La Quinta Guadalupe de Colombres.

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Interiorismo

El pueblo de España que tiene las casas más coloridas: históricas mansiones de más de medio millón de euros

Un lugar en el oriente de Asturias recuerda a La Habana por sus casas indianas de diversos colores: algunas de estas bellezas tienen precios que llegan a cifras asombrosas.

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Visualízate en una aldea de Asturias que, de pronto, parece trasladarte a una calle cubana: edificios con fachadas coloridas, casas grandes con un aire tropical y jardines exuberantes. Ese sitio existe y preserva la herencia de los "indianos", quienes prosperaron en ultramar y volvieron a su patria con audaces planes arquitectónicos.

Su entorno singular lo convierte en un lugar de visita obligada para quienes tienen curiosidad por el patrimonio: un sitio donde cada ventana narra una historia de audacia estética, excentricidad y emigración. Las casas parecen felices y vivas, como si el clima caribeño hubiera sido trasladado al norte de España.

Sin embargo, detrás del atractivo visual se encuentra un mercado inmobiliario con cifras que no son nada modestas. De acuerdo con fuentes locales que han presenciado el aumento de los precios en ese microcosmos pintoresco, algunas de esas mansiones, bien restauradas, pueden alcanzar o sobrepasar el medio millón de euros.

El pueblo al que aludimos es uno situado en la zona oriental de Asturias, donde llaman la atención sus fachadas llamativas, balcones de hierro cincelado y palmeras discretas que acentúan la sensación tropical. Así lo descubre un reportaje del INE que indica que "parece La Habana, pero es Asturias".

La explicación se halla en la historia regional: muchos vecinos emigraron a América en los siglos XIX y XX. Al regresar, trajeron estilos arquitectónicos, motivos decorativos y gusto por la ostentación suave. Aquí surgieron los llamados palacetes indianos, mezcla de nostalgia, exotismo y reivindicación estética.

Por ello, no es extraño que las casas allí se distingan entre sí por colores pastel intensos, ventanas de madera con rejas, galerías acristaladas, detalles ornamentales e incluso azoteas con vistas pintorescas. Esa decisión decorativa no busca ser extravagante: pretende dar carácter, identidad y armonía al entorno.

Aunque muchas viviendas no llegan a esos ritmos de precios, algunas de las mansiones mejor conservadas o rehabilitadas han empezado a cotizar alto en el mercado local. Se habla de propiedades que pueden rondar o superar los 500.000 euros cuando se combinan buen estado, terreno amplio y ubicación privilegiada.

En portales inmobiliarios de la zona de la costa oriental asturiana, se han detectado chalets independientes con terrenos, ocho habitaciones, jardines y vistas al mar que alcanzan esas cifras o más. La valorización responde no solo al inmueble, sino al encanto único del conjunto urbano.

Claro que muchas casas tradicionales de menor tamaño y en peor estado aparecen también en venta por cifras mucho más modestas. Eso muestran la diversidad del mercado: desde viviendas humildes hasta palacetes restaurados con lujo moderado, cada cual tiene su rango.

Mantener estas casas de aire colorido exige esfuerzo: revestimientos, madera, detalles ornamentales y elementos decorativos sufren con la humedad, el salitre y la climatología del Cantábrico. La restauración implica especialistas, materiales adecuados y respeto por la identidad original.

También existe un debate entre preservar el carácter tradicional y adaptarse al confort moderno: instalaciones eléctricas, climatización, eficiencia energética deben introducirse sin desvirtuar la estética antigua. Ese equilibrio marca la diferencia entre casa "bonita" y casa habitable.

Las administraciones locales suelen considerar parte del casco antiguo como bien cultural o zona protegida, por lo que intervenciones, restauraciones o cambios visibles pueden requerir permisos especiales, lo que añade complejidad al mantenimiento.

En definitiva, este pueblo asturiano evoca una Habana secreta en la verde España del norte: fachadas coloridas, palacetes indianos y un aire tropical inesperado. Que esas casas históricas puedan alcanzar el medio millón de euros no es solo una curiosidad: es el resultado del valor cultural, estético y simbólico que han ganado.