Victoria Lladó, directora de Estrategia Corporativa de Laminar Pharma en Estados Unidos.

Victoria Lladó, directora de Estrategia Corporativa de Laminar Pharma en Estados Unidos. Imagen de archivo

Protagonistas

La bioquímica Victoria Lladó: "Me encanta el laboratorio, pero no la competitividad tan alta de la carrera. Eso no es disfrutar"

Con más de 20 años dedicados a la investigación, parece que no hay nada que pueda hacer a la mallorquina abandonar su pasión por la ciencia.

9 julio, 2024 01:43

El 42% de las personas que se dedican al sector de la investigación en España son mujeres, tal como indica el Ministerio de Ciencia e Innovación. Una de ellas es Victoria Lladó, quien desde bien pequeña ya sabía a qué quería dedicarse. Con la curiosidad de conocer cómo funcionan las cosas como el motor de su vida, la mallorquina no dudó en adentrarse en el universo de las ciencias. 

Solo mencionar todos sus estudios ya impresiona, y es que Lladó es licenciada en Biología y Bioquímica, además de Doctora en Biología por la UIB. Sin embargo, su curriculum no acaba ahí, también ha realizado postdoctorales en instituciones como el MGH/Harvard Medial School, el Instituto de Investigación Médica Sanford-Burnham o a través de programas competitivos como las ayudas postdoctorales de la Asociación Española contra el Cáncer o las Torres Quevedo otorgadas por el Ministerio de Ciencia e Innovación. 

En 2018 se incorporó al equipo de Laminar Pharma como Directora Científica, trasladándose en 2021 Boston, Estados Unidos. Actualmente, aunque en la misma compañía, es responsable a la dirección de la estrategia corporativa, donde recientemente se encuentra envuelta en el lanzamiento del fármaco LAM561, dirigido tratar el glioblastoma. 

Una vida de ciencia

"Siempre supe que quería hacer ciencias, lo que me ha llamado siempre la atención es saber cómo funcionan las cosas", asegura Victoria Lladó. Sin embargo, por aquel momento, en Mallorca no había mucha variedad en la rama de ciencias, así que las opciones estaban algo limitadas. 

Pero esto no fue impedimento para que Lladó siguiera sus sueños y se lanzó a la aventura. Estudió biología y después bioquímica, pero a la hora de plantearse salidas no eran muchas las posibilidades. "Durante mi etapa universitaria, por desgracia, o bien no había muchas opciones o bien no nos las contaban", explica la mallorquina. 

Profesora de secundaria o carrera científica, eran las únicas salidas que se barajaban en aquel momento o, por lo menos, "hacia donde nos dirigían". Aunque nada de esto fue un problema para Lladó y, dos años antes de concluir sus estudios, llamó a la puerta del doctor Pablo Escribá, con quien empezó los estudios del ácido hidroxioleico, molécula que siguen desarrollando hoy en día.

"El doctor Xavier Busquets, mi otro director de tesis, siempre me decía que yo era una hormiguita exploradora: pensaba un montón de cosas y luego cuando veía que no las podía abarcar, porque quería hacerlo todo, cogíamos un paquetito de trabajo, se lo transferíamos a un compañero y yo seguía con mi camino", confiesa la bióloga y bioquímica. 

Destino Estados Unidos

Tras los cinco años de tesis doctoral, le surgió la oportunidad de continuar su formación científica en Estados Unidos. De ahí, estuvo un año en Boston y tres años y medio en San Diego, tiempo que le sirvió para darse cuenta de que la carrera académica no era lo que soñaba. 

"Me gusta mucho la ciencia, me encanta el laboratorio, pero no quiero tener que presionar a la gente o tener esa competitividad que hay en la carrera académica, que es no disfrutar. Lo único que estás pensando es en que tu salario y tu puesto depende de que todo salga", relata Lladó. 

Es por ello que volvió a tocar la puerta del doctor Pablo Escribá, con la intención de continuar con la investigación de moléculas antitumorales y ayudarle a dirigir el laboratorio, siendo este un paso más para encaminarse hacia la dirección científica. 

Un sueño que ya podríamos decir que ha alcanzado al encontrarse como directora científica y de estrategia corporativa en la división de Estados Unidos. Entre sus responsabilidades se encuentra la de coordinar el programa del LAM561, con el objetivo de asegurarse de tener todo a tiempo para solicitar la aprobación de mercado.

Imagen de un laboratorio.

Imagen de un laboratorio. angelp Istock

Además, también gestiona la interacción con la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) para dar a conocer su proyecto allí porque, hasta el momento, habían centrado sus esfuerzos en el mercado europeo. "Este trasvase está siendo un poquito difícil. Nosotros somos una empresa pequeña y mi trabajo es también tener más presencia aquí, en Estados Unidos", explica Victoria Lladó.

Un proyecto rompedor

Fue precisamente hace 20 años cuando inició los estudios de los lípidos en la membrana celular y sus interacciones con diferentes proteínas de membrana junto a Pablo Escribá, un estudio que Lladó no duda en traducirnos para lograr entender correctamente qué están investigando.

"La membrana es lo que envuelve la célula, como si fuera una habitación. Son las paredes de la casa. Lo que dice si tiene que hacer frío o calor depende de qué materiales está hecha la casa, cuán robusta es, etc. Entonces, en función de los lípidos que tiene esa pared, esa membrana, es más o menos fluida, de manera que tú tienes más o menos facilidad para colgar cuadros", explica.

"Es decir, las proteínas, son las que van a tener más o menos facilidad de quedarse pegadas a la membrana. Por otro lado, la célula tumoral intenta consumir el lípido que nosotros le damos y tiene la característica de que no se puede quemar de la manera que se queman todos. De manera que le estás dejando algo que no le deja comer a gusto y le está generando empacho, pero no le da energía, solo se le da dolor de tripa", añade. 

"Tarde o temprano, la célula entra en tal estrés, porque no se puede seguir dividiendo, porque le hemos cambiado la membrana y porque su energía no está llegando a como está acostumbrada, que entra en estado de choque y, al final, muere por autofagia, es decir, se autodigiere", concluye Victoria Lladó. 

De esta forma, los avances del estudio permiten al LAM561, el fármaco que realiza esta acción, convertirse en un proyecto único. Con un perfil de seguridad muy alto y bajos efectos en base con el criterio médico hasta el momento, se ha vuelto una opción de lo más prometedora a la hora de tratar el glioblastoma, un tumor cerebral muy agresivo cuyo porcentaje de supervivencia a los cinco años del diagnóstico roza el 2%. 

Los siguientes pasos

En relación con esta misma investigación, el pasado 23 de febrero, el Comité Independiente de Monitorización de Datos les recomendó continuar sin ninguna modificación, lo que se traduce en que, de seguir así, lograrán los resultados que se propusieron en un inicio a la Agencia Europea del Medicamento (EMA). 

"Nos han dicho que parece que no hay efectos clínicos negativos, que tiene un perfil de seguridad bueno y que, por el momento, no parece que tengamos que aumentar la población. Con lo cual, todo va según lo teníamos calculado y es lo mejor que nos podrían haber dicho", asegura Lladó. 

¿Los siguientes pasos? Cuando lleguen a los 66 eventos clínicos para el análisis intermedio, se analizará y, si da los resultados que se propusieron en un inicio a la EMA, podrán solicitar la aprobación condicional del mercado. Además, tienen en marcha el estudio pediátrico con esta misma molécula, de la que también tienen la aprobación en Estados Unidos. 

"Queremos dar un poquito más de visibilidad, a esta población aún más minoritaria, porque sí que es verdad que los niños no están dejados, no es eso para nada. De hecho, cada vez hay más empresas que se están implicando, pero necesitan un cuidado extra porque no responden igual que todos los adultos y es muy difícil hacer ese tipo de estudios", señala la bióloga y bioquímica. 

20 años de investigación

Desde que comenzó sus estudios en Biología en 1998, nunca ha cesado su pasión por la ciencia y es que, muchos lo comparan con ser un jugador. "Tienes muchos momentos en lo que no sale nada. Vas, echas moneditas, no sale nada y te frustras, pero cuando sale algo, el subidón es tan grande que te ha compensado todo el dinero que has puesto y no te ha salido", explica la mallorquina. 

Un hecho que ha supuesto algún que otro altibajo durante todos estos años, pero del que Lladó siempre ha sabido salir adelante. "Aquí en Estados Unidos el trabajo es muy competitivo, por lo tanto, la presión que estás recibiendo es continua. Yo lo disfruté, pero al final dije 'hasta aquí'. Fue muy difícil de manejar y cuando vi que ya había sacado provecho científico me volví a España", confiesa. 

Ahora, con la posible salida del LAM561 más cerca que nunca, la bióloga ve su futuro proyectado en nuevos estudios y productos a la espera, como el LAM226, para pacientes con alzhéimer. "Tengo ganas de sacar un proyecto nuevo. De completar este y decir, que suenen las campanas y vamos a por el siguiente", concluye Victoria Lladó.