Las mujeres suelen tomarse una pausa laboral tras la maternidad.
Delia Rodríguez, abogada: "Si dejas de trabajar para cuidar de tu familia, podrías acceder a una pensión si te divorcias"
Para evitar quedar desprotegida es importante prever soluciones antes de que llegue el conflicto.
Más información: Es oficial: si te divorcias, el Código Civil te obliga a pagar la comida y los gastos de la mascota compartida
Si has llegado hasta aquí, es posible que estés valorando hacer una pausa en tu carrera profesional para dedicar más tiempo a tu familia.
Quizá acabas de ser madre, las circunstancias familiares han hecho que recaigan sobre ti más tareas de cuidado y del hogar o has sido tú quien ha asumido el coste profesional de una decisión que beneficiaba al conjunto de la familia.
Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones, debes saber que no estás sola. Todavía hoy, en muchas familias, somos las mujeres quienes asumimos mayoritariamente estas renuncias o adaptamos nuestra vida profesional para atender las necesidades del hogar y de nuestros hijos.
El cuidado de los menores es causa habitual para parar la actividad profesional.
Detrás de muchas maternidades hay excedencias, reducciones de jornada, contratos rechazados o carreras estancadas para que el proyecto familiar pueda salir adelante.
Muchas veces adoptamos estas decisiones pensando en el bienestar de toda la familia, pero con frecuencia no valoramos las consecuencias jurídicas y económicas que pueden tener si algún día la relación termina.
La buena noticia es que no tenemos por qué sentir miedo a quedar desprotegidas. Al contrario, conviene saber que el legislador, consciente de una situación que es habitual, incorporó al Código Civil distintos mecanismos de protección.
Están destinados a evitar una situación de desequilibrio económico. La clave está en informarte y planificar ese paso para evitar quedar en desventaja.
Pasos a seguir
Por tanto, lo primero es saber el por qué de esa pausa laboral, ya que si en el futuro se produce un divorcio, los motivos pueden resultar determinantes para valorar los derechos y las compensaciones económicas que puedan corresponderte.
Es decir, no es lo mismo que responda al cuidado de tu familia o de tu hogar que a un proyecto estrictamente personal.
En mi criterio profesional, es importante dejar constancia de que la decisión ha sido consensuada dentro del matrimonio, para garantizar que en el futuro puedas reclamar todos los derechos que legalmente te pertenecen y no quedes jurídicamente desamparada.
En segundo lugar, también conviene conocer cuál es el régimen económico de vuestro matrimonio, ya que de él dependerán muchas de las consecuencias que podrían derivarse de una eventual ruptura.
Si estás casada en gananciales, los ingresos obtenidos durante la unión marital forman parte, con carácter general, del patrimonio común. Esto significa que, aunque sólo uno de los dos perciba un salario, ambos participáis en él, lo que te proporcionaría una mayor protección económica si decidieras dejar tu empleo.
En cambio, en la separación de bienes, cada uno conserva la titularidad y la administración de su propio patrimonio, así como de los ingresos que obtiene. Esto significa que no adquirirás automáticamente derechos sobre lo que genere tu pareja durante ese tiempo.
Ahora bien, sea cual sea el régimen económico, la ley prevé distintos mecanismos para evitar que quien ha sacrificado su carrera profesional soporte en solitario las consecuencias de esa renuncia.
Si la ruptura te provoca un notorio desequilibrio económico, podrías tener derecho a una pensión compensatoria.
Para determinar si procede o no, se valoran distintas circunstancias como la dedicación al hogar, la renuncia a oportunidades profesionales, la diferencia de ingresos entre ambos o las dificultades para reincorporarse al mercado laboral.
Su finalidad es equilibrar el perjuicio económico o la pérdida de oportunidades legítimas, pudiendo reconocerse con carácter temporal o, en determinados casos, de forma indefinida.
En el caso de la separación de bienes, existe otra protección específica para quien se ha dedicado al trabajo doméstico. El Código Civil reconoce el derecho a obtener una compensación económica cuando uno de los cónyuges ha contribuido al sostenimiento de la familia mediante su trabajo en el hogar en lugar de hacerlo con ingresos propios.
Se trata de una indemnización distinta de la pensión compensatoria y compatible con ella cuando concurren los requisitos legales.
Esta protección no ampara las situaciones en las que la falta de ingresos haya sido provocada de forma voluntaria o con la finalidad de aparentar una peor situación.
En cualquier caso, la mejor respuesta a la pregunta inicial no consiste únicamente en confiar en esa protección legal, sino en intentar evitar la incertidumbre desde el principio.
Aunque la ley ofrece distintos mecanismos, el resultado de un procedimiento judicial siempre dependerá de las circunstancias concretas del caso y de la valoración que realice el juez en cuestión.
Por eso, si quieres tener un mayor control sobre tu futuro económico, lo más recomendable es alcanzar acuerdos con tu pareja antes de que surja el conflicto.
Por desgracia, en mi día a día veo a muchas mujeres que, por no haber planificado adecuadamente las consecuencias jurídicas de una decisión tomada por el bien de su familia, lo han perdido prácticamente todo tras una ruptura y se encuentran en una situación de enorme vulnerabilidad .
Precisamente por ellas, trabajo cada día tratando de anticiparme a estos problemas y de ofrecer el asesoramiento necesario para proteger su futuro.
La ruptura puede provocar un desequilibrio económico.
Una de las mejores formas de hacerlo es mediante las capitulaciones matrimoniales. A través de este instrumento legal podéis pactar cómo afrontar determinadas situaciones presentes o futuras, incluida la posibilidad de que uno deje temporalmente de trabajar.
Es frecuente pensar que sólo se utilizan antes de casarse, pero también pueden otorgarse durante el matrimonio y adaptarse a las necesidades de cada pareja.
Su principal utilidad es aportar seguridad. En lugar de dejar que, en caso de divorcio, sea un juez quien determine hasta qué punto esa renuncia profesional debe ser compensada, podéis acordar de antemano las consecuencias económicas que consideréis más adecuadas para vuestra situación familiar.
En definitiva, si te planteas dejar temporalmente tu trabajo o renunciar a oportunidades profesionales por el cuidado de tu familia, no tomes esa decisión sin planificación.
Conocer el régimen económico de vuestro matrimonio, saber qué protección te ofrece la ley y valorar la posibilidad de pactar determinadas medidas te permitirá dar ese paso con mayores garantías para tu futuro económico.
Recuerda que priorizar a tu familia nunca debería implicar desprotegerte.