Lydia Bosch y su hija Andrea Molina, protagonistas de la campaña del Día de la Madre de Cortefiel.

Lydia Bosch y su hija Andrea Molina, protagonistas de la campaña del Día de la Madre de Cortefiel. Cedida

Moda

Lydia Bosch y Andrea Molina celebran el Día de la Madre con Cortefiel: la moda como lazo intergeneracional

La actriz y su hija son imagen de la nueva campaña de la firma con prendas atemporales, clásicas y con un punto de color perfecto para la primavera.

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Cuando el mes de mayo se acerca, el primer domingo del mes anuncia el Día de la Madre. Ya se ha puesto en marcha una cuenta atrás para idear regalos y detalles con los que darle las gracias a la persona que a ti te ha entregado todo —sea abuela, progenitora, hermana o la persona que te haya criado y querido—.

Para que la fecha señalada no pase por alto y no se pueda recurrir a la típica excusa de "no he tenido tiempo" o "no sé qué regalar", desde Cortefiel se han puesto las pilas y ya han presentado su campaña para esta celebración. Las protagonistas de la misma son dos mujeres con estrella, Lydia Bosch y su hija Andrea Molina.

En la propuesta, las protagonistas reflejan el valor de una relación que trasciende fronteras e idiomas desde una mirada contemporánea y cercana. Hay lenguajes universales y el de este tipo de amor es uno de ellos.

La firma explora desde la rutina del día a día cómo las dos crean una historia no sólo por los lazos obvios, sino a través de la moda. Ambas comparten un estilo que se adapta y evoluciona en cada generación.

Cuando el telón de la campaña se abre, muestra una situación con la que cualquiera puede identificarse: un momento delante del armario antes de un plan importante y muy esperado.

Para dar en la diana, Lydia recurre al consejo de Andrea por videollamada —la joven es hija de su madre, pero también de su tiempo—. De este modo, el apartado fashion se convierte en un nexo de unión entre ambas. En la escena, hay complicidad y confianza.

Madre e hija unidas por el amor y la moda.

Madre e hija unidas por el amor y la moda. Cedida

Mientras que la actriz representa lo clásico, una mujer que busca algo natural, equilibrio y autenticidad, Andrea es el punch de actualidad, el reflejo de una nueva generación que muestra un crisol de personalidades. La misma que se mueve en un espectro estético que va del minimalismo a las propuestas más coloridas y maximalistas.

En el diálogo de las dos convergen la elegancia y el carácter intergeneracional de Cortefiel. Esto se muestra, por ejemplo, en la base sobre la que pivota la colección: la versatilidad.

Los vestidos son las grandes estrellas. Se adjetivan mediante la fluidez y la ligereza, el movimiento que los acompaña, la naturalidad. Una apuesta para el día a día que siempre se puede elevar con los complementos adecuados.

El amarillo mantequilla entra en escena. Decir primavera es decir tonos pastel y este, sin duda, ha sido el triunfador de las últimas temporadas, manteniéndose en auge incluso en invierno.

El amarillo mantequilla sigue siendo caballo ganador esta temporada.

El amarillo mantequilla sigue siendo caballo ganador esta temporada. Cedida

Las líneas limpias juegan con estampados propios de la época, como el romántico vichy. Azules, blancos, rosas, verdes... El mes de las flores ya está aquí.

Por supuesto, en el apartado de tejidos, destacan el lino y las opciones naturales. Las americanas de manga corta se convierten en un must, trasladando una prenda sofisticada a los meses más cálidos sin perder ni una pizca de elegancia.

De fondo, reminiscencias de aquellos tiempos en los que Cortefiel para Saint Laurent —entonces aún con el Yves delante—, con guiños a la estética safari y sahariana.

Madre e hija vestidas en una tónica 'matching' en tonos tierra.

Madre e hija vestidas en una tónica 'matching' en tonos tierra. Cedida

Los trajes también aparecen, pero en alternativas más ligeras y actuales. Aquí el marrón se hace imprescindible en un tres piezas más que deseable para incontables ocasiones. De la estancia en la oficina a los eventos marcados por la temporada BBC.

Todo lo que propone la casa española se ha concebido para estar a medio camino entre la funcionalidad y las citas especiales, una radiografía de los armarios españoles, cada vez más prácticos, pero sin perder un ápice de esencia.

Esta propuesta —el regalo para las madres— no se trata sólo de acertar con una prenda. Todo se dirige a reconocer unos códigos compartidos que van más allá de la edad.

Una herencia que pasa de generación en generación y que encuentra en la moda la mejor forma de hacerlo. En mayo se obsequia de forma física, pero quizás sea más interesante ese tiempo que se dedica a pensar el qué y el porqué.