La directora médica y coordinadora del plan de catástrofes del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

La directora médica y coordinadora del plan de catástrofes del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Cedida

Protagonistas

Elena García, la doctora que se puso en primera línea durante el desastre de Adamuz: "Hay heridos de cuerpo y de alma"

La pediatra sevillana lideró la compleja dirección de la crisis provocada por el accidente ferroviario que ya se ha cobrado la vida de 45 personas.

Más información: El trauma colectivo en el accidente de tren de Adamuz: "Como en la dana, el sentido de comunidad incrementa"

Lidia A. Costa
Publicada

“Desde el domingo, las horas han transcurrido que casi no tengo noción de los días. Es muy difícil apartar la mirada de una situación así. Hay heridos físicos, pero los pacientes y familiares también están heridos en el alma”, dice la doctora Elena García Martínez (Sevilla, 1975), una heroína.

Una mujer anónima hasta ahora, pero cuya historia ha querido Magas sacar a la luz en un acto de pura justicia. Ella fue la persona que lideró en gran medida la gestión de la crisis sanitaria provocada por la tragedia ferroviaria de Adamuz el pasado 18 de enero. Y esto se tiene que saber. Además de agradecer.

Como directora médica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba –es la primera mujer en los 50 años del centro en ostentar este cargo–, su papel fue determinante en la terrible situación que desencadenó uno de los peores accidentes en la historia de la alta velocidad española.

Una tragedia que se ha cobrado hasta el momento 45 fallecidos y decenas de heridos que aún se recuperan.

Familiar y pionera

Su rostro y su voz transmiten amabilidad y empatía. Y su intachable profesionalidad y agilidad en la respuesta a tan crítica situación fueron claves para que la tragedia no resultara aún mayor. La doctora se define en su perfil de Instagram como “madre, pediatra y trabajadora incansable”, además de destacar que “mis mejores tesoros no cuestan dinero”.

Cuestionada por esos momentos de vulnerabilidad que, inevitablemente, todo profesional sanitario atraviesa en una tragedia como la de Adamuz, nos asegura que “la familia y los amigos son la mejor medicina para curar el alma. Nada como estar con ellos para olvidarme de todo”.

En estos días de lucha contrarreloj, reconoce que “ha sido difícil el descanso, pero hemos intentado parar y dedicarle algo de tiempo a los seres queridos. Poco… ”, dice con cierta pena. “Pero ellos entienden que ahora mismo tenemos que dedicarle tiempo a esta crisis”, asegura aliviada.

Imágenes del tren de Alvia

Imágenes del tren de Alvia EE

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba, y doctorada en la misma institución, se especializó en Pediatría en el hospital donde hoy trabaja. Desde sus inicios como médico en el centro sanitario cordobés –hospital de referencia en toda Andalucía–, ha compaginado su trabajo centrado en la Nefrología Pediátrica con el de docente y gestora. Desde 2018 ocupaba el puesto de subdirectora médica.

En abril de 2024 fue nombrada directora médica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Todo un hito, ya que se convirtió en la primera mujer en ostentar tan destacado cargo en los 50 años de historia del centro médico, que fue inaugurado también un mes de abril de 1976.

Profesional de prestigio y gran ejemplo de sororidad, en una entrevista concedida el 4 de abril de 2024 al programa Hoy por Hoy Córdoba, de la Cadena SER, la pediatra reconocía que había sido “todo un honor” aceptar el puesto.

Y quiso destacar también la importancia de todas las otras mujeres que trabajaban en el mismo hospital cordobés, algunas de ellas ejerciendo puestos de responsabilidad.

Liderar la crisis

Elena García Martínez recuerda para Magas cómo fueron las primeras horas en el centro tras la catástrofe. “Cuando te enfrentas a una tragedia de estas características, lo único que te pasa por la cabeza es tu vocación de servicio. Es decir: ayudar. Por supuesto que empatizamos con las víctimas; estábamos deseosos de ofrecerles lo mejor cuando llegaran”, explica.

Y añade: “Creo que, en general, la gestión salió bien. Siempre existe margen de mejora, pero gracias a la responsabilidad y la vocación de los profesionales que tenemos en el centro todo funcionó y estamos satisfechos. Aunque nos habría gustado que hubieran llegado más personas en una situación que nos hubiera permitido ayudarles”.

Ni en la peor de sus pesadillas podría haber imaginado tener que enfrentarse a un escenario así. Pero desde el momento en el que en la tarde-noche del fatídico domingo llegó al hospital, fue automáticamente consciente de la magnitud de su responsabilidad como directora médica del centro.

“Tomé conciencia de mi deber organizando la parte asistencial, sobre todo cuando vi que habían llegado muchísimos profesionales a los que había que dar instrucciones, pocas, claras y concisas”, rememora. “Estaban todos esperando a que tomásemos la palabra y dijéramos qué es lo que había que hacer”, recuerda.

Desde la dirección médica, García Martínez fue, junto a la dirección de enfermería, la máxima responsable de la gestión de la atención de los circuitos y disposición de los recursos. “Cuando vi la cara de todos los sanitarios que habían respondido a la llamada fui consciente de mi responsabilidad”, asegura.

Traslado de uno de los heridos en el accidente de trenes en Córdoba, en las urgencias del Hospital Reina Sofía en Córdoba, el 19 de enero.

Traslado de uno de los heridos en el accidente de trenes en Córdoba, en las urgencias del Hospital Reina Sofía en Córdoba, el 19 de enero. EFE

Gestionar una crisis de estas características requiere de mano dura y claridad de ideas, pero también de una empatía y sensibilidad infinitas. Tanto con los pacientes como con sus familiares. Y la doctora recuerda que, aunque en la universidad se estudia de forma teórica, una situación así se aprende con la experiencia y asumiendo responsabilidades.

“Nunca habíamos activado un plan de catástrofes”, como sí se hizo el pasado domingo. “Pero habíamos enfrentado otras crisis enormemente importantes como en la pandemia del COVID-19. Creo que estábamos ya entrenados. Y el apagón del año pasado también nos hizo activar un gabinete de crisis y nos sirvió de miniensayo”.

Y valora que, al final, la responsabilidad y el sentido común suelen aflorar en tragedias de esta magnitud.

¿La situación más límite a la que se tuvo que enfrentar en aquellas primeras horas? La recuerda apelando de nuevo a su responsabilidad y profesionalidad. “Lo más difícil fue plantearnos qué necesitábamos y cómo estaba el hospital, que en estos meses está en plena etapa de infecciones respiratorias, aparte de su ya de por sí frenética actividad ordinaria”.

En plena crisis, tuvo que encabezar la preparación en tiempo récord para la posibilidad de recibir entre 75 y 100 pacientes. “Tomadas esas primeras decisiones, y visto que podíamos con ello, todo salió fluido”, rememora aliviada.

Siempre hay esperanza

En medio de tanto horror cuesta encontrar un atisbo de optimismo, de consuelo, de esperanza. Pero la doctora valora enormemente la línea de teléfono que se puso en marcha en el hospital cordobés para que los familiares de las víctimas pudieran recibir información.

Unos datos que, en aquellos primeros momentos de angustia y confusión, fueron vitales para muchos allegados. Saber si tu familiar se encontraba o no en aquel hospital pudo aplacar la angustia de muchos.

“Esa atención la proporcionaron secretarias que se movilizaron para ayudar de forma totalmente altruista. Y creo que la ayuda ofrecida no solo a las víctimas, sino que también a quienes buscaban desesperadamente a sus familiares, fue una de las experiencias más satisfactorias de aquellos momentos”.

Como directora médica del HU Reina Sofía, y antes subdirectora, la doctora ha impulsado notablemente la calidad y prestigio del centro médico. Y no solo en el ámbito local, sino también nacional. El pasado año, el centro médico se posicionó como número 1 a nivel autonómico, seguido por Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

Amor por los niños

Creo que los pediatras estamos moldeados de otra forma, quizás empatizamos con mayor facilidad. Nuestro trabajo requiere generar una confianza en un espacio de tiempo corto que hace que desarrolles tus técnicas”, explica en declaraciones Magas sobre su atención a los pacientes pediátricos.

“Los niños son mi debilidad, pero cuando un paciente está en una situación de vulnerabilidad, da igual la edad. Somos especialmente sensibles ante el dolor”, reconoce en referencia a los menores hospitalizados tras el accidente, a quienes los reyes Felipe y Letizia visitaron en el hospital cordobés el pasado martes.

Los Reyes en la visita al centro hospitalario el 20 de enero.

Los Reyes en la visita al centro hospitalario el 20 de enero. Francisco J. Olmo Europa Press

La doctora ha compartido en sus stories de Instagram estos días atrás una imagen en la que los monarcas saludan a la directiva del centro médico (quizás a ella también, aunque la imagen no sea muy clara). Un gesto que denota orgullo y, también, agradecimiento. “Ahora hay que reponerse de todo y cerrar las heridas”, sugiere esperanzada. Que así sea.