Madonna y Sabrina Carpenter en Instagram.

Madonna y Sabrina Carpenter en Instagram. @sabrinacarpenter

Moda

La trampa de 'vestir acorde a la edad': por qué cambiar el armario al cumplir años es una forma de presión estética

Esta norma, no escrita pero insertada en el imaginario de muchos, se asienta sobre una misoginia empeñada en controlar el cuerpo de las mujeres.

Más información: Por qué vestirse demasiado bien envejece: el verdadero secreto de la juventud está en el armario de tu hija

Marita Alonso
Publicada

"Antes que para tu edad, tienes que vestirte para ti misma", dijo en una ocasión Iris Apfel, que era experta en tirar por la ventana cualquier norma relacionada con el edadismo en la moda.

Hace tiempo, trabajaba en una revista y me encargaron un tema en el que tenía que seleccionar qué prendas llevar a los 20, a los 30 y a los 40. Yo tendría unos 23, más dudas que certezas y el interrogante de por qué el armario ha de cambiar según cumplimos años.

Me pregunto a menudo si hoy estaría bien visto hacer artículos similares. Espero que no. Erin Ross, estilista de celebridades, comprende por qué hay quienes buscan este tipo de temas.

"La gente busca orientación, pero preguntarse qué llevar a partir de cierta edad te encasilla inmediatamente en una categoría restrictiva, en lugar de ayudarte a descubrir qué es lo que realmente funciona para tu 'yo' auténtico", dice.

"Vestir acorde a tus años es como comer una tostada sin nada: una opción segura y sensata, pero totalmente carente de alegría. A los 30, se suponía que debías dejar de usar vaqueros rotos, comprarte un impermeable práctico y empezar a tener opiniones firmes sobre los cobertizos de jardín", escribe en su Substack con humor, pero con razón, Michael Baker.

"A los cuarenta, el bajo de la falda debía quedar tan bajo que corría el riesgo de arrastrarse por los charcos. A los cincuenta, se esperaba que te fundieras con la sección de tonos beis de Marks&Spencer y no volvieras a dejarte ver cerca de una lentejuela", asegura.

Es cierto que a partir de determinada edad, parece que el armario está constreñido por normas e imposiciones no escritas. Llevar prendas cortas está mal visto (a no ser que seas Jennifer López, e incluso ella ha tenido que dar explicaciones de por qué lleva looks tan reveladores en sus conciertos) y las tonalidades copos de avena apagan cualquier intento de abrazar el color.

Brecha de normas

La desternillante serie de Filmin Millennial mal narra la vida de una mujer de 42 años que tiene que volver a la universidad para cobrar una beca que le conceden por un error burocrático.

Fotograma de 'Millennial Mal' (2026).

Fotograma de 'Millennial Mal' (2026). IMDb

Por descontado, ha de dar un giro radical a su armario para encajar entre una juventud empeñada en llevar los inmensos termos Stanley a todos los lados (¿serán la población más hidratada?) y con unos códigos estéticos muy diferentes a los de los millennials.

Algo que de hecho, se subraya en las redes sociales, donde son habituales los vídeos en los que se dan tips para saber quién es de esta generación y quién es de la Z sin necesidad de comprobar si tiene retinol en su neceser.

Calcetines tobilleros o leggings son algunas de las prendas que, por lo visto, hacen ver que alguien es millennial sin que enseñe su DNI. "Es ridículo que nos estén presionando para que nos mantengamos jóvenes, y deber cumplir las expectativas de vestir como una señora", dice Lorena Iglesias, creadora, guionista y actriz principal de la serie, que codirige con Andrea Jaurrieta.

"'No envejezcas, pero tampoco parezcas demasiado joven'... La edad no dicta la personalidad. Es punk cuestionar estas categorías rígidas. Abracemos la monstruosidad, que no sepan nombrarnos", prosigue en declaraciones a Magas.

Asegura que los hombres no se enfrentan a estas restricciones estilísticas al no existir una sanción social comparable ni una presión similar por conservar la juventud: "De hecho a ellos se les premia la valentía de aparecer con sus arrugas y sus canas".

"Para las mujeres hay mil normas sociales muy normalizadas: la longitud de la falda, los brazos (ocultarlos), las rodillas (dejar de enseñarlas; ellos, sin embargo, no), el escote, las canas, el maquillaje, los tacones, los colores, los bikinis…", asegura.

Imagen de archivo de una mujer madura aplicándose pintalabios.

Imagen de archivo de una mujer madura aplicándose pintalabios. iStock

Comenta que en los varones, las canas son símbolo de experiencia, lo que les hace más atractivos, mientras que ellas son leídas como descuidadas si renuncian a los tintes. "Cuando sale una con canas en un anuncio es Andy McDowell, una de las personas más normativas del mundo, con su pelo gris brillante, un pony de 80 años", critica.

Sin embargo, observa, "si un hombre se cuida, hace deporte y viste informal se lee que es activo, cuando lo hace una mujer es porque quiere parecer más joven de lo que es".

Intento de control

Erin Ross dice que llega un momento en el que todas las féminas se preguntan si son demasiado mayores para ponerse determinado look, pero considera que el problema no está en la pregunta en sí, sino en la forma en la que nos han enseñado a responder.

"La razón por la que surge esta duda es que nos han enseñado que el estilo tiene fecha de caducidad. Que, llegado cierto punto, se supone que debemos empezar a moderarnos, a pasar desapercibidas y a vestir de forma 'apropiada", advierte.

Por eso es importante recordar que, en realidad, podemos ponernos lo que nos venga en gana sin importar los años que tengamos. Porque acatar esas absurdas normas no es más que aprobar la misión de borrar a las mujeres a partir de determinada etapa vital.

Vestir acorde a la edad es una idea profundamente misógina que lucha por controlar el cuerpo femenino y limitar su libertad. Lo curioso es que de jóvenes, se las sexualiza, pero pronto se las acusa de mostrar "demasiado". ¡Que se lo digan a Aitana! No hay forma de acertar…

Madonna ha actuado en Coachella junto a Sabrina Carpenter y mientras que muchos critican a la segunda, que tiene 27, por ir siempre "muy provocativa", el hecho de que la reina del pop, a sus 67, actuara enfundada en un corsé sacó de quicio a quienes no conciben que una mujer quiera (y pueda) lucir sexy más allá de los 35.

Que cada una vista de la manera en la que se sienta cómoda y haga de su armario un aliado con el que enfrentarse a la misoginia que nos ahoga incluso desde las perchas.