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Moda

Jorge Redondo da el salto de Madrid a Manhattan: "La invitada de Nueva York busca vestidos largos y sofisticados"

El fundador de Redondo Brand, que afianza la internacionalización de la firma, repasa su trayectoria en una entrevista exclusiva.

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NoLiTa es uno de esos barrios que se conocen mejor perdiéndose por sus calles y parándose frente a sus fachadas cubiertas de arte callejero, restaurantes y tiendas coquetas. Este pequeño rectángulo entre Houston, Lafayette, Broome y Bowery Street lleva años en pleno resurgir, marcando tendencia en Manhattan.

Si hubiera que hallar un homólogo en España para esta zona rebautizada como la nueva cuna de lo cool en Nueva York, una comparación justa podría hacerse con El Born en Barcelona. Ambos lugares comparten ese pasado que se ha reinventado sin perder su esencia, en el caso del North of Little Italy —de donde viene su acrónimo— marcado por la migración italiana.

En NoLita, el diseño independiente y la vanguardia conviven entre edificios antiguos y tiendas con verdadera personalidad. El barrio se ha convertido en el destino preferido para quienes buscan una moda auténtica, pudiendo incluirse en esta categoría excéntricos y amantes del lujo silencioso, y también ha sido el escenario del último hito de Redondo Brand.

La 'pop-up' de Redondo Brand en Nueva York.

La 'pop-up' de Redondo Brand en Nueva York.

Del 8 al 11 de mayo, la firma de diseño de invitada, caracterizada por piezas que aúnan elegancia atemporal, artesanía y una visión actual de la feminidad, abrió su primera pop up en el número 213 de Bowery, dando un salto internacional del que Jorge Redondo (Cáceres, 1993), fundador y director creativo de la marca, habla en su entrevista para Magas.

"Nueva York ha sido el primer lugar fuera de España elegido para tener una tienda física porque siempre nos ha acompañado en nuestra venta online. Es una de las ciudades en las que más facturamos, algunos meses incluso por encima de Barcelona", asegura el diseñador, a nueve horas de diferencia.

La ciudad que nunca duerme podría mantener al maestro de la aguja con las ojeras de quien ha tenido una semana cargada de trabajo —trasladar el universo creativo de una marca a una tienda efímera no es tarea fácil—, pero este llega a la entrevista irradiando entusiasmo. "Dependiendo de cómo funcione, la idea es ver si abrimos un punto permanente", dice.

Su sonrisa le delata: las ventas han ido bien y, aunque prefiere no dar nombres de celebridades que hayan podido cruzar sus puertas estos días para preservar la intimidad y esa relación de confianza con sus clientas, sí cuenta anécdotas como que se cruzó a Anne Hathaway y Wes Gordon paseando por Madison.

"Esta es la ciudad donde ocurre todo y te conecta rápido con el mundo de la moda. Además, concentra lo contemporáneo con una arquitectura de época con cierta decadencia que me encanta. Tiene de todo: si quieres desconectar te puedes ir al río Hudson o a los Hamptons. Es difícil para vivir por lo económico, pero refleja bien el sueño americano", valora el creativo.

Él es un diseñador curioso pero no obsesionado con las tendencias. Uno que aprovecha las ventajas que da la globalización pero que no olvida de dónde viene. Natural de Cáceres, estudió bachillerato de Arte Técnico, empezó la carrera de Arquitectura y luego hizo sus pinitos en el mundo de la moda escribiendo crónicas de desfiles.

Un día sintió una pulsión que le llamó a diseñar y así empezó, primero con complementos y luego con atuendos completos, motivado por el hecho de que sus amigas habían empezado a casarse y le pedían consejos sobre a qué tienda acudir. Así hasta que llegó a ganar el premio a Mejor Colección en la 75ª edición de la MBFWM y su ascenso fue meteórico.

Hoy, ese éxito se sustenta sobre un modelo de negocio equilibrado que el creativo ha blindado en España antes de lanzarse a la conquista de la Quinta Avenida. Redondo Brand se divide en dos familias: la costura a medida, que se desarrolla con mimo en su atelier de la calle Velázquez en Madrid; y el prêt-à-porter, que hoy abarca la mayor parte del negocio.

El diseñador define así la filosofía que impregna cada una de sus líneas —en la que la de fiesta tiene protagonismo absoluto, aunque la casual también crece con fuerza— antes de entrar en detalles sobre su desembarco americano: "Buscamos ser esa marca que eliges cuando buscas algo original. Nos fijamos en tejidos sorprendentes. Escuchamos a las clientas".

Su colección es amplia: desde vestidos ligeros y volátiles con capas de gasa hasta diseños de gran volumen, sus best sellers ya icónicos de la marca. Entre los ejemplos destacan modelos como el Catalina, el Pilar o el Ballarian, este último con tres espectaculares maxivolantes que hacen un evidente guiño al estilo del sur español.

Uno de los diseños de su colección de fiesta.

Uno de los diseños de su colección de fiesta. Cedida

Si echa la vista atrás, la marca ha dado pasos de gigante en los últimos años. ¿Llegó a visualizar este desembarco americano en sus inicios o la realidad ha superado al sueño?

Siempre quiero hacer cosas nuevas y no acomodarme. Uno de mis retos era tener un espacio en Nueva York, al igual que en otras ciudades, y combinar la casa de costura que tenemos en Velázquez con puntos de venta por todo el mundo. Esto es algo que hicieron los grandes diseñadores que crearon la moda —Chanel, Dior...— pero cada vez se ve menos.

Nuestra expansión internacional está siendo poco a poco, estudiando el mercado; por eso queríamos hacer una pop-up antes que una tienda definitiva. En América (incluyendo México y Latinoamérica) las clientas piden cosas diferentes: se venden muchísimo los vestidos largos y sofisticados.

En España, eso ha pasado a un segundo lugar y el midi se ha apoderado de la elección de la invitada. Aquí no lo entienden tanto para las bodas, sino más para una cena arreglada entre semana. En este continente hay muchísima fiesta benéfica y de asociaciones donde la puesta de largo es fundamental.

Es interesante ver cómo cambian las necesidades de una mujer según su código postal. En comparación con la española, ¿cómo definiría ese estilo neoyorquino que entra ahora en su tienda?

Este hoy está muy globalizado y las redes sociales y las marcas internacionales están haciéndonos llegar los mismos inputs a la hora de vestir, lo que hace que la moda sea cada vez más homogénea. Sin embargo, es cierto que cada población se adapta a sus condiciones, sobre todo al clima. Es uno de los factores más fundamentales a la hora de elegir outfit.

En Nueva York nieva y hace frío, pero también tienen meses de mucho calor de terrazas. Aquí lo que más éxito tiene es lo sofisticado, mientras que en España las bodas se han relajado un poco. Hay brechas en el momento del evento: una boda mexicana es por todo lo alto, mientras que una en Ámsterdam o en cualquier otro país al norte de Europa es más desenfadada.

En los eventos sí que se notan esas diferencias, pero en el día a día —la moda casual— estamos mucho más conectados.

Estos días habrán sido un hervidero de gente. Sin desvelar demasiados secretos, ¿ha sentido ya el respaldo de esas clientas o perfiles que tanto admiran la moda española?

Muchas de las que han venido estos días seguían a la marca o a influencers de España con público aquí. Otras han entrado porque paseaban o por el boca a boca de amigas. Sobre nombres, preferimos ser discretos porque son compradoras, aunque en Nueva York cualquiera que pase por la calle puede tener un link directo con las personalidades que todos esperamos ver.

Otra de las grandes noticias de este año es su colaboración con Naty Abascal. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar mano a mano con la insider por excelencia?

Naty ha sido siempre un referente para mí y su estilo siempre me ha inspirado. La metodología de colaboración con ella me gusta mucho porque me saca de mi zona de confort y me hace ver mejor qué quieren otras personas, cómo ven la marca otros perfiles... Ya habíamos hecho líneas con influencers y queríamos reforzar la idea de que Redondo es muy versátil.

La firma puede vestir tanto a una creadora de contenido joven como a otra más madura y con una trayectoria impresionante en la moda como es Naty. Le hicimos esta propuesta hace casi un año y ha sido maravilloso trabajar juntos. Lanzamos RB Loves Naty justo antes de venir a Nueva York y está siendo un éxito. La gente la ha acogido con los brazos abiertos.

La colaboración de Naty Abascal con la firma.

La colaboración de Naty Abascal con la firma.

Si tuviera que describir esa colección bajo el sello de Nati con adjetivos, ¿cuáles serían?

Ecléctica, inspiradora, diferente, original y colorida en su máxima expresión.

Para muchas mujeres, vestir de invitada es un reto de confianza. La presión por lucir perfecta, ir cómoda, mostrar que se está atenta a las tendencias... todo se acentúa. Como experto que las escucha a diario, ¿qué consejo les daría para que no acaben sintiendo que el atuendo las lleva a ellas en lugar de al revés?

Es normal sentirse insegura porque no nos vestimos para ceremonias todos los días. Lo fundamental es ser fiel a la propia personalidad; no es el día para arriesgar ni experimentar demasiado. Hay que adaptar la personalidad diaria a un entorno elevado. También es clave estudiar el lugar y la hora del evento para sentirse correcta. Si te ves segura y guapa, eso se transmite.

Estamos ya en mayo de 2026 y la agenda no para. ¿Qué otros proyectos tiene guardados en la maleta para los próximos meses?

En octubre tendremos un lanzamiento muy importante del que no puedo contar nada todavía, pero puedo adelantarte que está siendo una experiencia inolvidable y creo que será noticia porque se trata de algo totalmente nuevo para nosotros. Hay que seguir sorprendiendo en un mercado lleno de propuestas.

Hace dos semanas, Redondo Brand lanzó su primera colección de baño. Era muy esperada. ¿Ha logrado mantener en ella el ADN festivo de la firma?

La verdad es que ampliar nuestro universo creativo a ese campo era algo que teníamos pendiente y, desde el principio, nos propusimos trasladar la esencia de la marca —el color y la sofisticación— al verano. Nosotros queríamos que la colección respirase la esencia de quiénes somos y creo que lo hemos conseguido.

Un extremeño conquistando Manhattan... pero con la producción en casa. ¿Cómo es el proceso de creación detrás de cada pieza para asegurar esa calidad que las clientas valoran tanto?

Pues la verdad es que es mucho más largo de lo que la gente espera. Redondo Brand tiene el atelier con prendas a medida y el prêt-à-porter de fiesta que también se hace en Madrid, en talleres industriales. Una colección se empieza a trabajar nueve o 10 meses antes del lanzamiento.

Es complejo porque hay componente humano, diferentes elementos y un solo vestido puede involucrar a muchos proveedores. Es un proceso bonito y apasionante pero también requiere una gran atención. Nosotros intentamos controlar todo el proceso y estar lo más cerca posible para mantener la relación calidad-precio que nos ha caracterizado desde el principio.

Imagen de la primera colección de baño de Redondo Brand.

Imagen de la primera colección de baño de Redondo Brand. Cedida

Debe de ser un orgullo llevar la etiqueta made in Spain a una vitrina internacional tan potente...

Estoy feliz. Me gusta la globalización y creo que todos somos del mismo mundo, pero es una ilusión presentar un proyecto nacido en nuestro país en ciudades tan maravillosas como Nueva York.

Antes de despedirle y dejarle seguir disfrutando de la Gran Manzana, ¿con qué mensaje le gustaría cerrar esta entrevista para quienes siguen sus pasos desde España?

El esfuerzo que supone la internacionalización y el mimo de hacer todo con un sentido. Creo que las cosas hay que hacerlas por algo, no hacerlas porque sí, y todo tiene que tener un sentido. Redondo Brand, en concreto, lleva mucho trabajo detrás. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, pero hay que luchar por los sueños porque se puede conseguir. No tengo ninguna duda.