamación, mejor respuesta a tratamientos y, sobre todo, mejores probabilidades reales de conseguir un embarazo en el tiempo disponible", añade.

"Además, el desarrollo folicular tiene una ventana de meses, así que cambios sostenidos durante tres a seis meses pueden tener impacto clínico. No es volver a los 25, pero sí es optimizar el presente", comenta el experto de Quirónsalud.

El doctor Rodrigo Orozco termina su discurso con un mensaje para las mujeres que —por diversas razones— han de posponer la maternidad.

"Les señalaría dos cosas: respeto y realismo. Lo primero, en referencia a que no todo depende de
vosotras, y tomar esta decisión muchas veces es consecuencia de la vida, del trabajo y de circunstancias que no se eligen", especifica.

"Lo segundo es que, dentro de lo que sí esté en vuestras manos, el cuerpo 'toma nota' cada día de todo. Dormir y comer bien, cuidar el peso, moverse, evitar el tabaco y reducir el alcohol no garantizan un embarazo, pero sí aumentan probabilidades y te colocan en una mejor posición biológica", añade.

Y, por supuesto, recomienda que si la maternidad está en el horizonte pero no es inminente, una consulta de preconcepcional o de fertilidad a tiempo no es alarmismo: es planificación con información.