El doctor, profesor y catedrático José Viña es una de las grandes eminencias en longevidad.

El doctor, profesor y catedrático José Viña es una de las grandes eminencias en longevidad. David Morales

Salud y Bienestar

El catedrático José Viña, experto en longevidad: "Está científicamente probado que los optimistas vivimos más"

El doctor lleva décadas estudiando cómo vivir más —y mejor—. Para ello, defiende una receta clara que se sostiene en cinco pilares.

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Leyre Moreno
Publicada

Antes de que la palabra longevidad se convirtiera en tendencia y llenara titulares, el doctor José Viña, profesor y catedrático de Fisiología en la Universidad de Valencia y con doctorados honoris causa por la Universidad de Rennes (Francia) y Universidad de Buenos Aires (Argentina), ya era experto en la materia.

Su discurso no es fruto del marketing ni del oportunismo ni de las tendencias, sino que destila verdad y sabiduría.

"Algunas personas, entre las que me encuentro, supimos ver antes la importancia de la longevidad. Prueba de ello es el Instituto Gerontológico de la Comunidad Valenciana que creamos en 1982", cuenta este amante del tenis al que nuestra entrevista telefónica le pilla viendo un partido de Carlos Alcaraz; en concreto, las semifinales del Open de Australia 2026.

"Estaba sufriendo con sus calambres", reconoce aliviado. Su voz desprende cercanía; también sus consejos, que se alejan de esos objetivos inalcanzables que promulgan otros expertos en la materia.

Para Viña, la receta de la longevidad tiene sólo cuatro ingredientes. El más importante, el ejercicio físico, que "debería prescribirse como un medicamento", asegura. Aunque podría haber un quinto, el optimismo, que nos desvela al final de nuestro encuentro.

El doctor Viña ha publicado más de 330 artículos internacionales y ha recibido varios honores, incluida la medalla Albert Struyvenberg otorgada por la Sociedad Europea de Investigación Clínica (ESCI) en 2017, por su liderazgo en investigación sobre envejecimiento y ejercicio.

También es autor del libro Cuídese hoy para que no los cuidemos mañana: cómo vivir para envejecer mejor (Centro Francisco Tomás y Valiente, 2009).

El pasado febrero participó en la presentación de su última obra, La ciencia de la longevidad. Cómo vivir para envejecer mejor (Ediciones B, 2025) en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, dentro de los actos previos al Longevity World Forum 2026.

Durante su intervención, Viña hizo hincapié en que la genética marca un límite, pero el estilo de vida determina cómo llegamos a la vejez.

¿Por qué se habla tanto de longevidad?

En el cambio de paradigma social, creo que hubo dos momentos señalados: las portadas de las revistas Time y National Geographic publicadas entre 2003 y 2005. Ahí es donde se disparó la conciencia social de la importancia de la longevidad y de que era posible alargar la vida, vivir más y vivir mejor.

¿A qué edad empezamos a envejecer?

Envejecer no es una enfermedad. Empezamos a envejecer cuando dejamos de madurar. Y esto ocurre a partir de los 30 años. De ahí la importancia de la prevención.

¿Por qué en Turquía o en Rumanía, donde tienen un estilo de vida saludable la gente no es tan longeva como, por ejemplo, en España o en Japón? La clave está en el desarrollo de la medicina preventiva.

¿Existe la receta de la longevidad?Si no, ¿sobre qué pilares se asienta?

Los pilares de la longevidad son cuatro: nutrición, ejercicio, control del estrés y del sueño y –esto es opinión, aclara–, una buena suplementación.

José Viña, profesor y catedrático de Fisiología

El ayuno intermitente es bueno para la salud porque favorece la autofagia, pero no adelgaza.

La suplementación debe ser personalizada. Pero si me preguntas qué es lo que tomo te diré que un multivitamínico. También tomo probióticos para estimular la flora intestinal.

Mi amigo Bruce Ames, profesor en la Universidad de Berkeley, California, centró sus investigaciones en la salud metabólica y la longevidad, especialmente a través de las deficiencias de micronutrientes.

Abogó por una mejor salud intestinal y el metabolismo mediante la dieta, la fibra y las vitaminas esenciales para la longevidad.

¿Usted toma algunos?

En mi caso, y como tengo problemas de cadera y de articulaciones, tomo glucosamina, que favorece la síntesis de colágeno. Pero, por ejemplo, a mi madre, cuando ya era muy mayor, le dábamos suplementos de proteínas.

Aproximadamente el 40% de los mayores de 65 años tienen déficit de proteínas. Debemos recordar que cuando eres joven necesitas 0,8 gramos de proteínas por kilo y cuando eres mayor 1,2 gramos por kilo.

Con respecto a la nutrición. ¿Qué opina de la restricción calórica que practican en Okinawa, Japón, una de las regiones donde las personas son más longevas según el libro El secreto de las zonas azules (Dan Buettner, Grijalbo), y del ayuno intermitente, que está en pleno auge?

Si hablamos de longevidad, no está claro que la restricción calórica funcione. Hay estudios en ratones, pero no en humanos. Y los ratones no viven en sociedad como nosotros.

También se han hecho un par de estudios interesantes en monos. Uno de ellos dirigido por el Dr. Rafael de Cabo, jefe del departamento de Gerontología Traslacional del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento del NIA (National Institute on Aging). No está claro del todo que la restricción calórica favorezca la longevidad.

Con respecto al ayuno intermitente, es bueno para la salud porque favorece la autofagia —proceso biológico natural en el que las células degradan y eliminan sus componentes dañados, disfuncionales o envejecidos para repararse—, pero no adelgaza.

Portada de 'La ciencia de la longevidad. Cómo vivir para envejecer mejor' (Ediciones B, 2025).

Portada de 'La ciencia de la longevidad. Cómo vivir para envejecer mejor' (Ediciones B, 2025). Casa del Libro

Si ahora mismo se escribiera otro libro sobre las zonas donde viven más centenarios, ¿habría alguna región española?

¿Sabes por qué se llaman zonas azules y no verdes o amarillas? Porque el doctor Gianni Pes, descubridor de la zona azul de Cerdeña y colaborador mío, marcaba con un bolígrafo azul esas zonas o poblaciones donde había más centenarios.

A mí me gusta diferenciar lo que es mi opinión, de lo que es un hecho. Hay muchos pueblos y valles gallegos —porque la mayoría de las zonas azules del libro son valles—, donde viven muchas personas centenarias. Son personas que llevan un estilo de vida que, quizás tú como periodista, no querrías.

Yo mismo soy de una localidad llamada Almácera (Valencia) y podría haber trabajado en el ambulatorio o el centro de salud de mi pueblo, pero quise ir a estudiar a la Universidad y salir de allí.

La gente de estas pequeñas localidades se casa entre ellos, y no me refiero entre familiares, sino con gente de su misma localidad, y tienen descendencia. Aquí entra en juego el factor genético, influye mucho en la longevidad.

Siguiendo con la nutrición: ¿el azúcar es tan malo como lo pintan?

No creo que el azúcar sea veneno, todo depende de la dosis. De hecho, cuando se hace una dieta sin azúcar es el propio hígado el que la produce en un proceso que se llama gluconeogénesis, que sirve para mantener los niveles de azúcar en sangre durante el ayuno. Luego el azúcar es necesario.

¿Y los ultraprocesados?

Esto es una opinión ilustrada: el problema es que, para ser más palatables, los ultraprocesados incluyen compuestos como el glutamato, que hace que nos gusten más, comamos más y que en altas dosis es tóxico.

Pero lo que se comercializa ha pasado unos controles regulatorios y las dosis de estos potenciales tóxicos que incluyen estos productos están reguladas.

Otro pilar de la longevidad es el ejercicio físico: ¿cómo es de importante?

Diría que es el pilar más importante, el primero para la longevidad.

El ejercicio debe cumplir los siguientes requisitos: debe ser personalizado —no debo hacer el mismo ejercicio yo, que tengo 72 años, que tú si tienes 40—; tiene que ser multicomponente, y con esto quiero decir que el paseo saludable no es suficiente, hay que combinar ejercicio cardiovascular con ejercicio de fuerza.

Y si puede ser, el ejercicio debe ser social, practicarlo en grupo o en compañía, no en soledad. El ejercicio es tan bueno que debería prescribirse como un fármaco, como un medicamento. Es una conclusión de la investigación que realicé con la doctora Gómez Cabrera en Universidad de Valencia.

A mi madre, a los 95 años, la hacíamos subir cinco pisos de escaleras andando. Llegaba cansada, sí. Pero si, por ejemplo, vivimos en un segundo y evitamos el ascensor para subir por las escaleras, pongamos cinco veces al día, estamos haciendo ejercicio oculto; y el ejercicio oculto es muy importante y favorece la longevidad.

¿Y qué nos puede decir del control del estrés?

Ahora tenemos un tipo de estrés, el estrés social, que es muy diferente al que tenían nuestros antepasados.

El suyo era un estrés más físico, un tipo de estrés para el que nuestro cuerpo está preparado —para huir del león, para luchar—. Pero no vamos a luchar cada vez que nuestro jefe nos estresa, o si vamos en el coche y un conductor nos hace una jugarreta.

¿Y qué podemos hacer para frenarlo?

Meditar. En mi caso, cuando alguien me hace algo mientras conduzco intento pensar que no sirve de nada enfadarse y que no voy a volver a ver a esa persona. Pero meditar es importante.

Y debemos enfadarnos menos, algo que conecta bastante con la filosofía budista. La contaminación, por otra parte, también es un factor externo de estrés. Aunque en este sentido poco puedes hacer al respecto si vives en el centro de Los Ángeles.

Hablemos del sueño, ¿qué relación tiene con la longevidad?

No nos preparamos para el sueño. Nuestra bisabuela sabía cuándo tenía que irse a dormir. Estaba en la calle, el atardecer rojo y anaranjado anunciaba el momento del descanso y, como mucho, en casa encendía un candil o una vela con luz tenue amarillenta.

Ahora tenemos pantallas centelleantes (televisión, teléfonos), luz fuerte… En las ciudades no se hace de noche y no segregamos esa melatonina imprescindible para dormir. Personalmente, tengo una lámpara de sal del Himalaya con luz roja y, a veces, la enciendo un rato por la noche.

Durante nuestra conversación, el doctor Viña nos descubre el que podría ser el quinto pilar de la longevidad: el optimismo. Y usted, ¿es de los que se incluye en el grupo de los optimistas?

Sí, los investigadores tenemos que ser optimistas. En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las revistas científicas multidisciplinarias más prestigiosas y citadas del mundo, se concluyó lo siguiente: está científicamente demostrado que los optimistas vivimos más.