Garbanzos en conserva

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Estilo de vida

Manoli, cocinera: "La cena más fácil se hace con un bote de garbanzos, en 20 minutos y es ideal para el otoño"

En pocos minutos tendrás un plato saciante, nutritivo y muy reconfortante para cualquier día en el que no te apetezca pensar qué comer.

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Cuando llega el otoño, empiezan a apetecer platos calentitos que reconforten sin obligarnos a pasar demasiado tiempo en la cocina. Las legumbres son una de las mejores opciones para conseguirlo, sobre todo cuando se utilizan conservas de calidad que permiten preparar una comida completa en apenas unos minutos.

Esta receta encaja perfectamente en esa filosofía: garbanzos salteados con alcachofas y morcilla. Un plato con pocos ingredientes, mucho sabor y una elaboración sencilla que puede resolverse con una sola sartén.

Una propuesta muy típica en las casas del sur de España, como demuestran la abuela cocinera Alfonsa o Manoli en sus canales de cocina, insistiendo en que no hace falta una lista interminable de productos para conseguir un resultado sabroso.

Los garbanzos cocidos y las alcachofas en conserva ahorran tiempo, mientras que la morcilla aporta la grasa necesaria para cocinar el conjunto y concentrar sus aromas.

Dar más sabor a los garbanzos

La clave de este plato está en aprovechar la grasa que desprende la morcilla durante la cocción. Se recomienda utilizar una variedad de Ronda, preferiblemente más grasa que las elaboradas con arroz, para que los demás ingredientes se impregnen de su sabor sin necesidad de añadir mantequilla u otra grasa al principio.

Primero se cocina la morcilla troceada a fuego medio-bajo, dejando que suelte poco a poco la grasa. Después se incorporan las alcachofas escurridas y los garbanzos, que solo necesitan unos minutos en la sartén para calentarse y absorber los jugos.

El resultado recuerda a un salteado rápido, similar a los que se preparan en un wok, pero con ingredientes muy presentes en la cocina tradicional española. La diferencia está en los pequeños detalles que se añaden al final.

Uno de ellos es la canela. Basta una pizca para aportar un matiz aromático sin que el plato adquiera un sabor dulce. Los piñones ligeramente tostados completan la receta con un contraste crujiente. Para terminar, el perejil fresco aporta un toque vegetal y un hilo de aceite de oliva virgen extra redondea el conjunto.

Rápido, saciante y nutritivo

Además de resultar práctica, esta receta tiene como protagonista una legumbre con un perfil nutricional excelente. Los garbanzos aportan hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales y fibra, por lo que ayudan a preparar platos saciantes sin recurrir a elaboraciones complicadas.

La Fundación Española de la Nutrición destaca precisamente la aportación de proteínas y fibra de esta legumbre. Las cantidades concretas varían según se hable del producto seco o cocido, por lo que conviene tener en cuenta esa diferencia al consultar sus valores nutricionales.

Las alcachofas añaden fibra y sabor, mientras que la morcilla aporta proteínas y grasas. Por eso, aunque es una propuesta completa para una cena de otoño, la cantidad de embutido puede ajustarse según las preferencias de cada persona.

Otro punto a favor es que se puede preparar con productos de despensa. Un bote de garbanzos y otro de alcachofas permiten improvisar una cena sin tener que cocinar las legumbres desde cero. Eso sí, conviene escurrirlas bien antes de incorporarlas para evitar que el exceso de líquido dificulte el salteado.

Ingredientes

  • 400 g de garbanzos cocidos y escurridos
  • 1 bote de alcachofas cocidas
  • 200 g de morcilla, preferiblemente de Ronda y no de arroz
  • 30 g de piñones
  • 1 pizca de canela en polvo
  • 10 g de perejil fresco picado
  • 10 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra al gusto

Paso 1

Corta la morcilla en trozos y ponla en una sartén amplia a fuego medio-bajo. Deja que se cocine durante unos minutos y suelte su grasa.

Paso 2

Escurre bien las alcachofas y córtalas por la mitad o en cuartos si son grandes. Incorpóralas a la sartén junto a la morcilla.

Paso 3

Escurre los garbanzos, enjuágalos bajo el grifo y añádelos a la sartén. Remueve durante unos minutos para que se impregnen de los jugos. Salpimienta al gusto.

Paso 4

Agrega una pizca de canela y los piñones. Deja que estos se doren ligeramente y retira del fuego. Espolvorea el perejil picado y termina con un chorrito de aceite de oliva virgen extra antes de servir.