La actriz, en el reciente Festival de San Sebastián.

La actriz, en el reciente Festival de San Sebastián. Efe

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Lola Dueñas, en 'La bola negra': "El dolor de la guerra se hereda. No he querido tener hijos y en mí se termina"

Tras su éxito rotundo en el Festival de Cannes la película de Los Javis, con ella como una de las protagonistas, va al Oscar.

Más información: 'La bola negra', el épico drama lorquiano de Javier Ambrossi y Javier Calvo, es la candidata española para los Oscar

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Lola Dueñas lo tiene claro: Los Javis se merecen todo lo mejor. Ese deseo lo reitera en esta entrevista, y no es para menos.

La bola negra, en la cual la actriz tiene una participación, impactó en el Festival de Cannes, ganó el Premio a Mejor Director, es la representante de España a los Oscar con un gran chance de figurar con varias nominaciones, además de ser considerada como una seria contendiente en la temporada de premios.

Reacciona con mucha emoción tras conocer que la película irá a Hollywood: "He vivido esta nominación con una ilusión tremenda por Javier Ambrossi y Javier Calvo, eso lo primero, ¡aunque estoy segura de que va a haber más. Y luego también pienso que es la película perfecta para representar a España y tengo toda la esperanza en que vuelvan con su Oscar, por supuesto”.

El elenco de 'La bola negra', en la premiere de la película en Cannes.

El elenco de 'La bola negra', en la premiere de la película en Cannes. Gtres

Protagonizada por Carlos González, Guitarricadelafuente, Milo Quiles y Miguel Bernardeau, la historia tiene su génesis en la obra de teatro inconclusa y desaparecida de Federico García Lorca —asesinado en 1936—, argumento a su vez de La piedra oscura, de Alberto Conejero, que aborda la identidad sexual, el deseo y la herencia a través de tres hombres entretejiendo tres épocas, 1932, 1937 y 2017.

En esta última línea temporal aparece Lola Dueñas como Teresa.

Los Javis han hecho historia en la cinematografía española, y ella es arte y parte de ese triunfo. Con una mezcla de alegría y orgullo, nos cuenta sobre lo que ha significado esta nueva experiencia con Javier Ambrossi y Javier Calvo.

Has estado muy presente en diferentes proyectos audiovisuales de Los Javis, ¿qué viste en ellos para querer trabajar juntos y qué crees que ellos vieron en ti?

Empecé a hacer cine en el 97, en ese entonces ellos serían pequeñitos y se han criado viendo las pelis españolas de los 90, que eran todas mis primeras incursiones en el cine. Imagino que de ahí surgieron las ganas de "algún día cuando yo sea director...".

Me llamaron por primera vez para la miniserie Veneno (2020), y nos entendimos de maravilla. Eso puede suceder o no, porque no te conoces, pero ocurrió y me lo pasé genial.

Me acuerdo que iba como con miedo, con mis inseguridades, y ellos me lo quitaron todo de un plumazo desde el primer momento, así que sólo disfruté.

Me fui de Veneno diciendo: "Ay, yo quiero volver a trabajar con ellos". Y luego llegó La Mesías (2023) y lo mismo y ahora La bola negra. Y a día de hoy, continúo diciendo que me encantaría, que quiero seguir trabajando con ellos.

Has trabajado con muchos directores, de diferentes generaciones y con inquietudes muy dispares, pero ¿qué tienen de diferente los Javis?

Yo creo que es una manera nueva de trabajar, tanto a la hora de rodar como con el resultado. Hay veces que las cosas no se pueden explicar tan bien y me encantaría poder ser más específica.

Aparte del talento inmenso que poseen, también tienen mucho corazón y además son listísimos. Sólo te puedo decir cosas bonitas de ellos. Creo que el corazón lo ocupa todo.

La experiencia con ellos es muy diferente desde que llegas al rodaje, es un equipo entero trabajando feliz y con toda la energía, dándolo todo, tú entras ahí. Ellos hacen algo diferente y nuevo.

La actriz, en Cannes.

La actriz, en Cannes. Gtres

Aunque las comparaciones sean odiosas, ¿qué tienen los Javis de Pedro Almodóvar?

Es que los directores y directoras no tienen nada que ver uno con otro. Es igual cuando hablamos de actrices y actores: son universos completos, personas diferentes, con distintas maneras de hacer las cosas. No hay que quitar valor a alguien para ponérselo a otro tampoco porque no sería justo.

Creo que cada uno tiene su punto, que hay gente con la que te entiendes naturalmente mejor, igual que en la vida tomándote una cerveza y no pasa nada. Todos son diferentes, todos tienen sus propias maneras.

Hemos crecido viendo el cine de Pedro, mi generación y luego la de ellos. Y para nosotros siempre va a ser lo más, por el cariño que le tenemos y también por una profunda admiración.

En cuanto al trato con actores, se nota un mimo, un trabajo especial hacia ellos...

Sí. Además, creo les mueve el amor por la profesión misma. Adoran a los actores y hacerte sentir como que eres libre, aunque es mentira porque te están dirigiendo al dedillo, cada segundo, con cada cosa.

Sin embargo, a la vez tú tienes la sensación de estar jugando y tener esa libertad. Eso es muy difícil de conseguir.

Me encanta mi profesión, me ha gustado desde pequeña, y soy una viciosa de mi trabajo. Pero es verdad que con Los Javis llegas a potenciarlo.

Por ejemplo, La Mesías fue una paliza, era un personaje con tanta fuerza que me arrasaba, me agotaba. Sin embargo, yo llegaba a casa, me desmaquillaba y ya estaba de nuevo con el texto, pensando 'a ver lo de mañana'. ¡Era de un vicio!, como el tabaco —se ríe cogiendo su cajetilla de cigarros—.

Tu personaje en La bola negra es una madre dura, amarga, corrosiva, pero al final te das cuenta que es una mujer atravesada por el por el trauma del abandono y de no sentirse querida. ¿Qué fibra tocó en ti este personaje para hacerlo tan verdadero?

Pues yo creo que esa es la manera de dirigir que tienen ellos, de hacerte entrar a jugar a tope. Por otra parte, tus propias experiencias también juegan un papel importante.

Yo siempre he pensado que para esta profesión tienes todo un abanico humano, y tú lo que haces es apretar donde que conviene. Y yo lo hago con cada personaje y lo demás lo escondo.

En cuanto a esta madre, para mí es ante todo una niña abandonada. Desde la lectura la vi como una persona que está metida en una espiral de adicciones absolutamente destructiva a causa del desamor y del abandono.

Lola Dueñas, en la alfombra roja del Festival de San Sebastián.

Lola Dueñas, en la alfombra roja del Festival de San Sebastián. Gtres

¿Cómo afrontaste el rodaje tomando en cuenta que Teresa es un personaje con una fuerza muy particular?

Estaba aterrorizada con que se pareciese a Montse de La Mesías, quizás le di demasiada importancia a ese pensamiento hasta que Los Javis me dijeron: "¡Lola, que no seas pesada!". (se ríe)

Dentro de mí tenía ese miedo, pero ellos no. Montse fue tan bestia que me daba miedo que me traspasara, pero no fue así.

A mí lo que me gusta de ellos es que viven todo de verdad, que todo funciona de verdad. Y es que no hay nada mejor mejor que la verdad, en la ficción y en la realidad, por lo menos para mí.

Uno de los tantos temas que toca La bola negra es el dolor que se hereda.

Y el silencio de la guerra, que es horroroso. Lo he vivido porque me crié con una tía abuela que había nacido en 1901 y que vivió la guerra. Su marido fue fusilado y a ella la pelaron y la pasearon por los pueblos simplemente por ser esposa de un hombre de izquierdas. Siempre he sentido esa injusticia hacia ella, porque no había hecho nada.

Ella era la persona más buena del mundo, a quien yo más he querido y la que más me ha querido a mí. Cuando nací, ya era vieja. Yo sabía su historia, aunque ella mantenía el silencio atravesada por el terror. Una vez terminada la guerra, muerto todo el mundo, seguía callada.

Es muy impresionante no poder verbalizar nada, imaginar el terror absoluto que esa generación tuvo que pasar. Cuando ya no está Franco, tampoco se atreve a hablar. Imagínate lo interiorizado que está eso.

Y esa violencia, ese desamor, se sigue heredando, pasa a la generación siguiente. Yo no he querido tener hijos y en mí se termina, desde luego. Pero eso lo llevamos todos de la guerra en España.

¿Cómo crees que se puede romper ese círculo?

Como decía uno de Los Javis, se rompe con diálogo, sentido común, reflexión. Pero para eso has de tener un interlocutor que no sea un trozo de piedra. En España, al menos, ese interlocutor no existe.

La cultura siempre ha sido percibida como algo de izquierdas, y es muy difícil intentar establecer un diálogo con alguien que es lo contrario porque no hay manera.

El punto de partida de La bola negra es Federico García Lorca. ¿Cómo te ha interpelado su obra como actriz?

Pues de una que lee sus obras de teatro, dice sus textos en alto, conoce la historia y que quiere —queremos— que aparezca... Siento que sigue estando vivísimo, que nunca le van a poder matar; no sirve de nada, su voz está muy viva.

Me ha llamado mucho la atención que una vez que Los Javis empezaron a trabajar en serio en el proyecto, de repente aparecieron imágenes inéditas de Lorca. Era una película con el grupo La Barraca, en la que se le ve en un coche por el cristal de atrás despidiéndose.

Se me pusieron los pelos de punta porque apareció justo cuando ellos estaban empezando con La bola negra, y además hace poco surgió un manuscrito que nadie había leído jamás. Yo, que soy un poco fantasiosa, también pienso que se está removiendo, y que Lorca está diciendo: "Aquí estoy".

La actriz saluda a fotógrafos y seguidores.

La actriz saluda a fotógrafos y seguidores. Gtres

En la película hay un elenco conformado por nuevas generaciones de actores y de actrices. ¿Pensaste alguna vez viendo que eres referente para ellos y ellas?

¡Están todos estupendos todos en la película! Pues mira, me ha encantado conocer al grupito de Maca, la hermana de Ambrossi [Macarena García], y yo creo que va mejor la profesión. En mi época había quizá más competencia, que es absurdo.

Yo nunca he jugado en ese campo, he notado que eso ya no existe y me alegró comprobarlo. Se quieren, se ayudan, se admiran... Es lo lógico y lo normal. Y en ese sentido creo que la profesión va a mejor y eso me encanta.

¿Qué te deseas para La bola negra?

Es muy importante que la vea la gente joven, que todos los veinteañeros vayan al cine y reflexionen. Luego, no deseo nada para mí, más bien todo lo bueno de este universo para Javier Calvo y Javier Ambrossi. Se lo merecen.