El blanco y el negro de vuelta sobre las pasarelas de moda en Madrid. Gtres
La pasarela MBFWMadrid dicta tendencia: la vuelta de las rayas, el 'black&white' y las siluetas de tiro bajo
Entre el juego de texturas, una paleta refinada y nuevas proporciones, Madrid redefine el equilibrio de la silueta.
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La moda no se limita a desfilar, se instala como una atmósfera. En el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, las colecciones otoño-invierno 2026-2027 han confirmado una escena en plena afirmación, donde las firmas españolas afinan su lenguaje entre herencia y experimentación.
Las siluetas ya no narran únicamente una temporada: expresan una forma de entender la prenda. Entre la tensión de los materiales, la precisión de los cortes y la sutileza de las paletas, la semana de la capital ha dibujado una moda sensible y, al mismo tiempo, rigurosamente construida.
Varias líneas de fuerza emergen, impulsadas por casas que, cada una a su manera, encarnan las tendencias de la campaña.
Juego de texturas
En Teresa Helbig, la materia se desplegaba en una dimensión casi aérea. El tul y los velos envuelven las siluetas en un movimiento continuo, mientras los volúmenes se construían mediante superposiciones ligeras.
A esta fluidez se suman contrastes más marcados: toques de piel, destellos brillantes y transparencias que filtran la mirada. La prenda nunca se fija del todo, oscila, vive, guiada por una idea del movimiento como forma en sí misma.
Las texturas de Teresa Helbig. Gtres
En cambio, Pedro del Hierro aborda la textura desde la estructura. La colección se articula en torno a un diálogo entre un sastre fluido y otro más construido, casi arquitectónico. Los conjuntos oscilan entre suavidad y rigor, revelando una tensión controlada. Aquí, el material delimita, traza, afirma una forma precisa, concebida desde el equilibrio.
Juego entre fluidez y estructuración, en Pedro del Hierro. Gtres
Los acabados no se superponen sin más: conversan. Bordados, tejidos estructurados y superficies casi líquidas —o, por el contrario, rígidas— configuran siluetas en tensión. La prenda se construye desde la oposición entre fluidez y estructura dando lugar a una estética táctil, casi sensorial.
Black & White: una base radical
El blanco y negro se ha afianzado como un lenguaje propio, con su propia interpretación. En Adolfo Domínguez, la paleta se trabaja desde la materia: el yang, en tul, adquiere una ligereza casi etérea, mientras el yin, salpicado de lentejuelas, gana profundidad y brillo.
El blanco etéreo y el negro profundo de Adolfo Domínguez. Gtres
Por su parte, Isabel Sanchís optaba por una aproximación más construida, cercana a lo escultórico. Los vestidos, estructurados y ceñidos en la cintura, dibujan una silueta controlada, fiel al ADN de la firma, donde los motivos florales suavizan la firmeza de las líneas.
Líneas controladas en blanco y negro, en la propuesta de Isabel Sanchís. Gtres
Liberada de artificios, la paleta gana intensidad. En el diálogo del binomio cromático, la moda se depura hasta lo esencial, donde la dualidad se convierte en un lenguaje en sí mismo.
Estampado de rayas: el clásico reinventado
Los trazos regresan con fuerza, pero lejos de su lectura tradicional. En Pablo Erroz, aparecen sobre un vestido de lentejuelas, donde bandas horizontales en blanco y negro se superponen sobre una silueta de hombros descubiertos, creando un juego gráfico sutil.
En cambio, en Coosy, se traducen en un vestido fucsia deconstruido, casi concebido como una composición de bandeaux, donde las franjas dejan de ser motivo para convertirse en estructura.
Las rayas en Pablo Erroz y Coosy. Gtres
Ya no organizan únicamente la prenda: acompañan el movimiento, marcan el ritmo y transforman un recurso clásico en un elemento dinámico.
Tiro bajo: una silueta liberada
El regreso de la cintura baja se ha impuesto como un desplazamiento de la silueta. En Isabel Sanchis, se materializa en una falda larga combinada con un top de cuello alto sin mangas, alargando la figura mientras introduce un corte preciso a la altura del talle.
Por su parte, Coosy enfatiza esta línea baja mediante blusas y tops arquitectónicos, combinados con faldas o pantalones negros, acentuando el contraste entre estructura y relajación.
El tiro bajo, presente en los desfiles de Isabel Sanchís y Coosy. Gtres
La figura se vuelve más suelta, más fluida, con una dimensión casi instintiva. Una forma de replantear la relación entre el cuerpo y la prenda.
Matices entre calidez y sofisticación
El color se expresa con intensidad, pero siempre desde la coherencia. En Javier Delafuente, los tonos vivos —entre naranja, rojo y fucsia— dialogan en conjuntos unificados, dando lugar a una paleta vibrante pero controlada.
Los colores mates de Javier Delafuente.
En contraste, Juan Duyos, —presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España, ACME— apuesta por el juego de la luz: las lentejuelas capturan y reflejan los destellos, generando tonalidades en torno a corales y plateados, en una aproximación más sensorial al color.
Corales y lentejuelas, en Duyos.
Los tonos no buscan impactar de forma inmediata: se instalan con sutileza, construyendo una emoción más duradera.
En conjunto, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid no sólo confirma tendencias, sino que define una manera de entender la moda desde la precisión y la sensibilidad. Más que imponer códigos, propone un diálogo entre materia, color y silueta que refleja una escena en plena madurez. Una pasarela que se afirma.