Imagen del desfile.

Imagen del desfile. Reuters

Moda

Chanel entra en el 'país de las maravillas' de Matthieu Blazy en un desfile de Alta Costura dominado por las texturas

La presentación de su Colección Primavera-Verano 2026 tuvo lugar este 27 de enero en el Grand Palais parisino.

Más información: Jonathan Anderson debuta en la alta costura de Dior: fusión de artesanía, naturaleza y vanguardia en el desfile SS26

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Este martes, 27 de enero, la Semana de la Alta Costura de París se adentra en su segunda jornada con la capital francesa convertida en el epicentro de la moda más exclusiva. El calendario reúne durante la semana a las grandes maisons en un despliegue de artesanía, innovación y narrativa visual en el que las tendencias que se observan definen el pulso del sector.

En ese contexto, Matthieu Blazy acaba de presentar su primera colección de alta costura para Chanel. La suya era una de las propuestas esperadas con mayor expectación —junto a otras como la de Dior, también con debut por parte de Jonathan Anderson; o la de Armani, la primera organizada sin supervisión de Giorgio—.

En el caso de la casa de la doble C, el diseñador optó por una aproximación inmersiva, articulando un desfile concebido como un viaje por mundos de fantasía. Una propuesta donde la textura, el movimiento y la ilusión óptica se convirtieron en los verdaderos ejes del discurso, desplazando el foco desde la silueta hacia la superficie, la materia y el gesto artesanal.

El escenario elegido fue el Grand Palais, transformado en un jardín irreal. Setas monumentales, plantas de gran escala y superficies acolchadas componían un paisaje que remitía al imaginario de Alicia en el país de las maravillas. Una atmósfera onírica donde lo teatral y lo fantástico preparaban al espectador para una colección que apelaba a las sensaciones.

La escenografía suponía la continuación de un relato cuidadosamente anticipado. Días antes del desfile, la maison había compartido un teaser animado en el que pequeños animales aparecían "confeccionando" las prendas en los talleres de Chanel, en una secuencia que evocaba el imaginario clásico de Disney.

Presentación de Chanel SS26 en el Grand Palais.

Presentación de Chanel SS26 en el Grand Palais. Reuters

Fuera de la pasarela se dejaba ver un front row a la altura de la fantasía desplegada en escena. Entre los invitados estaban Claire Foy, Penélope Cruz, Dua Lipa, Tilda Swinton, Nicole Kidman, Anna Wintour y Malick Bodian, personalidades que no quisieron perderse uno de los grandes momentos de la semana en París.

Blazy había dejado entrever esa sensibilidad visual meses antes. El 31 de diciembre, el diseñador compartió en redes unas imágenes que funcionaron como pistas del universo que estaba construyendo: un pájaro posado sobre una escultura floral, y una foto de archivo del desfile de octubre en la que se le veía abrazando a la modelo Awar Odhiang bajo un fondo de planetas.

No es la primera vez que el creativo muestra preferencia por una escenografía espectacular que conecta con el legado de Karl Lagerfeld y con su concepción del desfile como una experiencia total. Este martes en París, ese mismo imaginario se trasladó a la ropa a través de una costura que se toca tanto como se mira.

La colección avanzó entre volúmenes suaves y siluetas precisas, con conjuntos de chaqueta y falda en tweed bordado que, a distancia, remitían a superficies orgánicas. De cerca, el trabajo artesanal se evidenciaba en capas de lentejuelas, hilos y aplicaciones minuciosas que generaban un efecto vibrante, en constante transformación.

Una de las creaciones presentados este martes, 27 de enero.

Una de las creaciones presentados este martes, 27 de enero. Gonzalo Fuentes Reuters

El traje de Chanel, uno de los grandes pilares del archivo de la maison, fue reinterpretado aquí como una piel viva, flexible, pensada para acompañar el movimiento del cuerpo. Algunos vestidos introdujeron una referencia reconocible al estilo flapper de los años 20, reinterpretado desde el lenguaje de la alta costura contemporánea.

Siluetas rectas, largos a la rodilla y líneas andróginas evocaron aquella estética liberadora que revolucionó la moda femenina tras la Gran Guerra. Flecos, bordados geométricos y juegos de brillo remitían al espíritu de estas jóvenes rebeldes que sustituyeron el corsé por la faja, adoptaron el cabello estilo garçonne y convirtieron el movimiento en símbolo de emancipación.

En el desfile, estas referencias aparecieron depuradas, integradas en diseños que se activaban al caminar y dialogaban con la ligereza del conjunto.

Uno de los ejes más potentes fue el uso del pelo y las plumas. Vestidos cortos, abrigos y conjuntos midi adquirieron relieve gracias a degradados cromáticos y superficies desflecadas. En algunos looks, se concentraban en el bajo o el torso; en otros, cubrían la prenda por completo, difuminando la silueta y reforzando la sensación de irrealidad controlada.

El color también acompañó ese viaje, con tramas abstractas que se integraban en la materia del tejido y dialogaban con los clásicos salones bicolor de Chanel. Los estampados, difíciles de clasificar, parecían surgir de la superficie de las prendas: efectos jaspeados, motivos pictóricos y texturas que recordaban a acuarelas en movimiento o a pieles imaginadas.

Propuestas de la primera colección de Haute Couture firmada por Blazy.

Propuestas de la primera colección de Haute Couture firmada por Blazy. Gonzalo Fuentes Reuters

En definitiva, en el desfile de Primavera-Verano 2026, la alta costura de Chanel firmada por Blazy construyó un imaginario sostenido en la técnica, la escenografía y la materia. Un ejercicio de equilibrio entre herencia y experimentación donde la fantasía le sirvió de hilo narrativo mientras la superficie del tejido defendió su papel como espacio de expresión.