Maricarmen, pescadera gallega, preparando pulpo en el Mercado del Calvario de Vigo.

Maricarmen, pescadera gallega, preparando pulpo en el Mercado del Calvario de Vigo. E.E.

Estilo de vida

Maricarmen, pescadera gallega, avisa cómo cocinar el pulpo: "El truco es cocerlo 25 minutos y dejarlo en reposo 15 minutos"

La cocción es decisiva para que el pulpo quede tierno, mantenga la piel y no adquiera una textura dura o chiclosa.

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El pulpo es uno de los grandes protagonistas de la gastronomía gallega. Aunque su preparación parece sencilla, conseguir que quede tierno, mantenga la piel y no resulte chicloso depende en buena medida de controlar la cocción.

Una de sus elaboraciones más populares es el pulpo a feira, que tradicionalmente se sirve cortado en rodajas y acompañado de aceite de oliva, pimentón y sal gruesa.

Pero antes de llegar al aliño hay un paso decisivo: cocer correctamente el cefalópodo. Pasarse con el tiempo puede arruinar incluso una pieza de buena calidad.

La pescadera gallega Maricarmen, del Mercado del Calvario de Vigo, ha explicado a través de TikTok (@nakoa.brands) cuál es uno de sus trucos para evitarlo.

Su recomendación es clara: "cocerlo 25 minutos y dejarlo en reposo 15 minutos", una pauta pensada para conseguir una carne tierna sin prolongar innecesariamente la cocción.

El error de cocerlo demasiado

Uno de los fallos más habituales al preparar pulpo en casa es pensar que cuanto más tiempo permanezca en la olla, más tierno quedará.

Maricarmen advierte precisamente de lo contrario. Una cocción excesiva puede provocar que la piel comience a desprenderse y que la carne termine adquiriendo una textura más dura o chiclosa.

Por eso, para un pulpo de aproximadamente 1 o 2 kilos, recomienda mantenerlo unos 25 minutos en el agua y apagar después el fuego.

A continuación, lo deja reposar otros 15 minutos dentro de la propia olla. Durante ese tiempo continúa recibiendo calor de forma más suave sin permanecer constantemente en ebullición.

El tamaño de la pieza también importa. Un pulpo más grande puede necesitar algunos minutos adicionales, por lo que los tiempos no deben interpretarse como una regla idéntica para cualquier ejemplar.

Antes de retirarlo, se puede comprobar el punto introduciendo un tenedor o una brocheta en la zona más gruesa de un tentáculo. Debe entrar con cierta facilidad, pero sin que la carne llegue a deshacerse.

Cómo conseguir que mantenga la piel

Otro gesto habitual en la cocina gallega consiste en "asustar" al pulpo antes de comenzar la cocción.

La técnica consiste en sujetarlo por la cabeza e introducir los tentáculos en el agua hirviendo para sacarlos inmediatamente. El proceso suele repetirse tres veces antes de dejar finalmente el pulpo dentro de la olla.

Este cambio brusco de temperatura ayuda a que los tentáculos se encojan y adopten su característica forma rizada, además de favorecer que la piel se mantenga durante la cocción.

Después solo queda controlar el tiempo. Una vez alcanzado el punto deseado, puede cortarse en rodajas y servirse al estilo tradicional con aceite de oliva virgen extra, pimentón y sal gruesa.

Un alimento rico en proteínas

Además de su presencia en la cocina tradicional, el pulpo destaca por su contenido en proteínas y por ser un alimento relativamente bajo en grasa.

También aporta distintos minerales y micronutrientes, entre ellos hierro, potasio, fósforo, selenio y yodo, además de vitaminas del grupo B.

Su aporte proteico puede contribuir a la conservación y mantenimiento de la masa muscular dentro de una dieta equilibrada, mientras que su bajo contenido en grasa permite incorporarlo a numerosas preparaciones.

Eso sí, buena parte del perfil final del plato dependerá también de cómo se prepare y de los acompañamientos utilizados. Cocido y acompañado de aceite, pimentón y una cantidad moderada de sal resulta una de las formas más sencillas de disfrutarlo.