Mujer encendiendo el aire acondicionado

Mujer encendiendo el aire acondicionado IStock

Interiorismo

Los arquitectos españoles avisan: "Una red de conductos es más económica y eficiente que el aire acondicionado"

Los profesionales advierten que el futuro de la construcción pasa por adaptar progresivamente las viviendas a principios que reduzcan la dependencia de aparatos de refrigeración.

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Con la llegada de las altas temperaturas a España, millones de hogares vuelven a recurrir al aire acondicionado para combatir el calor.

Sin embargo, cada vez más expertos advierten de que depender exclusivamente de estos sistemas no siempre es la opción más eficiente ni la más económica.

Ante veranos cada vez más largos y olas de calor más frecuentes, arquitectos especializados en construcción sostenible y eficiencia energética proponen una alternativa diferente.

Se trata de diseñar viviendas capaces de mantenerse frescas por sí mismas, reduciendo al mínimo la necesidad de refrigeración artificial.

La clave, aseguran, no consiste en generar más frío, sino en impedir que el calor entre en la vivienda desde el principio.

El error de cada verano

Cuando las temperaturas superan los 35 grados, la reacción más habitual es encender el aire acondicionado durante horas. Aunque esta solución proporciona alivio inmediato, también dispara el consumo energético y aumenta la factura eléctrica.

Para Jordi Martí, arquitecto especializado en construcción sostenible, y Micheel Wassouf, experto en arquitectura bioclimática, el verdadero problema está en que muchas viviendas no están preparadas para resistir el calor exterior.

Según explican, una casa mal aislada funciona como una esponja térmica que absorbe el calor durante todo el día. Después, incluso con el aire acondicionado funcionando, resulta difícil mantener una temperatura agradable sin consumir grandes cantidades de energía.

Por ello, ambos defienden que el primer paso debe ser mejorar el comportamiento térmico del edificio y no aumentar la potencia de los equipos de climatización.

Wassouf lo resume fácilmente: "Muchos pondrían un aire acondicionado convencional, pero hay algo mejor: una red de conductos de aire fresco del exterior".

La alternativa inteligente

Los especialistas destacan el potencial de los sistemas de ventilación mediante conductos, capaces de introducir aire exterior filtrado y renovado de forma constante.

A diferencia de los aparatos tradicionales, que recirculan el mismo aire interior para enfriarlo, estos sistemas permiten controlar mejor la calidad ambiental de la vivienda y reducir el consumo energético.

La eficacia de esta solución depende, eso sí, de que la casa cuente con un buen aislamiento térmico. Si el calor consigue entrar fácilmente por paredes, techos o ventanas, cualquier sistema de refrigeración perderá eficiencia.

Por este motivo, la ventilación mediante conductos suele formar parte de un planteamiento más amplio basado en los principios de la arquitectura pasiva.

Este modelo busca aprovechar los recursos naturales para mantener el confort interior durante todo el año, minimizando el gasto energético.

Mantener la casa fresca

Los expertos coinciden en que existen varias medidas capaces de reducir significativamente la temperatura interior de una vivienda.

La primera es proteger las ventanas de la radiación solar directa mediante toldos, persianas o elementos de sombreado exterior. Evitar que el sol penetre en el interior es mucho más eficaz que intentar enfriar posteriormente las habitaciones.

También resulta fundamental contar con un aislamiento adecuado en fachadas, cubiertas y cerramientos. Cuanto menor sea la transferencia de calor desde el exterior, más estable será la temperatura interior.

Las ventanas juegan igualmente un papel decisivo. Los modelos con altas prestaciones térmicas ayudan a conservar el fresco durante el verano y el calor durante el invierno.

Otro aspecto importante es favorecer la ventilación cruzada. Una correcta distribución de las ventanas permite generar corrientes naturales de aire que ayudan a refrescar las estancias sin necesidad de consumir electricidad.

Según explica Jordi Martí, en los días más extremos una vivienda diseñada bajo criterios pasivos apenas necesita un pequeño aporte de refrigeración para mantener el confort.

"En esos días en los que ya no es factible ventilar, en vez de estar calentando el exterior mediante el uso de un aire acondicionado convencional, lo que hace una casa pasiva es evitar que entre el calor y aportar solo el frío necesario, que es muy poco, mediante el sistema de conductos", señala.