Una mujer aplicando el truco del papel de aluminio.

Una mujer aplicando el truco del papel de aluminio. Imagen generada por IA

Interiorismo

Los arquitectos coinciden: haz la prueba del papel de aluminio en los pisos con más de 20 años, tienen humedades

La antigüedad de muchas viviendas y un aislamiento cada vez más deficiente hacen que este sencillo truco sea clave para detectar problemas.

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La antigüedad del parque inmobiliario en España empieza a dejar huella en buena parte de las viviendas. Y es que, según un informe del portal inmobiliario de Idealista, cerca del 25 % de las casas que actualmente están en venta tienen más de 50 años, una antigüedad que en muchos casos también se traduce en un aislamiento térmico muy por debajo de los estándares actuales.

Buena parte de estos edificios se construyeron antes de la entrada en vigor del Código Técnico de Edificación de 2006, cuando las exigencias en materia de eficiencia energética eran mucho menores.

Como consecuencia, muchas viviendas presentan pérdidas de calor durante el invierno, dejan entrar con mayor facilidad las altas temperaturas en verano y son más propensas a sufrir problemas de humedades.

Todo ello no solo repercute en el confort dentro de casa. También obliga a utilizar durante más tiempo la calefacción o el aire acondicionado para mantener una temperatura agradable, con el consiguiente aumento del consumo energético y de la factura de la luz.

Precisamente por eso, cada vez son más los arquitectos que recomiendan detectar cuanto antes si existe un problema de aislamiento antes de plantearse una reforma. Y para realizar una primera comprobación basta con utilizar un material que prácticamente todos tenemos en casa: un trozo de papel de aluminio.

El truco del papel de aluminio

El arquitecto Máximo Caballero explicaba este método en uno de sus vídeos publicados en Instagram. Se trata de una prueba muy sencilla que ayuda a identificar si la humedad procede del interior de la vivienda o si, por el contrario, está entrando desde el exterior a través de la fachada.

Para realizarla, basta con pegar un trozo de papel de aluminio sobre una pared donde hayan aparecido manchas o se sospeche que existe humedad. Lo más recomendable es hacerlo durante varios días de lluvia, ya que las diferencias de temperatura y la condensación suelen apreciarse con mayor claridad.

El papel debe permanecer adherido entre dos y tres días. Pasado ese tiempo, solo hay que retirarlo y observar en qué lado aparecen las gotas de agua.

Si la humedad se encuentra en la cara exterior del papel, la que estaba orientada hacia la habitación, significa que la pared permanece seca y que el problema se genera dentro de la vivienda. En ese caso, el origen suele estar relacionado con la condensación provocada por una ventilación insuficiente.

Por el contrario, cuando las gotas aparecen en la parte del papel que estaba en contacto con la pared, el agua estaría penetrando desde el exterior. "Aquí lo más probable es un problema de filtración o impermeabilización defectuosa", explica el arquitecto.

Una prueba previa a la reforma

Aunque este sistema no sustituye el diagnóstico de un profesional, sí que puede servir para orientar el problema y evitar intervenciones que no solucionen realmente la causa de la humedad.

Es habitual que muchos propietarios recurran directamente a pinturas antihumedad o productos antimoho pensando que con ello desaparecerá el problema. Sin embargo, si el origen continúa presente, las manchas volverán a aparecer con el paso de las semanas.

Por eso, los especialistas recomiendan identificar primero de dónde procede la humedad antes de invertir dinero en una reforma o aplicar soluciones provisionales que solo ocultan el problema durante un tiempo.

Por qué es tan difícil localizar el origen

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que la mancha aparece exactamente donde se produce la filtración. En realidad, el agua puede desplazarse por el interior de los materiales y manifestarse en un punto completamente distinto.

A ello se suman otros factores, como los puentes térmicos, la condensación provocada por los cambios de temperatura o la propia capacidad de algunos materiales para absorber y transportar la humedad hacia otras zonas de la vivienda.

Por este motivo, incluso los técnicos especializados recurren en muchas ocasiones a cámaras térmicas o medidores de humedad para localizar con precisión el foco del problema antes de proponer una solución definitiva.

Qué hacer si aparecen humedades en casa

Cuando la prueba apunta a un problema de condensación, conviene mejorar la ventilación diaria de la vivienda, evitar secar la ropa en el interior y revisar ventanas o puentes térmicos que puedan favorecer la aparición de humedad.

Si, por el contrario, todo indica que el agua entra desde el exterior, los arquitectos recomiendan no limitarse a reparar la zona afectada desde el interior. Lo más eficaz suele ser analizar el estado de la fachada y de la impermeabilización del edificio para actuar sobre el origen del problema.

En este tipo de situaciones, la solución pasa con frecuencia por que la comunidad de propietarios impulse una rehabilitación del inmueble para mejorar el aislamiento térmico y corregir las filtraciones existentes.

Aunque existen remedios caseros que pueden aliviar temporalmente sus efectos, los expertos coinciden en que solo una intervención realizada por profesionales permite resolver el problema de forma definitiva.