Horreos de Combarro frente a la ría de Pontevedra

Horreos de Combarro frente a la ría de Pontevedra Adobe Stock

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El pueblo más bonito conocido como 'el paraíso del marisco': Bien de Interés Cultural ideal para visitar en verano

Comer el mejor producto del mar, pasear por sus calles empedradas y dejarte llevar por el estilo de vida tan especial de su gente es todo un regalo.

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En Galicia hay lugares capaces de enamorar a primera vista, pero pocos tienen una imagen tan reconocible como Combarro. Este pequeño pueblo marinero, situado en plena ría de Pontevedra, se ha convertido en uno de los destinos más fotografiados de las Rías Baixas.

Son infinitos los motivos que llevan al viajero a fascinarse con este pueblo, pero si hay que elegir solo uno, la estampa única de decenas de hórreos alineados frente al mar, como vigilantes de las mareas, impresiona.

Pasear por sus calles empedradas es viajar a otra época. Las casas de piedra, las barcas balanceándose junto al puerto y el olor a marisco recién cocido crean una atmósfera difícil de olvidar.

Conjunto histórico único

Ubicado a apenas seis kilómetros de Pontevedra, Combarro pertenece al municipio de Poio y está considerado uno de los pueblos con más encanto del norte de España.

Su casco histórico fue declarado Bien de Interés Cultural y conserva una de las mejores muestras de arquitectura popular gallega.

Aquí conviven tres grandes símbolos tradicionales de Galicia: los hórreos, las casas marineras y los cruceiros de piedra. Todo ello concentrado en un espacio pequeño y completamente peatonal que invita a recorrerlo sin prisas.

La imagen más icónica aparece junto a la ría. Más de treinta hórreos, aunque algunas fuentes elevan la cifra hasta los sesenta, se alinean prácticamente sobre el agua formando una de las agrupaciones más importantes de Galicia.

Combarro.png

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Cuando sube la marea, el mar llega a cubrir parte de sus bases de piedra. El resultado es una escena espectacular que parece sacada de una postal.

Además, muchos conservan elementos originales. Algunos son completamente de granito, mientras que otros mantienen partes de madera pintadas con colores vivos. Según la tradición local, esas tonalidades permitían a los marineros reconocer desde lejos dónde atracar sus embarcaciones.

Hórreos que miran a la ría

Los hórreos nacieron como construcciones destinadas a almacenar grano y proteger los alimentos de la humedad y de los roedores. Elevados sobre pilares de piedra y ventilados de forma natural, eran fundamentales para la economía doméstica gallega.

Sin embargo, en Combarro tienen una singularidad que los diferencia del resto, y es que muchos están orientados hacia el mar.

Existen varias teorías para explicar esta disposición. La más romántica sostiene que los hórreos simbolizan la unión entre la vida marinera y la tierra. Como una prolongación de las viviendas de pescadores, estos pequeños almacenes acompañaban a las familias que vivían de la ría.

También se consideran un símbolo de prosperidad. Guardar el maíz y otros alimentos era esencial para sobrevivir durante el invierno, por lo que estas construcciones representaban seguridad y abundancia.

Cruceiros en Combarro, Pontevedra

Cruceiros en Combarro, Pontevedra Adobe Stock

Pero hay explicaciones mucho más prácticas. La orientación hacia la ría favorecía la ventilación constante gracias a los vientos marinos. Esa circulación de aire ayudaba a mantener secos los granos almacenados y evitaba la acumulación de humedad, uno de los grandes problemas del clima gallego.

Además, colocados en determinado ángulo frente al Atlántico, los hórreos soportaban mejor los temporales y las fuertes ráfagas de viento.

Calles marineras y cruceiros

Más allá de los hórreos, Combarro conserva la esencia de los antiguos pueblos pesqueros gallegos. En sus calles todavía es habitual ver redes secándose, marineros reparando aparejos o pequeñas embarcaciones regresando a puerto.

La vida gira alrededor del mar. Las calles A Rúa y Rúa do Mar concentran gran parte del encanto del casco histórico. Las viviendas tradicionales se apiñan entre estrechos callejones de piedra, con balcones llenos de flores y fachadas que miran directamente a la ría.

Otro de los símbolos del pueblo son sus cruceiros de granito. Se pueden encontrar varios repartidos por plazas y cruces de caminos. Muchos fueron levantados entre los siglos XVIII y XIX como elementos protectores o religiosos.

Algunos incluso conservan los llamados "pousadoiros", unas mesas de piedra que servían para apoyar los ataúdes durante las procesiones funerarias.

El paseo marítimo es uno de los grandes atractivos del pueblo, especialmente al atardecer. Cuando cae el sol sobre la ría de Pontevedra, las terrazas se llenan de visitantes que aprovechan para probar el que es considerado uno de los mejores lugares para comer marisco, empanadas gallegas o tapas de pescado fresco mientras contemplan las vistas.

Frente a la costa también puede verse la isla de Tambo, otro de los paisajes más reconocibles de la zona.

Eso sí, quienes quieran disfrutar de Combarro con tranquilidad deberían evitar los meses de máxima afluencia turística. En verano, especialmente en agosto, sus calles se llenan de visitantes.

Fuera de temporada, en cambio, el pueblo recupera esa calma marinera que lo convierte en uno de los rincones más especiales de Galicia.