Un coche aparcado en un garaje.

Un coche aparcado en un garaje. iStock

Interiorismo

Confirmado: "Los propietarios cuyo coche sobresalga de su plaza de garaje pueden perder el derecho a utilizarla"

La Ley de Propiedad Horizontal limita el uso de las plazas de garaje cuando el vehículo invade otros espacios o dificulta el aparcamiento.

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Uno de los conflictos que se repiten con más frecuencia en las comunidades de propietarios aparece cuando un vehículo supera los límites de su plaza de garaje y termina dificultando las maniobras del resto de vecinos.

La Ley de Propiedad Horizontal establece un marco para compatibilizar el uso de los espacios privados con los elementos comunes. En la práctica, utilizar una plaza no debería perjudicar el derecho que tienen los demás propietarios a disfrutar de las suyas.

Esto implica prestar atención a las líneas que delimitan el aparcamiento y evitar ocupar espacios que no pertenecen a la plaza. El problema adquiere especial importancia cuando parte del vehículo termina sobre una zona común.

Y es que unos pocos centímetros pueden ser suficientes para complicar la circulación por un garaje estrecho, reducir el espacio disponible para maniobrar o dificultar la entrada y salida de los coches estacionados al lado.

Ante una situación de este tipo, la comunidad puede requerir al propietario para que corrija la conducta y respete los límites correspondientes, además de recurrir a las vías legales disponibles si el problema continúa.

Qué dice la normativa

La Ley de Propiedad Horizontal no se limita a establecer cómo deben gestionarse los elementos comunes del inmueble. También condiciona el uso que cada propietario puede realizar de sus elementos privativos cuando este afecta al resto.

Por este motivo, disponer de una plaza en propiedad no permite utilizarla de cualquier manera si con ello se perjudica la seguridad del edificio, los elementos comunes o los derechos de los demás vecinos.

Un administrador de fincas recuerda, en este sentido, la importancia de las líneas que determinan el espacio correspondiente a cada propietario y señala que deben tenerse en cuenta al estacionar.

"El coche del vecino no puede sobresalir de su plaza de garaje", advierte. Especialmente cuando el tamaño o la posición del vehículo acaba interfiriendo en zonas destinadas al uso de toda la comunidad.

Estas situaciones resultan fáciles de detectar en aquellos aparcamientos donde cada plaza está perfectamente señalizada en el suelo mediante líneas que permiten identificar dónde comienza y termina cada propiedad.

Aunque el coche únicamente rebase ligeramente esas marcas, puede reducir el ancho de un pasillo de circulación o dejar menos espacio al vehículo situado en la plaza contigua para entrar y salir.

Cuando esto sucede de manera reiterada, los propietarios afectados pueden poner la situación en conocimiento del presidente o del administrador para intentar que se restablezca el uso normal del garaje.

Plaza privada en un espacio compartido

La propia configuración de estos aparcamientos ayuda a entender el problema. Aunque cada vecino tenga asignada una plaza de uso privativo, esta se encuentra dentro de un garaje con accesos y zonas de circulación compartidas.

Por ello, un vehículo que ocupa parte de esos espacios puede crear dificultades de paso e incluso afectar a determinados accesos o recorridos que deben permanecer despejados por razones de funcionamiento o seguridad.

En estos casos, la comunidad puede adoptar las medidas necesarias dentro del marco de la Ley de Propiedad Horizontal para exigir que cese una utilización que esté perjudicando a los demás propietarios.

El primer paso suele consistir en comunicar el problema al vecino y solicitar que estacione respetando su espacio. Si la situación persiste, la comunidad puede valorar otras actuaciones previstas legalmente incluida la vía judicial cuando proceda. Esta última puede acarrear una prohibición judicial temporal de usar el vehículo en ese espacio si causa perjuicios graves.

El tamaño del coche

No siempre existe una intención de invadir el espacio ajeno. El conflicto puede aparecer después de sustituir un coche por otro de mayores dimensiones o cuando las propias plazas del edificio son especialmente pequeñas.

De ahí que, antes de comprar una plaza de garaje, sea recomendable comprobar tanto sus medidas como el espacio disponible para maniobrar y asegurarse de que el vehículo puede quedar completamente dentro de sus límites.

Por último, además de la Ley de Propiedad Horizontal, conviene consultar el título constitutivo, los estatutos y el reglamento de régimen interior de cada comunidad. Estos documentos pueden concretar normas de convivencia y utilización del garaje, siempre dentro de los límites establecidos por la legislación.