Diana Cabrera, cocinera, junto a una lata de anchoas.
Diana, cocinera: "La cena más rápida, fácil y sabrosa del otoño se hace con 1 lata de anchoas, 1/4 de cebolla, champiñones y pepinillos"
Una receta rápida y sencilla que combina ingredientes frescos, encurtidos y una vinagreta de Módena para conseguir un plato lleno de sabor.
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Con la llegada del otoño, los champiñones vuelven a ganar protagonismo en la cocina. Aunque lo habitual es prepararlos salteados, al horno o como acompañamiento de otros platos, también pueden convertirse en el ingrediente principal de una cena que no necesita cocción.
La cocinera Diana Cabrera propone una alternativa al tradicional tartar de carne o pescado: un tartar de champiñones frescos que combina verduras, anchoas, encurtidos y una vinagreta de aceite de oliva y vinagre de Módena.
La receta destaca por su sencillez. Solo hay que picar los ingredientes, mezclarlos con el aliño y dejarlos reposar unos minutos para que se integren los sabores. El resultado es un plato fresco, con una textura firme y el toque salado de las anchoas.
Aunque puede servirse como cena ligera, también funciona como entrante para una comida especial. Su presentación con un aro de cocina permite darle un aspecto más elaborado sin necesidad de dedicar demasiado tiempo a la preparación.
Otra de sus ventajas es que se prepara sin encender los fogones. Los champiñones se utilizan crudos, por lo que conviene elegir ejemplares frescos, limpiarlos cuidadosamente y consumir la preparación poco después de elaborarla.
Receta de tartar de champiñones
- 12 champiñones blancos frescos
- 8 filetes de anchoa
- 8 alcaparras
- 4 tomates cherry
- 4 pepinillos pequeños
- 1/4 de cebolla
- 1 bolsa pequeña de escarola
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de Módena
- - Sal y pimienta al gusto
Paso 1
Preparar la vinagreta. Verter en un bol un poco de vinagre de Módena, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal. Batir con un tenedor hasta integrar los ingredientes y reservar.
Paso 2
Limpiar los champiñones. Retirar los restos de tierra con un paño húmedo o un cepillo suave. Cortar la parte inferior del pie si fuera necesario y picarlos en dados muy pequeños, procurando que tengan un tamaño uniforme.
Paso 3
Picar los acompañamientos. Cortar finamente las anchoas, la cebolla, los pepinillos y las alcaparras. Cuanto más pequeños sean los trozos, mejor se repartirán los sabores en el tartar.
Paso 4
Mezclar los ingredientes. Incorporar los champiñones y el resto de los ingredientes picados al bol de la vinagreta. Remover suavemente para que todo quede impregnado con el aliño.
Paso 5
Dejar reposar. Mantener la mezcla unos minutos en el frigorífico para que los sabores se integren. Añadir pimienta y probar antes de incorporar más sal, ya que las anchoas y las alcaparras aportan bastante.
Paso 6
Preparar la guarnición. Lavar y escurrir bien la escarola. Trocear sus hojas y cortar los tomates cherry en mitades o cuartos.
Paso 7
Emplatar y servir. Colocar un aro metálico sobre el plato y rellenarlo con la mezcla de champiñones. Presionar ligeramente, retirar el molde y terminar con la escarola y los tomates cherry.
El tartar puede acompañarse de unas tostadas de pan crujiente. Para quienes prefieran una versión vegetariana, basta con prescindir de las anchoas, aunque será necesario ajustar el aliño para compensar su sabor salado.
Beneficios de los champiñones
Los champiñones son una buena opción para incorporar verduras y hongos comestibles a la alimentación diaria. Tienen un elevado contenido en agua, aportan pocas calorías y contienen fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el potasio.
Su composición nutricional los convierte en un ingrediente interesante para preparar platos ligeros, aunque sus beneficios dependen del conjunto de la dieta y no de su consumo aislado.
Pocas calorías y efecto saciante
Los champiñones aportan aproximadamente 22 kilocalorías por cada 100 gramos, aunque la cifra puede variar según la variedad y su composición.
Su contenido en agua y fibra contribuye a dar volumen a las comidas sin aumentar demasiado su aporte energético. Combinados con otros alimentos, pueden ayudar a preparar platos satisfactorios y equilibrados.
Vitaminas del grupo B
Entre los nutrientes presentes en los champiñones destacan algunas vitaminas del grupo B, como la riboflavina (B2), la niacina (B3) y el ácido pantoténico (B5).
Estas vitaminas participan en diferentes procesos relacionados con el metabolismo energético y el funcionamiento normal del organismo.
Minerales esenciales
Los champiñones contienen potasio, un mineral que interviene en el funcionamiento de los músculos y el mantenimiento de una presión arterial normal.
También aportan cobre y selenio. Este último participa en los sistemas de defensa antioxidante del organismo, aunque su presencia no significa que comer champiñones prevenga por sí solo enfermedades como el cáncer.
Fibra y salud digestiva
Los champiñones contienen distintos tipos de fibra, entre ellos beta-glucanos y otros componentes de sus paredes celulares.
La fibra forma parte de una alimentación saludable y puede contribuir al bienestar digestivo. Su presencia, junto con el elevado contenido en agua, favorece que los champiñones sean un ingrediente útil en comidas ligeras.
Colesterol y glucosa
Como otros alimentos de origen no animal, los champiñones no contienen colesterol y presentan un contenido bajo en grasas.
También aportan pocos hidratos de carbono, por lo que pueden formar parte de la alimentación de personas que necesitan controlar su glucosa. Esto no significa que su consumo reduzca por sí mismo el colesterol o prevenga la diabetes.