Yolanda Díaz, en un encuentro con la Asociación Nacional del Taxi en el Ministerio de Trabajo.

Yolanda Díaz, en un encuentro con la Asociación Nacional del Taxi en el Ministerio de Trabajo. E.E Europa Press

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España cambia las normas: en 2027 subirá la cotización a todos los trabajadores y afectará mucho más a los sueldos altos

El aumento del MEI, la cuota de solidaridad y la subida de las bases máximas elevarán las cotizaciones de empresas y trabajadores.

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La sostenibilidad del sistema público de pensiones se ha convertido en uno de los grandes desafíos económicos de España. El envejecimiento de la población y la próxima jubilación masiva de la generación del baby boom han obligado a introducir nuevas medidas para garantizar los ingresos de la Seguridad Social durante las próximas décadas.

Las reformas aprobadas en los últimos años no solo afectan a las futuras pensiones, sino también a las nóminas de millones de trabajadores y a los costes laborales de las empresas. Aunque muchos de estos cambios se están aplicando de forma gradual, algunos de ellos tendrán un nuevo impulso a partir de 2027.

La consecuencia es que las cotizaciones sociales seguirán aumentando, aunque no de la misma manera para todos. Mientras que los trabajadores con salarios medios apenas percibirán pequeñas variaciones, quienes cuentan con retribuciones más elevadas serán los que soporten un mayor esfuerzo contributivo.

La reforma de las pensiones elevará las cotizaciones

A partir del 1 de enero de 2027, las nóminas volverán a experimentar cambios como consecuencia del calendario de aplicación de la reforma de las pensiones aprobada por el Gobierno.

El objetivo de estas medidas es aumentar los ingresos de la Seguridad Social para hacer frente al incremento del gasto previsto durante los próximos años, especialmente por la llegada a la jubilación de la generación nacida durante el denominado baby boom.

Uno de los cambios afectará a prácticamente todos los trabajadores que cotizan por jubilación y se trata del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización adicional creada para reforzar los recursos del sistema público de pensiones.

Esta aportación comenzó a aplicarse en 2023 y continuará aumentando de forma progresiva hasta alcanzar el 1,2%.

En 2026 el MEI representa un 0,9% de la base de cotización; sin embargo, en 2027 ese porcentaje aumentará hasta el 1%. Según establece la Ley General de la Seguridad Social, la mayor parte del esfuerzo seguirá recayendo sobre las empresas, que asumirán un 0,83%, mientras que el trabajador soportará el 0,17% restante.

Para la mayoría de empleados, el efecto práctico será una ligera reducción del salario neto que reciben cada mes. No obstante, el impacto individual será limitado debido a que la parte asumida directamente por el trabajador representa únicamente unas décimas de su base de cotización.

Además, esta aportación adicional no genera derecho a percibir una pensión más elevada en el futuro, ya que su finalidad es reforzar la financiación general del sistema.

La cuota de solidaridad seguirá aumentando

Donde sí se apreciará una diferencia mucho más relevante será en los salarios elevados. Desde 2025 está en vigor la denominada cuota de solidaridad, una figura que busca que también cotice la parte del sueldo que supera la base máxima de cotización.

Tradicionalmente, cuando un trabajador alcanzaba el límite máximo de cotización, cualquier cantidad adicional de salario quedaba exenta de aportar a la Seguridad Social. La reforma modificó este modelo mediante la creación de una cotización específica para esos ingresos superiores.

La cuota de solidaridad se aplica de forma progresiva y se divide en varios tramos. A medida que aumenta la parte del salario que supera la base máxima, también lo hace el porcentaje de cotización exigido.

Imagen de ilustración.

Imagen de ilustración. iStock.

En 2027, la franja salarial situada entre la base máxima y un 10% adicional estará sujeta a una cotización del 1,38%. Para la parte comprendida entre un 10% y un 50% por encima de ese límite, el porcentaje ascenderá al 1,5%.

Por su parte, las cantidades que superen en más de un 50% la base máxima soportarán una cotización del 1,75%.

Al igual que ocurre con otras cotizaciones sociales, el coste se reparte entre empresa y trabajador, aunque la mayor carga continúa correspondiendo al empleador. Esta cuota tampoco genera un incremento de la pensión futura, ya que se trata de una aportación destinada exclusivamente a incrementar los ingresos del sistema.

La ley prevé que estos porcentajes sigan aumentando de forma gradual hasta 2045. Por tanto, los trabajadores con salarios más elevados verán cómo la presión contributiva sobre sus nóminas continúa creciendo durante los próximos años.

También subirá la base máxima de cotización

El tercer elemento que explica el aumento de las aportaciones es la evolución de la base máxima de cotización. Este límite determina la cuantía máxima del salario sobre la que se calculan las cotizaciones ordinarias a la Seguridad Social.

Durante 2026, la base máxima quedó fijada en 5.101,20 euros mensuales, equivalentes a 61.214,40 euros al año. Sin embargo, la reforma contempla un destope gradual de esta cifra para que los salarios más altos coticen por una parte cada vez mayor de sus ingresos.

La normativa establece que la base máxima aumentará anualmente conforme a la revalorización de las pensiones y, además, incorporará un incremento adicional de 1,2 puntos porcentuales. Esto significa que el límite crecerá a un ritmo superior al habitual.

La consecuencia práctica es que los trabajadores con remuneraciones elevadas deberán cotizar por una porción más amplia de su salario antes de alcanzar el techo máximo. A ello se sumará posteriormente la aplicación de la cuota de solidaridad sobre las cantidades que excedan dicho límite.