Ana Ercoreca, inspectora de Trabajo y Seguridad Social.

Ana Ercoreca, inspectora de Trabajo y Seguridad Social. E.E.

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Ana Ercoreca, abogada: "Si se envían mensajes fuera de la jornada laboral y el trabajador contesta, son horas extra"

La desconexión digital protege el descanso de la plantilla y obliga a las empresas a establecer límites claros fuera del horario.

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Atender un correo, una llamada o un mensaje de WhatsApp después de finalizar el horario puede suponer una prolongación de la jornada laboral.

Los trabajadores no están obligados, con carácter general, a permanecer disponibles durante su tiempo de descanso. La legislación española reconoce el derecho a la desconexión digital fuera del horario pactado.

Si la empresa exige una respuesta y el empleado realiza una tarea relacionada con su puesto, ese periodo debe computarse como tiempo de trabajo.

Cuando el trabajo realizado supera la duración máxima de la jornada ordinaria, se considera una hora extraordinaria. Por tanto, tendrá que abonarse o compensarse mediante descanso.

No obstante, responder un mensaje no equivale automáticamente a una hora extra completa. Debe contabilizarse el tiempo real dedicado a contestar y realizar la tarea encomendada.

Derecho a desconectar

Sobre esta cuestión se ha pronunciado Ana Ercoreca, inspectora de Trabajo y Seguridad Social, en el programa Herrera en COPE.

La especialista aclara que el problema no está en el mero envío del mensaje, sino en exigir que el empleado responda.

"Enviar por sí correos electrónicos no es infracción, pero nunca se puede obligar al trabajador a contestar", explica Ercoreca.

Según la inspectora, si el empleado contesta, esa intervención debe computarse como tiempo de trabajo efectivo. Si supone superar la jornada ordinaria pactada, tendrá la consideración de tiempo extraordinario y deberá abonarse o compensarse mediante descanso.

Este derecho aparece recogido en el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, que entró en vigor el 7 de diciembre de 2018.

Su finalidad es proteger el descanso, los permisos, las vacaciones y la intimidad personal y familiar de los trabajadores.

Obligar a responder fuera del horario puede vulnerar el derecho al descanso y provocar incumplimientos relacionados con la jornada y el registro horario.

Cuándo son horas extra

El Estatuto de los Trabajadores define como extraordinarias las horas realizadas por encima de la duración máxima de la jornada ordinaria.

Por ello, habrá que comprobar cuánto tiempo dedicó el empleado a la comunicación, si tuvo que realizar alguna gestión y si con ello superó la jornada ordinaria pactada, ya sea diaria, semanal o anual.

Las horas extraordinarias pueden pagarse o compensarse con un descanso equivalente. Su valor no puede ser inferior al de una hora ordinaria.

Si no existe un acuerdo específico, deberán compensarse mediante descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización.

Como regla general, hacer horas extra es voluntario, salvo que se haya pactado en el convenio colectivo o en el contrato individual.

La empresa también debe garantizar el registro diario de jornada, incluyendo las horas concretas de inicio y finalización del trabajo.

Estos registros deben conservarse durante cuatro años y permanecer disponibles para los empleados, sus representantes y la Inspección de Trabajo.

Descanso mínimo

El Estatuto de los Trabajadores establece que entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente deben transcurrir al menos 12 horas.

Las tareas realizadas desde el móvil o el ordenador de casa también pueden interrumpir este periodo. La desconexión evita que pequeñas gestiones prolonguen la jornada de manera invisible.

Además, permanecer pendiente del teléfono puede dificultar la conciliación y aumentar la carga mental y la fatiga informática.

Este derecho protege a las personas trabajadoras y a los empleados públicos, con independencia del tamaño de la empresa.

También alcanza a quienes trabajan a distancia y a las personas que ocupan puestos directivos dentro de la plantilla.

Qué debe hacer la empresa

Las compañías deben elaborar una política interna de desconexión digital, previa audiencia de los representantes de los trabajadores.

El protocolo debe establecer cuándo no se espera una respuesta, cómo se gestionan las urgencias y qué canales pueden utilizarse fuera del horario habitual.

También debe incluir acciones de formación y sensibilización sobre el uso razonable de móviles, ordenadores y otras herramientas tecnológicas.

Programar el envío de correos, evitar llamadas innecesarias y organizar correctamente las guardias son algunas medidas que ayudan a garantizar el descanso.

Posibles sanciones

No existe una multa automática por enviar un mensaje fuera de horario. La sanción dependerá de la conducta empresarial y de los derechos que se hayan vulnerado.

Cuando los hechos se califican como una infracción grave en materia de relaciones laborales, las multas generales pueden oscilar entre 751 y 7.500 euros.

No registrar ni compensar el tiempo trabajado también puede originar una reclamación por exceso de jornada.

Por ello, conviene conservar mensajes, correos y otras pruebas que permitan acreditar cuándo se pidió la tarea y cuánto tiempo se dedicó a realizarla.

En definitiva, si la empresa exige una respuesta fuera del horario y esta implica trabajo efectivo, ese tiempo debe registrarse.

Si supera la jornada ordinaria pactada, ese tiempo deberá abonarse o compensarse conforme al régimen aplicable a las horas extraordinarias.