Ferran Adrià junto a su mujer, Isabel Pérez Barceló.

Ferran Adrià junto a su mujer, Isabel Pérez Barceló. E.E.

Estilo de vida

Ferran Adrià, chef: "Mi mujer y yo pensamos en tener hijos, pero tuvimos que decidir entre eso y mi carrera"

El éxito internacional de El Bulli situó a Adrià en lo más alto de la cocina, aunque también le llevó a sacrificar aspectos de su vida privada.

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Durante más de dos décadas, Ferran Adrià llevó la alta cocina española a un nivel nunca antes visto. Su capacidad para reinventar la gastronomía convirtió a El Bulli en un fenómeno mundial y lo situó entre los chefs más influyentes de la historia.

Sin embargo, detrás de los premios, las listas de espera interminables y las jornadas maratonianas había una vida marcada por una dedicación absoluta al trabajo. La intensidad con la que vivió su profesión hizo que algunas decisiones trascendentales quedaran condicionadas por las exigencias de una carrera que ocupaba prácticamente todo su tiempo.

Una de ellas fue la posibilidad de formar una familia junto a su esposa, Isabel Pérez Barceló. En una entrevista concedida a Vanitatis, el cocinero reconoció que ambos llegaron a plantearse tener hijos, aunque finalmente descartaron esa opción porque, según explicó, tuvieron que elegir entre la paternidad y la carrera profesional.

El precio personal del éxito de Ferran Adrià

Ferran Adrià (L'Hospitalet de Llobregat, 1962) fue el primer cocinero español en alcanzar fama internacional y aquel que cambió para siempre la manera de entender la gastronomía, revolucionando la alta cocina con El Bulli en la década de 1990.

Su historia comienza en 1980 como lavaplatos en el Hotel Playafels de Castelldefels, pero fue el servicio militar, donde trabajó en la cocina del Almirante, lo que lo llevó al restaurante El Bulli en 1983.

Adrià se incorporó a las cocinas de El Bulli en 1983 por recomendación de un compañero del servicio militar. Comenzó en el negocio como ayudante; sin embargo, en solo dos años pasó a dirigir la cocina y a convertirla, sin saberlo, en un emblema nacional e internacional.

Sus conceptos de deconstrucción y técnicas como la esferificación, las espumas o el uso de texturas transformaron al restaurante en un referente absoluto de innovación y, poco tiempo después, El Bulli consiguió tres estrellas Michelin y fue proclamado como el mejor restaurante del mundo en cinco ocasiones.

A mediados de la década de los 2000, El Bulli era el lugar más codiciado del planeta para comer, con listas de espera que superaban el millón de solicitudes anuales para apenas unas pocas mesas, según contó Adrià a Jordi Wild.

Sin embargo, este éxito tuvo también un coste enorme en términos personales. Adrià ha confesado en varias entrevistas que trabajaba hasta 18 horas diarias, prácticamente los 365 días del año.

Ferran Adrià y su mujer, Isabel Pérez Barceló, en el Festival de San Sebastián.

Ferran Adrià y su mujer, Isabel Pérez Barceló, en el Festival de San Sebastián. EFE

Una de las esferas de su vida que más comprometida se vio debido a su trabajo fue, precisamente, la conciliación. Según contó en una entrevista para Vanitatis, el chef "tuvo que elegir", entre ser padre o ser chef.

La exigencia extrema que le requería El Bulli no era compatible, en aquel momento, con la dedicación que ambos iban a tener que darle a la paternidad. "Tuvimos que decidir. Mi carrera era muy exigente y no podíamos tenerlo todo", declaró al medio citado.

Sin embargo, esto no cambió nada en la pareja y el chef ha subrayado en varias ocasiones que Isabel fue y es un gran pilar, la persona que ha sostenido su vida personal mientras él estaba inmerso en su oficio.

En 2010, Adrià sorprendió al mundo anunciando que El Bulli cerraría en 2011. Tras más de 25 años al frente del restaurante, el chef confesó que necesitaba parar y "saber retirarse a tiempo".

No obstante, lejos de retirarse, el experto fundó elBullifoundation, una institución sin ánimo de lucro dedicada a preservar el legado del restaurante y a estudiar la creatividad y la gestión en la cocina.

Dentro de esta fundación, levantó elBulli1846, un espacio híbrido entre museo, archivo y laboratorio que abrió en 2023 en Cala Montjoi. Hoy, a sus 60 años, vive de manera mucho más tranquila.