La cocinera Paula Monreal y unos calabacines fritos.

La cocinera Paula Monreal y unos calabacines fritos. E.E iStock/Instagram

Estilo de vida

Paula Monreal, cocinera: "Para que los calabacines estén más ricos, no los frías; mejor hazlos con queso rallado, pimienta y sal"

Unas láminas finas y una capa de queso convierten esta hortaliza cotidiana en una cena o comida crujiente, sabrosa y lista en solo 12 minutos.

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El calabacín es una de esas hortalizas que casi siempre tenemos en casa, pero que en España solemos acabar cocinando casi siempre de las mismas formas: en crema, a la plancha, salteado o formando parte de un pisto.

Opciones sencillas que funcionan, aunque pueden hacer que terminemos viendo esta hortaliza como un ingrediente algo aburrido, cuando en realidad es que su sabor suave y su textura permiten utilizarlo de formas mucho más originales.

Un buen ejemplo es esta sencillísima receta de Paula Monreal, que transforma unas láminas de calabacín y un poco de queso en una base dorada y flexible perfecta para conseguir un sándwich diferente, lleno de sabor, sin pan y en apenas 12 minutos.

La cocinera lo preparaba recientemente en la freidora y sin necesidad de sartén mostrando el resultado en uno de sus vídeos compartidos en YouTube. Se trata de su propia versión de esta receta viral hecha con base de calabacín.

"Creo que he tardado mucho tiempo en hacer esta receta tan viral y hoy te traigo mi versión en freidora de aire. Haz una cama de queso rayado, añade encima el calabacín laminado, por encima la sal, pimienta, aceite de oliva en spray y termina con un poco más de queso. Déjalo unos 12 minutos en la freidora de aire y mira que maravilla", explica la cocinera.

Para emplatarlo y disfrutar de todo su sabor, Paula Monreal opta por añadirle una capa de mayonesa, lechuga, salmón ahumado, tomate y aguacate a modo de sándwich. El resultado es una de esas recetas rápidas, saludables, frescas y capaces de solucionar cualquier comida o cena.

Otro de los secretos de esta receta está tanto en la forma de cortar el calabacín como en la manera de colocarlo dentro de la freidora de aire. Monreal lo corta longitudinalmente en láminas finas y alargadas, en lugar de hacerlo en las habituales rodajas redondas.

Después, coloca las piezas una al lado de otra sobre una cama de queso rallado, intentando formar una superficie uniforme. Por encima añade sal, pimienta, aceite de oliva en spray y termina con un poco más de queso antes de llevarlo todo a la freidora de aire.

Tras unos 12 minutos, el queso queda tostado y las láminas de calabacín se han cocinado hasta formar una única pieza que puede doblarse sin deshacerse.

Bocadillo de calabacín y salmón

Ingredientes

  • Calabacín, 1 unidad
  • Queso rallado, 60 g
  • Salmón, 60 g
  • Aguacate, 1/2
  • Tomate pequeño, 1 unidad
  • Lechuga, 2 hojas
  • Mayonesa, 1 cucharada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra

Paso 1

Lava bien el calabacín y córtalo a lo largo en láminas finas. Es importante hacer el corte longitudinalmente para obtener piezas alargadas que después puedan formar la base del bocadillo.

Paso 2

Cubre la bandeja de la freidora de aire con una capa de queso rallado. Coloca encima las láminas de calabacín, una junto a otra y ligeramente superpuestas, formando una especie de rectángulo.

Paso 3

Añade sal y pimienta al gusto y pulveriza un poco de aceite de oliva por encima. Termina repartiendo el resto del queso rallado sobre el calabacín.

Paso 4

Introduce la bandeja en la freidora de aire y cocina durante unos 12 minutos, hasta que el calabacín esté hecho y el queso se haya fundido y dorado.

Paso 5

Saca la base con cuidado y añade en una de las mitades la mayonesa, la lechuga, el salmón, el tomate cortado en rodajas y el aguacate.

Paso 6

Dobla la otra mitad sobre el relleno como si se tratase del pan de un bocadillo y sirve inmediatamente.

Una hortaliza con mucha agua

Una de las particularidades del calabacín es precisamente su elevado contenido en agua, algo que condiciona mucho el resultado cuando se cocina. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el calabacín está formado principalmente por agua y presenta un bajo contenido energético.

Su composición explica también por qué esta hortaliza cambia tanto de textura al cocinarse y por qué funciona especialmente bien cuando se corta en láminas finas. El calor hace que vaya perdiendo parte de esa agua mientras se ablanda, algo que en esta receta permite conseguir una pieza flexible sin necesidad de utilizar una masa.

El queso cumple la otra parte del trabajo. Al fundirse entre las láminas y dorarse durante la cocción, ayuda a mantenerlas unidas cuando se saca la preparación de la freidora de aire.

Más allá de las cremas y salteados

Aunque durante años el calabacín ha estado muy ligado a los purés, los pistos o las guarniciones, existen muchas otras formas sencillas de cocinarlo. Una de las más conocidas es utilizarlo para preparar espaguetis vegetales, cortándolo en tiras muy finas y acompañándolo después con tomate, pesto u otras salsas.

También se puede cortar longitudinalmente para sustituir las placas tradicionales de una lasaña y preparar capas con carne, verduras, tomate y queso.

Otra posibilidad es cocinarlo relleno. Basta con partirlo por la mitad, retirar parte de la pulpa y volver a rellenarlo con verduras, carne picada, atún o cualquier combinación que tengamos por casa.

Incluso puede convertirse en la base de pequeñas pizzas si se corta en rodajas gruesas y se termina con tomate, queso y los ingredientes que más nos gusten.

La propuesta de Paula Monreal juega precisamente con esa capacidad del calabacín para cambiar completamente dependiendo de cómo se corte y se cocine. En este caso, unas simples láminas, queso y 12 minutos en la freidora de aire bastan para convertirlo en algo bastante diferente a la típica guarnición.