Sevilla
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"No era solo mi niña; era mi mejor amiga, mi hermana, mi compañera de vida". Adriana perdió a su hija hace casi tres meses. O mejor dicho, se la arrebataron en el barrio hispalense de Sevilla Este. Concretamente en el portal número 2 de la calle Tigris.

Katherine Yudit, de 28 años, fue asesinada el pasado 28 de septiembre por su pareja, Julián, siete años menor que ella. Este le cortó el cuello tras una discusión.

El trágico suceso ha hecho que la mujer se convierta en la décimo segunda protagonista de La vida de las víctimas, la serie de Magas que homenajea a todas las mujeres asesinadas por la violencia machista.

Ahora, la madre de la fallecida habla con EL ESPAÑOL de Sevilla no solo para denunciar la violencia de género, también para honrar a su "niña", quien había acabado los estudios de azafata de vuelo y "quería casarse y formar una familia".

Adriana y Katherine se fueron de su tierra natal, Colombia, hace más de 20 años, cuando la víctima tenía tan solo cinco. Ambas vinieron solas a España después de que el padre de Katherine falleciera.

A pesar de tener familia en otros puntos del país como Madrid, Sevilla fue el destino elegido para rehacer sus vidas. La capital hispalense ha sido el lugar que vio a Katherine crecer y formarse, pero también morir.

Adriana declara que ambas tenían una relación de amigas. "Salíamos juntas, la gente nos decía que parecíamos hermanas, nos lo contábamos todo y vivíamos al lado". Ahora, lamenta muy emocionada, a ella también la han "matado en vida".

Tanto los vecinos de Sevilla Este como los amigos de la fallecida coinciden en lo "bellísima persona" que era.

El día en el que todo cambió

"Siempre iba con una sonrisa. Venía al bar casi todos los días a desayunar y, cuando estaba en mi piso, la veía desde la ventana en la terraza con sus amigas", relata la dueña del bar La Jefa, aledaño al lugar en el que ocurrieron los hechos.

A Julián, quién se ha convertido en el verdugo de la colombiana, lo recuerdan como una "persona normal". "Parecía buena gente". Sin embargo, desde hacía un tiempo, Adriana no veía con los mismos ojos a quien era su yerno desde hacía dos años.

"Este verano estábamos en la playa y Julián intentó a ahogar a mi hija", declara a este medio. Tras estos hechos, el mismo "fue detenido y estuvo alrededor de un mes en prisión".

No obstante, "después de quedar en libertad, volvió a engatusarla diciéndole que se había quedado atrapada y que la estaba ayudando a salir. Luego empezó a portarse bien con ella y nos engañó a todos".

El autor del crimen era también de origen latinoamericano. Tras la ruptura de la pareja, este se fue a vivir con su padre a un piso del barrio de la Macarena.

Sin embargo, "se tuvo que ir porque la convivencia era insoportable". Luego, Julián alquiló una habitación, de la que "también lo echaron".

Entonces, el mismo le pidió a Katherine si podía quedarse una temporada en su casa a pesar de no ser pareja. Así, la vida de la víctima volvió a convertirse en un tormento.

"Era muy celoso y le miraba el móvil"

En palabras de su madre, Julián era "muy celoso, le miraba el móvil". De hecho, la noche en la que asesinó a Katherine "le había quitado el teléfono" después de una acalorada discusión en el bar en el que se estaba celebrando el cumpleaños.

La colombiana fue primero al piso de su madre -justo arriba del establecimiento- y luego volvió a donde estaba su expareja a reclamarle el dispositivo.

"Pasado un rato volví a llamar a mi hija y me cogió el teléfono él. Yo le pedí que me pasara con ella, que quería hablar con mi niña, pero ya le había hecho eso", cuenta Adriana.

Inmediatamente, la madre salió en búsqueda de su hija y, en el trayecto de un piso a otro -de aproximadamente cinco minutos a pie- escuchó la conversación de unos extraños en la que hablaban de lo que había ocurrido. "Sabía que se trataba de Katherine. Sabía que la había asesinado".

"No solo la mató a ella, a mí también. Me ha arrancado la vida, no hay consuelo para esto", lamenta Adriana.

Una mujer "todoterreno"

Katherine había terminado sus estudios de azafata de vuelo y estaba aprendiendo inglés y a conducir para poder ejercer. Tenía "muchísimos sueños", pero sin duda tenía claro que quería casarse y formar una familia.

Era una "mujer todoterreno, que no tenía vicios" y que trabajaba como camarera en uno de los bares del barrio en el que residía. Pero le apagaron la vida.

El 28 de septiembre de 2025 quedará marcado como otro fatídico día en el que la violencia machista volvió a robar la vida de una mujer, truncó sus sueños y dejó a una madre rota para siempre.

Un crimen que no solo acabó con Katherine, sino que se sumó a la larga lista de mujeres asesinadas por sus parejas y exparejas, que ya cifra en 47 el número de víctimas mortales este año.