Aire acondicionado en casa

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Interiorismo

Jorge Morales, experto energético: "Cada grado menos en el aire acondicionado, es un 7% más en la factura de la luz"

La electricidad vuelve a encarecerse y las temperaturas empiezan a dispararse, de ahí la importancia de prestar atención a pequeños gestos cotidianos.

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Con la llegada del calor y el fin de algunas de las rebajas fiscales aplicadas a la electricidad y el gas, muchos hogares españoles se preparan para afrontar una subida importante en la factura de la luz.

A partir del 1 de junio, el IVA reducido del 10% desaparece y volverá a aplicarse el tipo habitual, mientras que el impuesto especial sobre la electricidad también recuperará sus porcentajes previos.

El resultado será inmediato para millones de familias. Una factura media que rondaba los 70 euros podría superar fácilmente los 80, especialmente en viviendas donde el aire acondicionado ya funciona varias horas al día.

En este contexto, el ingeniero industrial y experto energético Jorge Morales de Labra ha lanzado una advertencia clara sobre uno de los errores más habituales del verano: poner el aire acondicionado demasiado frío pensando que así se enfría antes la casa.

Según explica, esa práctica no solo dispara el consumo eléctrico, sino que además resulta poco eficiente y hasta perjudicial para la salud.

El error más común

Con las primeras olas de calor, muchas personas llegan a casa y ajustan el aire acondicionado a 18 grados creyendo que así la estancia se enfriará más rápido. Sin embargo, Morales de Labra insiste en que eso "es una barbaridad".

El experto recuerda que los aparatos funcionan manteniendo una temperatura estable y que bajar demasiado el termostato solo obliga al equipo a trabajar más tiempo y con mayor intensidad.

Su recomendación es mantener el aire acondicionado alrededor de los 23 grados durante el verano. Esa temperatura permite estar cómodo con ropa ligera sin provocar cambios bruscos ni un gasto excesivo.

Además, recalca un dato que muchas personas desconocen: por cada grado que se reduce la temperatura del aparato, el consumo eléctrico aumenta aproximadamente un 7%.

Es decir, pasar de 23 a 20 grados puede suponer más de un 20% extra en el gasto energético mensual. Una diferencia especialmente importante ahora que la electricidad vuelve a encarecerse.

El experto también aconseja apagar el aire acondicionado cuando no haya nadie en la habitación. Mantenerlo funcionando para "enfriar muebles" o habitaciones vacías, asegura, es literalmente "tirar el dinero por la ventana".

Otro aspecto importante es evitar diferencias extremas entre la temperatura exterior y la interior. Más allá del coste económico, un ambiente excesivamente frío puede provocar molestias respiratorias, dolores musculares e incluso resfriados en pleno verano.

Picos de potencia

El aire acondicionado no es el único aparato que puede disparar el consumo. Morales de Labra también alerta sobre los llamados picos de potencia, que se producen cuando varios electrodomésticos de alto consumo funcionan simultáneamente.

Microondas, secadores, lavadoras, hornos o lavavajillas pueden coincidir en determinados momentos del día y hacer que la potencia contratada resulte insuficiente.

Cuando eso ocurre, saltan los plomos o, técnicamente, el Interruptor de Control de Potencia. Muchas familias optan entonces por aumentar la potencia contratada, pero el experto advierte de que esa decisión puede encarecer notablemente el recibo anual.

Cada kilovatio adicional contratado puede costar alrededor de 50 euros al año, aunque algunas tarifas elevan esa cifra incluso más. Por eso, su consejo es sencillo: organizar el uso de los electrodomésticos y evitar poner varios aparatos potentes al mismo tiempo.

En muchos casos, retrasar una lavadora unos minutos o no usar el microondas mientras funciona el horno puede marcar la diferencia sin necesidad de modificar el contrato eléctrico.

El electrodoméstico más caro

Aunque mucha gente piensa que los grandes culpables del gasto son el horno o el aire acondicionado, Morales de Labra señala a otro aparato mucho más silencioso: el frigorífico antiguo.

Al estar conectado las 24 horas del día, su consumo continuo puede convertirse en un problema importante, especialmente en modelos con muchos años de antigüedad.

El experto asegura que algunos frigoríficos viejos pueden llegar a consumir alrededor de 100 euros anuales en electricidad. Una cifra muy superior a la de los modelos actuales, que han mejorado enormemente su eficiencia energética en los últimos quince años.

De hecho, Morales de Labra considera que cambiar un frigorífico muy antiguo puede amortizarse rápidamente gracias al ahorro energético. Para quienes no puedan sustituirlo todavía, recomienda ajustar correctamente la temperatura. Tener la nevera a 3 grados no suele ser necesario y aumenta el gasto eléctrico. Según explica, con unos 5 grados es más que suficiente para conservar correctamente los alimentos.