Imagen de archivo de una madre con su recién nacido.

Imagen de archivo de una madre con su recién nacido. iStock

Salud y Bienestar

Después del parto comienza el puerperio: por qué es clave que las madres cuiden su salud física y mental en esta etapa

El doctor Balbino Povedano, del Hospital Quirónsalud Córdoba, detalla qué es normal sentir en el posparto y en qué casos conviene pedir ayuda.

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Elena Pérez
Publicada

En las primeras semanas tras el parto, los días se parecen mucho entre sí: cambios de pañal, visitas, mensajes de felicitación y un cansancio que se va acumulando. Aunque todo gira alrededor del recién nacido, el cuerpo y la cabeza de la madre siguen ajustándose a un ritmo nuevo, con síntomas físicos y emocionales a los que hay que prestar especial atención.

Esta etapa recibe el nombre de puerperio, comienza justo después del parto y se prolonga, al menos, durante las seis a ocho semanas en las que el físico se va recuperando de manera progresiva, afirma el doctor Balbino Povedano, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Córdoba, en conversación con esta revista.

El experto señala que esta etapa se divide, a su vez, en otras. En este sentido, el puerperio inmediato engloba las "primeras 24 horas tras el parto", explica, y se caracteriza por concentrar los cambios más bruscos y los mayores riesgos de complicaciones, de ahí que la vigilancia médica sea especialmente estrecha en este lapso de tiempo.

Las semanas posteriores vienen marcadas por la progresiva mejoría de la madre, con síntomas físicos unidos a una intensa adaptación emocional. "El cuerpo se recupera del embarazo, hay alteraciones hormonales bruscas y la mujer se adapta a la maternidad y a las demandas del recién nacido", resume, lo que hace que esta etapa sea "de especial vulnerabilidad", añade.​

Qué esperar de esta etapa

Al consultarle por las afectaciones más habituales, el doctor Povedano comienza por el sangrado vaginal. Conocido como loquios, es normal, especialmente en los primeros días, en los que será "más abundante y de color rojo", explica, si bien este deberá ir disminuyendo progresivamente en cantidad y cambiando de aspecto hasta desaparecer del todo.

Generalmente, este síntoma cesa tras la cuarentena, es decir, hacia las seis semanas tras el parto. Aun así, insiste en que hay situaciones en las que es necesario consultar, especialmente si este es muy generoso, aumenta en lugar de perder fuerza o viene acompañado de una fiebre asociada al dolor pélvico, a fin de descartar posibles infecciones.

Para evitarlas, el doctor Povedano recomienda "un cambio frecuente de compresas y utilizarlas de algodón". Y aclara otra cuestión que a menudo se hacen las madres primerizas: "Los loquios tienen un olor fuerte característico". No obstante, si este cambia o se percibe como excesivamente intenso, lo ideal es solicitar una valoración médica.

El jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Córdoba apunta que, "además del sangrado, son habituales el cansancio marcado, las molestias en el periné o en la cicatriz de cesárea, la congestión e inflamación mamaria, el estreñimiento, las molestias al orinar y las contracciones uterinas".

Estas últimas son popularmente conocidas como entuertos y pueden causar dolor, resultando especialmente intensas al dar el pecho al recién nacido. Pero, aunque sean molestas, son un claro ejemplo de lo inteligente que es el cuerpo femenino: sirven para disminuir el sangrado y hacer que el útero se recupere y vuelva progresivamente a su tamaño normal.

Imagen de archivo de una mujer dolorida por contracciones posparto.

Imagen de archivo de una mujer dolorida por contracciones posparto. iStock

"Estos síntomas suelen aliviarse con el paso de los días", indica el especialista. No obstante, "deben preocupar si no mejoran con el tiempo, si empeoran, si se asocian a cuadros febriles, a una secreción anómala o al enrojecimiento, o si el dolor es intenso y no mejora con analgésicos", matiza.

En relación con el pecho, la hinchazón es normal. Eso sí, cuando entran en juego las molestias, el calor o el enrojecimiento en una sola mama, conviene estar alerta, porque puede deberse a una infección capaz de desencadenar una mastitis —inflamación del tejido mamario—, más frecuente durante la lactancia.

Preguntado por los cambios en el estado de ánimo, el doctor Povedano explica que "muchas mujeres experimentan labilidad emocional, tristeza, irritabilidad o ganas de llorar en los primeros días tras el parto". Esto se debe "principalmente al descenso brusco de las hormonas del embarazo, junto con el cansancio y la falta de sueño", apunta.​

Este delicado momento "es transitorio y suele resolverse en una o dos semanas". También insiste en que, durante el puerperio, "el apoyo del entorno, y especialmente de la pareja, es clave". Numerosos trabajos han demostrado su importancia", pues algo tan sencillo como estar presente y escuchar puede disminuir la intensidad de esas emociones negativas.

Al mismo tiempo, explica que "las condiciones socioeconómicas desfavorables aumentan el estrés y el riesgo de desarrollar trastornos ansiosos o depresivos que puedan precisar tratamiento. En casos excepcionales, se pueden producir psicosis puerperales que precisen un ingreso hospitalario".

Cuidarse, clave para cuidar

Aunque en estas semanas todo parece girar alrededor del bebé, es esencial que la madre también se preste atención y no se borre del plano. Acaba de pasar por un proceso que ha cambiado su vida, ha exigido mucho a su cuerpo y merece tiempo para recuperarse y mimarse.

El doctor Balbino Povedano, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Córdoba, resuelve las dudas más comunes sobre el puerperio.

El doctor Balbino Povedano, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Córdoba, resuelve las dudas más comunes sobre el puerperio. Cedida Quirónsalud

En este sentido, el doctor Povedano es claro: hay que "priorizar el descanso, aceptar ayuda del entorno, mantener una alimentación equilibrada rica en calcio y una adecuada hidratación, especialmente si se da el pecho".

¿Y qué se espera que haga la madre hasta que el puerperio quede superado? En palabras del experto, "hay que evitar esfuerzos innecesarios durante las primeras semanas —aunque esto no debe confundirse con el reposo absoluto— y escuchar las señales del propio cuerpo a la hora de incorporarse paulatinamente a la actividad habitual".

Respecto a la higiene íntima, lo ideal es realizar lavados con jabones de pH neutro. Las duchas, mejor sin baños de inmersión en las primeras semanas, "sobre todo en caso de que tenga cicatrices abdominales por la cesárea o perineales por episiotomías o desgarros", precisa. Y, en cuanto a los fármacos, por supuesto, siempre deben ingerirse bajo supervisión médica.

El deporte forma parte de la recuperación. "La actividad física debe retomarse de forma progresiva, comenzando a caminar suavemente desde los primeros días", recomienda. Asimismo, "los ejercicios de suelo pélvico o de Kegel —manteniendo contracciones cortas y suaves al inicio— y los de respiración diafragmática e hipopresivos son muy útiles", añade.

El momento de empezar varía según el parto. Si la madre ha pasado por uno vaginal no complicado, podría hacerlo en los primeros días. Sin embargo, si ha atravesado un proceso de dar a luz complejo —por ejemplo, acompañado de grandes desgarros o cesáreas—, es mejor plantear una fecha de comienzo más lejana, a partir de las cuatro o seis semanas.

En este reportaje, el doctor Povedano también señala algunas líneas amarillas: "Ejercicios intensos como saltos, planchas o levantamiento de pesas pueden perjudicar el suelo pélvico por el aumento de la presión intraabdominal, debiendo esperarse hasta las seis u ocho semanas, siempre con un inicio suave, lento y progresivo".

Una mujer realizando ejercicios de Kegel.

Una mujer realizando ejercicios de Kegel. iStock

A modo de cierre, el especialista de Quirónsalud insiste en que "el mensaje principal es que el puerperio es una etapa normal, pero exigente, que requiere tiempo, cuidado y apoyo". Recuerda que “son muy frecuentes las preocupaciones respecto al recién nacido y la lactancia”. Por ello, anima a consultar.

"Es clave hacer preguntas a la matrona, al ginecólogo o al pediatra. Cada madre, cada pareja, lo vivirá de una forma personal", señala. Y concluye que "pedir ayuda no es un signo de debilidad; indica madurez y sentido común. Los profesionales sanitarios están preparados y acostumbrados a resolver dudas que puedan contribuir a su salud".

Una vez transcurrido el puerperio, "comienza una fase de readaptación más prolongada en la que la mujer consolida su recuperación física, emocional y social”, adelanta el ginecólogo. Este proceso puede durar varios meses y es diferente en cada caso, por lo que, como con esta etapa, conviene mantenerse informada.