Imagen de la electricista Carolina.

Imagen de la electricista Carolina. (@elec.carolina)

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Carolina, electricista venezolana en España: "Pasé de ganar 1.400 euros a 2.500 limpios tras hacerme autónoma"

La escasez de profesionales cualificados está impulsando a cada vez más trabajadores a hacerse autónomos para mejorar su rentabilidad.

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Cada año, miles de personas llegan a España con la intención de construir una nueva vida y encontrar una oportunidad laboral estable. Entre los sectores que más puertas abren destaca la construcción, donde sigue existiendo una elevada demanda de profesionales y donde cada vez es más habitual encontrar también a mujeres desempeñando estos oficios.

Trabajos como la electricidad, la fontanería o las reformas ofrecen una rápida incorporación al mercado laboral y, en muchos casos, no exigen una trayectoria universitaria. La escasez de mano de obra ha mejorado las condiciones del sector y ha permitido que muchos trabajadores accedan a salarios competitivos y a una estabilidad difícil de encontrar en otros ámbitos.

Además, quienes acumulan experiencia suelen dar un paso más y emprender como autónomos, una decisión que puede traducirse en mayores ingresos y una mayor libertad para organizar su trabajo. Es precisamente el camino que siguió Carolina, una electricista venezolana afincada en España que asegura haber aumentado de forma notable sus beneficios tras dejar su empleo asalariado.

De empleada a autónoma: el cambio que multiplicó sus ingresos

Pasar de un sueldo fijo a trabajar por cuenta propia es una decisión que cada vez toman más profesionales de los oficios técnicos. Carolina, una electricista venezolana, dio ese paso tras años trabajando como empleada y asegura que el cambio transformó su economía: de ingresar alrededor de 1.400 euros al mes pasó a obtener unos 2.500 euros, recoge Noticias Trabajo.

Su caso no es aislado. En España, numerosos electricistas, fontaneros, albañiles o instaladores están optando por emprender debido al crecimiento de las reformas de viviendas, la rehabilitación energética de edificios y la instalación de nuevos sistemas eléctricos.

Todos estos trabajos requieren profesionales especializados y, ante la falta de mano de obra cualificada, muchos pueden negociar mejores condiciones o establecer sus propias tarifas.

El cambio también responde a una búsqueda de mayor autonomía. Trabajar por cuenta propia permite decidir qué encargos aceptar, organizar los horarios con mayor flexibilidad y fijar el precio del trabajo en función de la complejidad de cada proyecto.

Para muchos profesionales, ese control sobre su actividad resulta casi tan importante como el incremento de los ingresos.

La realidad salarial en España ayuda a entender por qué este tipo de decisiones gana cada vez más protagonismo. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio mensual bruto alcanzó los 2.385,6 euros en 2024.

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Sin embargo, esa cifra engloba situaciones muy diferentes y una parte importante de los trabajadores continúa percibiendo sueldos bastante inferiores, especialmente cuando desempeñan funciones técnicas dentro de una empresa.

En ese escenario, un salario de 1.400 euros mensuales no resulta extraño para un electricista contratado por cuenta ajena, sobre todo en determinadas zonas o empresas.

La diferencia aparece cuando el profesional consigue trabajar directamente para sus propios clientes y elimina parte de los intermediarios, lo que le permite quedarse con un mayor margen económico.

Aun así, los expertos recuerdan que comparar el sueldo de un asalariado con la facturación de un autónomo puede llevar a conclusiones equivocadas. El dinero que entra en la cuenta no siempre coincide con el beneficio real, ya que quienes trabajan por cuenta propia deben asumir una larga lista de gastos que antes recaían sobre la empresa.

Entre ellos se encuentran la cuota de autónomos, los impuestos, la compra de herramientas y materiales, los desplazamientos, el combustible, los seguros o el mantenimiento del vehículo.

Además, es necesario reservar parte de los ingresos para hacer frente a las liquidaciones trimestrales del IVA y del IRPF, algo que obliga a llevar una planificación financiera mucho más estricta.

A ello se suma otra diferencia importante: el autónomo no dispone de vacaciones pagadas, pagas extraordinarias ni la misma protección económica cuando enferma o cuando atraviesa una etapa con menos trabajo.

Si durante varias semanas no consigue nuevos encargos, sus ingresos pueden reducirse de manera considerable mientras muchos de los gastos fijos continúan llegando.

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Por ese motivo, especialistas en emprendimiento aconsejan preparar el salto con antelación. Antes de darse de alta recomiendan crear un colchón económico que permita afrontar los primeros meses con tranquilidad, calcular con precisión cuánto cuesta realmente cada servicio y evitar aceptar presupuestos demasiado bajos que apenas cubran los gastos de la actividad.

También resulta fundamental fijar correctamente las tarifas. En ocasiones, un presupuesto aparentemente elevado puede no generar apenas beneficio después de descontar materiales, transporte, impuestos y el tiempo dedicado al trabajo.

Por eso, muchos profesionales destacan que aprender a gestionar un negocio es casi tan importante como dominar el oficio.

Pese a esos desafíos, el momento actual resulta especialmente favorable para quienes trabajan en oficios relacionados con la construcción.

La transición energética, las ayudas destinadas a la rehabilitación de edificios, la mejora de la eficiencia energética y la creciente electrificación de los hogares están impulsando la demanda de electricistas e instaladores, un fenómeno que previsiblemente seguirá creciendo durante los próximos años.