Una electricista trabaja en la instalación eléctrica de una vivienda en reforma.

Una electricista trabaja en la instalación eléctrica de una vivienda en reforma. E.E.

Interiorismo

Una electricista, sobre reformar una casa: "Antes cambiar la instalación eléctrica costaba 2.000 €, ahora ya supera los 6.000"

La antigüedad de la vivienda, el estado del cableado y las nuevas necesidades eléctricas pueden disparar el coste de una reforma.

Más información: Las fontaneras en España coinciden: "Cambiar la ducha antes costaba 800 euros, ahora supera los 1.900"

Publicada

Reformar una vivienda se ha convertido en una inversión cada vez mayor. El precio de los materiales, la mano de obra y la falta de profesionales especializados han elevado considerablemente el presupuesto de muchas obras.

Uno de los trabajos donde más se aprecia esta subida es en la instalación eléctrica. En viviendas antiguas, actualizar cables, enchufes y cuadro eléctrico puede obligar a destinar varios miles de euros únicamente a esta parte de la reforma.

Una electricista resume el cambio de los últimos años con una cifra especialmente llamativa: "Antes cambiar la instalación eléctrica costaba unos 2.000 euros y ahora ya supera los 6.000".

El incremento no responde únicamente al coste de los cables o los mecanismos. Detrás del presupuesto también están las horas de trabajo, la dificultad de intervenir en determinados inmuebles y las necesidades eléctricas actuales.

Cuánto cuesta

No existe un precio cerrado para renovar la electricidad de una casa. El tamaño de la vivienda, la antigüedad de la instalación y la cantidad de puntos de luz y enchufes condicionan considerablemente el presupuesto.

Como referencia, algunos trabajos eléctricos pueden calcularse a partir de unos 20 o 25 euros por metro cuadrado, aunque esta cifra no representa necesariamente el coste de una renovación integral.

Cuando hay que sustituir toda la instalación, el presupuesto es bastante mayor. En una vivienda de entre 70 y 100 metros cuadrados, renovar cuadro eléctrico, cableado y tomas puede situarse aproximadamente entre 3.600 y 6.500 euros.

La cifra puede seguir aumentando si durante la reforma es necesario abrir rozas, crear nuevos circuitos, aumentar el número de enchufes o modificar la distribución inicialmente prevista.

También influye el tipo de materiales elegidos. Los mecanismos, interruptores y sistemas eléctricos tienen precios muy diferentes dependiendo de la gama, el fabricante y las prestaciones.

Casas antiguas

Las viviendas construidas hace varias décadas suelen necesitar una intervención más profunda. No basta siempre con sustituir unos cuantos enchufes o cambiar un cuadro eléctrico antiguo.

En algunos inmuebles es necesario retirar buena parte del cableado existente y realizar prácticamente una instalación nueva, especialmente cuando la red original ya no responde a las necesidades de una vivienda actual.

Una casa tiene hoy muchos más aparatos eléctricos que hace 30 o 40 años. Aires acondicionados, hornos, placas de inducción, ordenadores o cargadores han elevado notablemente la demanda de electricidad dentro del hogar.

Por eso también puede ser necesario aumentar el número de circuitos independientes o repartir de otra manera las cargas para que la instalación funcione correctamente.

En los trabajos más complejos, especialmente cuando hay que rehacer rozas y adaptar prácticamente toda la red, la factura puede acercarse o incluso superar los 7.000 euros.

Por qué ha subido

Una de las principales razones está en el precio de los materiales. Elementos fundamentales para cualquier instalación, desde el cableado hasta cuadros, protecciones y mecanismos, han experimentado aumentos durante los últimos años.

A ello se añade el coste de la mano de obra. Encontrar profesionales cualificados para determinados oficios relacionados con la construcción y las reformas resulta más complicado que hace unos años.

Esta falta de especialistas influye directamente en los presupuestos. Una instalación eléctrica completa requiere además muchas horas de trabajo que no siempre son visibles una vez terminada la reforma.

Antes de colocar enchufes e interruptores hay que diseñar recorridos, crear circuitos, introducir cableado, instalar protecciones y comprobar posteriormente que toda la red funciona correctamente.

Tampoco cuesta lo mismo trabajar sobre una vivienda vacía que hacerlo en una casa habitada, ni sustituir una instalación existente que cambiar completamente la distribución eléctrica.

Más tecnología

Las necesidades de una vivienda también han cambiado. Cada vez se instalan más enchufes, tomas USB, puntos de conexión, iluminación independiente y sistemas de climatización que requieren circuitos propios.

A ello se suma la creciente presencia de la domótica. Persianas automatizadas, iluminación inteligente, termostatos conectados o sistemas de seguridad pueden incrementar notablemente el número de elementos eléctricos necesarios.

Incluir estas soluciones durante una reforma suele resultar más sencillo que incorporarlas posteriormente, pero también eleva la inversión inicial.

Por eso conviene decidir antes de comenzar la obra qué necesidades tendrá realmente la vivienda y dónde se utilizarán los principales electrodomésticos y dispositivos.

Improvisar nuevos puntos eléctricos cuando las paredes ya están terminadas puede encarecer el trabajo y obligar a realizar modificaciones que se podrían haber previsto desde el principio.

Cuándo cambiarla

El precio no debería ser el único criterio para decidir si merece la pena renovar una instalación antigua. Su estado también puede afectar directamente a la seguridad de la vivienda.

Las profesionales recomiendan prestar atención especialmente a las instalaciones con varias décadas de antigüedad o que no hayan sido revisadas durante mucho tiempo.

Entre las señales que deberían despertar dudas están los enchufes que se calientan, los cortes frecuentes, la ausencia de toma de tierra o los cuadros eléctricos muy antiguos.

También merece la pena comprobarla cuando el automático o el diferencial saltan de manera recurrente sin que exista una causa evidente.

Una vivienda con 20 o 30 años no necesita obligatoriamente una instalación completamente nueva, pero su antigüedad sí puede justificar una revisión por parte de una profesional autorizada.

Será esa inspección la que permita determinar si basta con sustituir algunos elementos o si resulta conveniente renovar buena parte de la red.

Aprovechar la reforma

Cuando se va a realizar una reforma integral, este suele ser uno de los mejores momentos para revisar la electricidad. Las paredes ya van a abrirse y es más sencillo coordinar el trabajo con albañilería, pintura y el resto de oficios.

Hacerlo todo a la vez también evita tener que romper paredes recién terminadas unos años después por culpa de una instalación que se quedó antigua.

Además, antes de cerrar rozas es posible replantear la ubicación de enchufes, interruptores y puntos de luz en función de la distribución definitiva de cada habitación.

Otro aspecto que debe contemplarse es la documentación de la instalación. Dependiendo del tipo de intervención y de las circunstancias de la vivienda, puede ser necesario disponer de un Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), conocido como boletín eléctrico.

Su precio puede rondar los 150 euros, aunque varía dependiendo del profesional, de la instalación y de la comunidad autónoma.

Antes de iniciar la obra, lo recomendable es solicitar varios presupuestos detallados. Más allá de comparar únicamente la cifra final, conviene comprobar qué incluye cada propuesta y qué materiales se utilizarán.

En una intervención que puede superar fácilmente los 6.000 euros, saber exactamente qué trabajos se van a realizar puede marcar la diferencia entre un presupuesto aparentemente barato y una reforma eléctrica realmente completa.