Alfonsa en un fotomontaje de El Español.

Alfonsa en un fotomontaje de El Español. E.E iStock/YouTube

Estilo de vida

Alfonsa, abuela cocinera: "Para que la tortilla de patata salga más cremosa, el truco es añadir un poco de leche"

Este tipo de patatas permiten ahorrar tiempo en la cocina, mientras que un chorrito de leche ayuda a conseguir una tortilla más jugosa y esponjosa.

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La tortilla de patata es una de esas recetas que en España aprendemos casi antes a reconocer que a cocinar. Está en los bares, en las cenas improvisadas y sobre todo, en esas cocinas familiares donde durante generaciones se ha preparado prácticamente a ojo, sin necesidad de pesar ingredientes.

Alfonsa conocía bien esa forma de cocinar. A sus 81 años había conseguido reunir a más de 200.000 suscriptores en YouTube compartiendo recetas caseras con la tranquilidad de quien llevaba media vida entre fogones. En sus vídeos no había grandes complicaciones, sino platos cotidianos y esos pequeños trucos "de abuela" que tantas veces solucionan una comida.

Entre sus recetas había una especialmente pensada para esos días en los que apetece tortilla de patata, pero no hay tiempo para pelar, cortar y freír las patatas. Su solución era sustituirlas por una bolsa de patatas chips y preparar una versión exprés que podía estar lista en pocos minutos.

El truco de la leche para aportar jugosidad

La receta de Alfonsa partía de seis huevos, media cebolla y una bolsa de patatas fritas. Sin embargo, incorporaba un ingrediente que no siempre encontramos en la tortilla tradicional: un pequeño chorrito de leche.

La añadía a los huevos ya batidos junto con la cebolla pochada. Según explicaba, este sencillo gesto ayudaba a conseguir una tortilla más esponjosa y jugosa, algo especialmente interesante al utilizar patatas de bolsa.

Otro de sus trucos estaba en no incorporar las chips enteras. Alfonsa las rompía con las manos hasta conseguir trozos más pequeños, facilitando así que se mezclasen con el huevo y que la tortilla quedara más uniforme.

Ingredientes de la tortilla

Ingredientes

  • Huevos, 6 unidades
  • Cebolla, 1/2 unidad
  • Patatas fritas chips, 1 bolsa
  • Leche, 1 chorrito
  • Aceite de oliva

Paso 1

Pica la media cebolla en trozos pequeños y pon una sartén al fuego con aceite.

Paso 2

Mientras el aceite alcanza temperatura, casca los seis huevos en un bol y bátelos bien.

Paso 3

Cuando el aceite esté caliente, incorpora la cebolla y cocínala hasta que esté tierna. Retírala procurando escurrir bien el exceso de aceite y añádela a los huevos.

Paso 4

Vierte un chorrito de leche sobre la mezcla de huevo y cebolla y remueve hasta integrarlo.

Paso 5

Rompe las patatas chips con las manos para obtener pedazos más pequeños y colócalas en otro recipiente.

Paso 6

Añade sobre las patatas el huevo batido con la cebolla y mezcla con suavidad hasta que todas queden bien impregnadas.

Paso 7

Deja reposar la preparación durante aproximadamente un minuto para que las patatas absorban parte del huevo.

Paso 8

Pon una cantidad mínima de aceite en una sartén, incorpora la mezcla y muévela suavemente al principio para evitar que se adhiera.

Paso 9

Cuando esté cuajada por un lado, dale la vuelta, baja ligeramente el fuego y presiónala con cuidado para favorecer que el interior termine de hacerse.

Paso 10

Cocina hasta alcanzar el punto de cuajado que prefieras y sirve la tortilla recién hecha.

Un minuto de reposo

Una vez mezcladas las patatas con el huevo, no llevaba inmediatamente la preparación al fuego. La dejaba reposar aproximadamente un minuto para que las chips absorbieran parte del huevo y perdieran ligeramente su textura crujiente.

Después utilizaba una sartén con muy poco aceite, ya que las propias patatas fritas contienen grasa. Vertía la mezcla y la movía con cuidado al principio para evitar que se agarrase al fondo.

Tras darle la vuelta, Alfonsa bajaba ligeramente la intensidad del fuego y presionaba suavemente la tortilla. Así conseguía que el interior terminase de cocinarse sin que la superficie se dorase demasiado rápido.

Una manera rápida de preparar uno de los platos más queridos de nuestra cocina y, sobre todo, una de esas recetas que reflejaban perfectamente la filosofía con la que Alfonsa cocinaba: ingredientes sencillos, pocos pasos y algún que otro truco aprendido después de muchos años delante de los fogones.