Leyre Octavio de Toledo, en la terraza del edificio de Savills.
Leyre Octavio de Toledo, la arquitecta que transforma las oficinas de España: "Ahora importan las personas"
La directora ejecutiva de Arquitectura y Head of Occupier Solutions en Savills España tiene una visión humanista de la arquitectura.
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"La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad", esta frase del arquitecto Le Corbusier bien podría ser también el lema de Leyre Octavio de Toledo, uno de los nombres femeninos más destacados del sector, experta en construir sueños.
Es la directora ejecutiva de Arquitectura y Head of Occupier Solutions en Savills España, donde lidera un equipo de profesionales de más de 150 expertos especializados en diseño de espacios de trabajo e implantación de oficinas, consultoría, rehabilitación, etc.
La directiva, en la terraza del edificio de Savills.
Ella es una de esas líderes que inspiran. Este 2025 cumple 48 años, estudió en la Politécnica de Madrid e hizo un máster en Urbanismo.
A lo largo de su trayectoria, ha ocupado puestos clave en organizaciones públicas y privadas, como directora de Gabinete en el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente y asesora técnica en la Comunidad de Madrid. Además, cuenta con experiencia docente en la Universidad Camilo José Cela y ha colaborado en prestigiosos estudios de arquitectura.
Un currículum impresionante que contrasta con su sencillez y la dulzura de su voz. Tiene cierto parecido con la actriz Robin Wright y habla de su trabajo con auténtica pasión, de manera didáctica y humanista.
Ha sido testigo de una evolución fascinante en el mundo del diseño y la construcción: esta es su visión.
¿De dónde viene esa pasión por la arquitectura? ¿Tienes referentes familiares?
No, no había nadie en mi familia... Tengo una gran amiga y estábamos las dos en Cádiz pensando qué estudiar y ya en la cola de la universidad dijimos: "¡Venga, Arquitectura!". Y cuando entré en la carrera, me enamoré. Fue un flechazo total.
Las dos dijimos: "¿Cómo hemos podido elegir tan bien!". Creo que es la mejor del mundo. Me apasiona muchísimo la mezcla entre la creatividad y todo lo que supone inventar, pero con rigor, con las matemáticas de por medio, con edificios que se sujetan, que se usan, que la gente disfruta.
Esa combinación entre los dos mundos me parece un privilegio.
"Antes, el arquitecto se orientaba a dejar huella. Las mujeres pioneras del sector buscaron que también fuera útil. Fue una revolución silenciosa"
El número de mujeres en arquitectura ha aumentado bastante en los últimos años, acercándose al 50%. ¿Cuando tú empezaste cuántas chicas érais en clase?
Yo estudié en la Politécnica de Madrid y la verdad es que allí había bastante equilibrio. Quizá eran más chicos, pero yo no me sentía en un grupo minoritario ni con menos oportunidades ni menos escuchada. Y fíjate que el profesorado sí era mayoritariamente masculino.
Y, sin embargo, seguimos teniendo esa visión de que la arquitectura es un mundo más de hombres. Conocemos grandes arquitectos, pero muy pocas arquitectas.
En el siglo XX probablemente sí era un mundo mucho más masculinizado, aunque también empezaron a surgir mujeres pioneras que se adentraron en el estudio de la arquitectura.
Por ejemplo, Lina Bo Bardi, en Brasil, o Margarete Schütte-Lihotzky, en Austria. Ella creó la cocina moderna, que poca gente lo sabe, y cambió la vida de muchísimas mujeres. Aun así, si ahora los buscas tampoco hay tantos referentes femeninos.
¿Hacia dónde ha evolucionado la arquitectura en relación a la presencia de la mujer?
Antes, el arquitecto se orientaba a dejar huella, a que su nombre trascendiera, buscando ese equilibrio entre forma y función. Esas mujeres de las que te hablaba, sin renunciar a una buena arquitectura, buscaron que también fuera útil, que se centrara en las personas, que fuera eficiente y que mejorara la vida de la gente.
Creo que ahí la mujer hizo una revolución, quizá un poco silenciosa, y esa trayectoria ha tenido una evolución enorme a lo largo del siglo XX. Ahora, la arquitectura combina diseñar algo que sea maravilloso y a la vez funcional.
Fíjate que pasamos cerca del 80% de nuestro tiempo en espacios cerrados, con lo cual, ¡que sean bonitos!
El lema de Savills es trabajar para crear espacios únicos. ¿Cómo es el proceso?
Uno de nuestros negocios esenciales es ayudar a las empresas a implantarse y diseñar sus espacios de trabajo, que es una tarea increíble. Para ello, analizamos sus retos, su gente, su cultura, su forma de trabajar, la tecnología que utilizan... y creamos algo que se adapte a lo que necesitan.
Al final, el espacio es una herramienta estupenda para impulsar el negocio, permitir que determinados cambios sucedan y ayudar a trabajar mejor. También tiene una parte muy bonita de ayudar a la diversidad y a la igualdad.
Cuando hablamos de este tema, muchas veces pensamos en la accesibilidad y la discapacidad, pero va más allá. Hay personas tímidas que no se expresan bien en lugares muy abiertos, o gente que se bloquea y necesita sitios amplios para relajarse.
Atender a la diversidad significa generar un entorno de trabajo donde todo el mundo sienta que la oficina se ha hecho a su medida.
"Hay personas tímidas que no se expresan bien en lugares muy abiertos, o gente que se bloquea y necesita sitios amplios para relajarse"
¿Lleváis a cabo una especie de 'arquitectura psicológica'?
Pues sí (risas). Piensa que ahora mismo en el mundo empresarial hay una gran lucha por el talento, así que las compañías buscan atraerlo y, sobre todo, fidelizarlo. El lugar de trabajo es una herramienta más para conseguir eso.
Y sucede cuando llegas a un sitio con aire limpio, luz natural, donde trabajar en equipo es fácil, donde puedes celebrar tus éxitos, hacer comunidad, sentir que perteneces a una empresa que hace algo por la sociedad… La arquitectura lo hace tangible.
Y también rehabilitáis edificios. ¿Es importante reformar lo ya creado?
Sí, nosotros tomamos parte del entorno construido de nuestras ciudades y lo reposicionamos. Lo hacemos en las oficinas, pero también en otros muchos sectores: hotelero, retail, centros comerciales y en el mundo residencial alternativo, como el coliving.
Todos estos espacios necesitan lugares comunes para hacer comunidad y poder trabajar. La tendencia del diseño tiene una evolución maravillosa y últimamente lo que se busca es disimular.
Por ejemplo, llegamos a un cliente que tiene un hotel y quiere que su lobby parezca el de un restaurante. O a un restaurante que buscan que sus reservados parezcan espacios de trabajo. Vemos unas oficinas y piden que los espacios se parezcan más a un hogar para que la gente se sienta cómoda.
Al final, la tendencia es parecer lo que no es, ¡lo cual es muy divertido! Así conseguimos que la arquitectura se enriquezca y llevamos ideas de un sector a otro.
Leyre Octavio, en un momento de la entrevista.
Rehabilitar es, además, apostar por la sostenibilidad.
Eso por encima de todo. Entendemos la sostenibilidad como un lugar más comprometido con el planeta, con el futuro, pero también con la salud y el bienestar de las personas.
En ese mix, y con la idea de que el diseño se puede trasladar, tenemos la oportunidad de enfrentar un reto totalmente distinto al de hace unos años.
¿Os piden cosas rarísimas a veces?
Sí, siempre digo: "Venga, la carta a los Reyes Magos, luego ya veremos lo que se puede". Es verdad que a veces hay peticiones un poco surrealistas y hemos tratado de encontrar soluciones.
También nos ha pasado al revés: en ocasiones tienes clientes o marcas tradicionales que no son capaces de ver las oportunidades que tiene el edificio.
"¿Cómo pienso yo en la arquitectura de un hogar? Que no te canse, que sea muy natural, que te ayude a estar a gusto y que no tenga demasiadas cosas"
¿Qué es lo que está en absoluta tendencia ahora?
En el mundo de las oficinas ha cambiado radicalmente. Antes, el tema era solo "despacho sí, despacho no", ahora es la persona la que está en el centro. Se analiza lo que la gente quiere y necesita, para luego diseñar el espacio.
En algunos casos se está dando la vuelta al modelo. En el pasado hacías un montón de mesas y sitios de trabajo individuales, y luego generabas otros de colaboración como soporte: una sala de reuniones, una de equipo, unas taquillas... Ahora es al revés.
En el resto de los sectores, la tendencia es que no hay tendencia. Al final, da igual si estás en una oficina, en un hotel o en un centro comercial, necesitas hacer una arquitectura que perdure, que esté viva los próximos diez o doce años, porque además te has gastado un dineral.
¿Y lo que ha quedado obsoleto?
Hay que apartarse de lo que está de moda, porque se pasa de moda. Los básicos para mí serían que el edificio tenga mucha luz natural y poner el foco en la salud, usando materiales que no generen ácaros, que permitan que la calidad del aire sea muy pura, etc.
Luego, hay una tendencia que a mí me gusta muchísimo, que es el mundo de la neuroarquitectura.
Suena bien, ¿en qué consiste?
Lo que hace es buscar qué tipo de emociones o sensaciones puede generar la arquitectura. Lo mide, hace ciencia de ello. Se han descubierto cosas como, por ejemplo, que los espacios más sinuosos y con menos aristas generan menos estrés.
O que determinadas temperaturas de color te permiten obtener mucho más bienestar. Asimismo, los espacios más pequeños, ayudan a concentrarte más y los más abiertos y más altos aumentan la creatividad.
¿Tu edificio o monumento preferido?
A mí me impactó muchísimo la cúpula de Brunelleschi de Santa María del Fiore. Llegué allí y dije: "¡Dios mío! Por esto estudié arquitectura". Hay una técnica detrás muy importante y las matemáticas están presentes en todo.
Pero, al mismo tiempo, es la emoción que generan, la que te encoge el corazón... Me parece la muestra perfecta de esa dualidad.
Se espera de una arquitecta que tenga un casoplón, ¿cómo es la tuya?
Este tema es un poco estresante porque dices: "Todo el mundo me va a preguntar esto". Y más si tu marido también es arquitecto, como me pasa a mí (risas).
¿Cómo pienso yo en la arquitectura de un hogar? Que no te canse, que sea muy natural, que te ayude a estar a gusto en cada momento y que no tenga demasiadas cosas. Se trata de buscar ese equilibrio entre tener algo natural y cómodo, pero tampoco lleno de cosas.
Yo no soy una persona de acumular demasiado, pero tengo tres niños y hemos de buscar algo que sea funcional. A mí lo que más me gusta es que sea una casa abierta, que la gente pueda venir y disfrutar contigo.
"En las ciudades hay muchísimos comercios cerrados. ¿Lo dejamos así? Aprovechar el espacio construido para generar oportunidades para otras personas es maravilloso"
Hablábamos antes de reformar edificios, del coliving... Tenemos ahora el problema de los pisos rehabilitados para su uso turístico. ¿Cómo ves este fenómeno?
Lo que hace falta es ordenarlo para que no sea un problema para la convivencia. En las ciudades hay muchísimos comercios cerrados. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Lo dejamos así? Aprovechar el espacio construido para generar oportunidades para otras personas, me parece maravilloso.
¿Tiene que ser algo turístico o una vivienda accesible? Ahí está la cuestión, pero la arquitectura hay que llenarla. Y el espacio construido que tenemos, hay que usarlo para dar respuesta a lo que se necesita.
Generar alternativas dentro de las ciudades en espacios que no están siendo capaces de ser utilizados de otra manera, me parece casi una responsabilidad. Hay que encontrar el equilibrio.
La verdad es que está habiendo un boom en esto de reformar. Por ejemplo, en el barrio madrileño de Carabanchel se transformar espacios en galerías de arte.
Eso es maravilloso, porque la arquitectura tiene la capacidad de impactar no solamente en el edificio, sino en su entorno, en el barrio en sí, como ha sucedido en este ejemplo que planteas.
¿Cómo está transformando la inteligencia artificial vuestro trabajo? ¿En qué ayuda? ¿Qué peligros tiene, si es que los hay?
Yo creo que va a ayudar muchísimo, aunque entiendo la sensación de amenaza que hay. Pienso que la IA no nos va a quitar el trabajo, sino que lo van a hacer los arquitectos que la dominen. Aun así, ayuda mucho a simplificar labores repetitivas.
También te puede aportar mucho desde el punto de vista de la generación de la creatividad y del diseño. Te va a permitir ir más rápido en poder mostrar lo que tú quieres a tu cliente. La IA es una oportunidad. Lo mejor es buscar sus beneficios y dominarla al máximo.
Utilizando un símil arquitectónico, ¿cómo dirías que has construido tu liderazgo en todos estos años?
Hay una parte importante que he ido aprendiendo y que me ha ayudado muchísimo: que es muy diferente ser una jefa y ser una líder. La primera es alguien que se pone arriba de su organización y manda para que sucedan cosas.
La segunda no está arriba, sino que está posicionada abajo como una red, dando a su gente la autonomía, la responsabilidad y las capacidades para que ellos puedan trabajar, mejorar, crecer y desarrollarse.
Tú estás ahí como el pilar que hace que ellos se sientan capaces de hacer eso sin sentir que están al borde del precipicio. Eso es ser un líder. Además, creo que necesitas darle a tu equipo la inspiración para sentir que trabajan para algo más que simplemente para ganar dinero.
¿Tienes algún proyecto soñado?
No me gustan las cosas muy majestuosas. Me encanta la arquitectura cotidiana, así que no tengo una una gran aspiración de hacer algo muy impresionante ni muy grande.
Me encantaría aportar un granito de arena, un poco de valor para que las ciudades pudieran ser lugares más humanos, más agradables. Eso, como reto holístico.
Si pensamos de aquí al 2050, cada vez más la gente está emigrando a los centros de las ciudades. ¿Cómo hacer para que esa convivencia sea agradable, para que el urbanismo de verdad esté al servicio de las personas?
Hay que buscar una manera para poder resolver tu vida en un entorno cercano donde puedas tener un ecosistema que sea sostenible, verde y natural, y que fuese también rico en cuanto a actividades lúdicas, de ocio y de deporte, pero igualmente de trabajo.
Sería como tener minipueblitos dentro de las grandes urbes.