Modelo con los pendientes más caros jamás subastados: Apolo y Artemis.

Modelo con los pendientes más caros jamás subastados: Apolo y Artemis.

Lujos

Los pendientes más caros del mundo llevan el nombre de dos dioses: Apolo y Artemisa, por 52 millones de euros

Aunque se presentaron como un conjunto, las piezas se vendieron por separado en una subasta organizada por Sotheby’s a comienzos de 2017.

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Apolo y Artemisa ocupan un lugar central en la mitología griega como una de las parejas de hermanos gemelos más célebres del Olimpo. Hijos de Zeus, simbolizaban fuerzas complementarias: él encarnaba el dominio del Sol y la luz, mientras que ella estaba asociada a la Luna y a la noche.

Su conexión fue tan profunda que, durante siglos, ambos cultos estuvieron estrechamente relacionados en la religión griega, hasta el punto de que la diosa compartía espacios sagrados y devoción con su hermano.

Mucho tiempo después, esos mismos nombres reaparecieron vinculados a otra manifestación de poder y belleza: dos diamantes excepcionales que han pasado a la historia de la joyería. Se trata de dos gemas prácticamente idénticas a simple vista, concebidas como un par, pero con características internas distintas, una dualidad que recuerda a la de los propios dioses.

Los pendientes Apolo y Artemis subastados en Sotheby's en 2017.

Los pendientes Apolo y Artemis subastados en Sotheby's en 2017.

La pregunta es inevitable: ¿cuánto costaron los pendientes más caros jamás subastados? La respuesta supera cualquier expectativa. Aunque se presentaron como un conjunto, las piezas se vendieron por separado y alcanzaron conjuntamente una cifra cercana a los 52 millones de euros en una subasta organizada por Sotheby’s a comienzos de 2017.

Tallados en forma de pera, uno azul y otro rosa, fueron adjudicados por aproximadamente 37 y 13 millones de euros, respectivamente.

El Apollo Blue, nombre original del diamante azul, pesa 14,53 quilates y fue descrito por la casa de subastas como el mayor diamante azul vivo internamente impecable ofrecido nunca al mercado. Forma parte del rarísimo grupo IIb, al que solo pertenece una fracción mínima de los diamantes existentes.

El Artemis Pink, por su parte, alcanza los 16 quilates y está clasificado dentro del tipo IIa, considerado el más puro desde el punto de vista químico. Desde Sotheby’s explicaron que, pese a estar montadas como pendientes, las gemas se ofrecían individualmente debido a su extraordinaria singularidad.

Tras la venta, el comprador, cuya identidad no trascendió, decidió rebautizarlas con nombres más evocadores: Recuerdo de las hojas del otoño para el diamante azul y Sueño de hojas de otoño para el rosa. Aun así, su fama permanece ligada a Apolo y Artemisa, dos piedras históricas que marcaron un antes y un después en el mundo de la alta joyería.

Un poco de historia

En la mitología griega, la historia de Apolo y Artemisa comienza marcada por la persecución y el exilio. Ambos nacieron de la unión de Zeus y Leto, una relación que desató la ira de Hera, esposa del dios supremo. Celosa y vengativa, prohibió que Leto diera a luz en cualquier lugar bajo el sol. Tras una larga huida, fue la isla errante de Delos la que acogió finalmente el nacimiento de los gemelos, convirtiéndose desde entonces en un enclave sagrado.

Apolo nació primero y, según los relatos, en cuestión de horas ya empuñaba el arco y reclamaba su lugar entre los dioses del Olimpo. Se convirtió en la divinidad de la luz, la música, la poesía y la profecía, protector del orden y la armonía. Su templo en Delfos, donde hablaba a través del oráculo más célebre de la Antigüedad, fue durante siglos un centro espiritual y político de primer orden.

Artemisa, por su parte, encarnó desde muy joven un espíritu indomable. Pidió a Zeus permanecer eternamente virgen y gobernar los bosques y los animales salvajes, lejos de las imposiciones del matrimonio. Diosa de la caza, la Luna y la naturaleza intacta, fue también protectora de las mujeres y de los nacimientos, una paradoja que refuerza su complejidad.

Aunque sus dominios eran distintos, los mitos subrayan constantemente la lealtad inquebrantable entre ambos hermanos. Apolo defendió a Artemisa cuando fue ofendida y ella compartió con él el rigor del castigo cuando los dioses se sentían desafiados. Juntos representaban el equilibrio perfecto entre razón y misterio, civilización y mundo salvaje, día y noche.

Esa dualidad, esa armonía entre contrarios, explica por qué sus nombres siguen resonando miles de años después. Apolo y Artemisa no solo fueron dioses venerados, sino símbolos eternos de belleza, poder y equilibrio, valores que hoy encuentran un inesperado reflejo en dos diamantes destinados a convertirse, como ellos, en leyenda.

Como en los relatos antiguos, Apolo y Artemisa vuelven a aparecer unidos por un destino común. Entonces fueron dioses gemelos nacidos a la sombra del Olimpo; hoy son dos diamantes excepcionales que hicieron historia bajo el martillo de Sotheby’s. Uno azul como el cielo diurno, otro rosado como la luz que se filtra al caer la tarde, ambos encarnan esa dualidad eterna entre Sol y Luna, razón y misterio.

Separados en la subasta pero concebidos para permanecer juntos, los pendientes más caros jamás vendidos recuerdan que, igual que en la mitología, hay historias destinadas a trascender el tiempo. Porque algunos nombres —y algunas gemas— no solo brillan: se convierten en leyenda.