Festival Starlite Occident Marbella.

Festival Starlite Occident Marbella. Starlite Occident Marbella

Estilo de vida

Así es pasar una noche en Starlite Occident, la experiencia que va mucho más allá de la música

Restaurantes, terrazas, un auditorio excavado en la roca y un club hasta la madrugada convierten cada noche en una experiencia única en Marbella.

Más información: Sandra García-Sanjuán, fundadora de Starlite Occident: "No somos un festival, somos una plataforma global de experiencias premium"

Marbella
Publicada
Actualizada

Hace unas semanas entrevisté a Sandra García-Sanjuán y hubo una frase que no he dejado de recordar desde entonces: "No somos un festival ni una promotora de conciertos, somos una plataforma global de experiencias humanas premium". Después de pasar una noche en Starlite Occident entendí exactamente qué quería decir.

Hay conciertos que empiezan cuando se apagan las luces del escenario. Y luego está Starlite Occident, donde la experiencia comienza varias horas antes de que salga el artista y continúa mucho después del último bis.

Llegué pensando en Lenny Kravitz. Era uno de los conciertos más esperados del cartel y la principal razón por la que había puesto rumbo a Marbella. Pero bastó cruzar la entrada de la Cantera de Nagüeles para darme cuenta de que el protagonista de la noche no iba a ser únicamente él.

Porque en Starlite Occident el concierto es solo una parte de la experiencia.

Aquí nadie tiene prisa

Llegué al recinto cuando todavía quedaban un par de horas para que empezara la actuación y lo primero que me llamó la atención fue precisamente eso: nadie corría hacia el auditorio.

Mientras en otros festivales el objetivo suele ser conseguir el mejor sitio posible frente al escenario, aquí la mayoría de asistentes paseaban tranquilamente entre restaurantes, terrazas y diferentes espacios donde tomar algo antes de que empezara la música.

El ambiente invita a alargar la llegada y a disfrutar del recinto sin mirar el reloj.

Hay parejas compartiendo una cena, grupos de amigos brindando en las terrazas, visitantes que descubren el recinto por primera vez y otros que parecen repetir verano tras verano. Se mezclan turistas de distintos países, marbellíes y numerosos rostros conocidos con total naturalidad.

Ahí empieza a entenderse por qué Starlite Occident insiste en definirse como algo más que un festival.

Un auditorio que ya merece la visita

Después llega el momento de entrar.

Y ahí aparece otro de los grandes protagonistas de Starlite Occident: la Cantera de Nagüeles.

El auditorio de Marbella.

El auditorio de Marbella. Starlite Occident Marbella

He visto conciertos en pabellones, estadios y festivales al aire libre, pero pocos escenarios impresionan tanto como este. Cuando cae la noche y la iluminación se refleja sobre la piedra, el escenario adquiere una atmósfera difícil de encontrar en cualquier otro recinto de conciertos.

Aunque el recinto reúne a miles de personas, la sensación es mucho más íntima. Desde prácticamente cualquier asiento parece que el escenario está mucho más cerca de lo que realmente está, en parte gracias a la propia configuración de la cantera y a una acústica que envuelve al público.

Cuando aparece Lenny Kravitz

Poco antes de las diez de la noche las luces empezaron a apagarse y toda la conversación que llenaba el auditorio durante los minutos anteriores desapareció de golpe.

Lenny Kravitz apareció con la misma energía que lleva décadas demostrando sobre los escenarios y enlazó clásicos como Fly Away, American Woman o Are You Gonna Go My Way mientras el público cantaba prácticamente cada canción.

Lenny Kravitz en Starlite Occident.

Lenny Kravitz en Starlite Occident. Starlite Occident Marbella

Hubo dos instantes que terminaron por conquistar al público.

Uno de ellos llegó cuando invitó al escenario a Mia, una niña de 11 años a la que presentó como "el futuro del rock". Otro, ya en el tramo final, cuando decidió bajar del escenario para interpretar Let Love Rule rodeado por el público.

Son esos pequeños gestos los que hacen que un concierto termine siendo recordado.

Cuando el concierto termina, la noche sigue

En cualquier otro recinto, el final del concierto habría significado el inicio de la operación salida.

Aquí ocurrió justo lo contrario.

Nada más abandonar el auditorio, el recinto volvió a llenarse de gente. Algunos regresaban a las terrazas, otros aprovechaban para cenar y muchos se dirigían directamente hacia el Starlite Night Club.

Allí la música continúa hasta bien entrada la madrugada con sesiones de DJs y un ambiente mucho más distendido que el del concierto.

Es habitual ver compartir espacio a artistas, invitados y asistentes, algo que refuerza esa sensación de que la experiencia continúa incluso después del concierto.

Es probablemente la parte menos conocida para quien nunca ha estado en Starlite Occident y, al mismo tiempo, una de las que mejor explica su filosofía. Porque la experiencia no termina cuando baja el telón.

Ahora entiendo a Sandra García-Sanjuán

Porque sí, fui a ver a Lenny Kravitz.

Pero al volver a casa me di cuenta de que había hablado mucho menos del concierto de lo que esperaba. Recordaba la cantera iluminada, la cena antes del espectáculo, el ambiente de las terrazas, el Night Club y esa sensación constante de que allí siempre está ocurriendo algo.

Fue entonces cuando todo cobró sentido. En Starlite Occident la música sigue siendo el gran reclamo, pero es solo el punto de partida de una experiencia mucho más amplia.