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Estilo de vida

Leire Martínez, la española de 23 años ganadora de un Goya: "Si no vivo con mis padres es imposible ahorrar con mi trabajo"

La falta de estabilidad y los bajos salarios convierten la animación en una profesión precaria en España.

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El 28 de febrero de 2026, la 40ª edición de los Premios Goya volvió a reunir a algunas de las figuras más reconocidas del cine español. Actores, directores y cineastas desfilaron por la alfombra roja mientras las estatuillas reconocían el trabajo de nombres consolidados de la industria.

Sin embargo, más allá de los focos y de las caras habituales, los Goya también sirven para visibilizar a todos aquellos profesionales que hacen posible una película desde el anonimato: diseñadores, técnicos, guionistas, especialistas en sonido o animadores cuyo trabajo resulta esencial aunque rara vez aparezcan delante de las cámaras.

Entre esos rostros menos conocidos destacó el de Leire Martínez, una joven de Miranda de Ebro que, con apenas 23 años, levantó junto al equipo de Decorado el premio a Mejor Película de Animación.

Para quienes trabajan en sectores especialmente invisibilizados, como la animación, un galardón de este calibre representa una validación profesional, una carta de presentación ante futuras producciones y una oportunidad para abrir puertas dentro de una industria extremadamente competitiva.

Ser parte de una obra premiada permite ganar notoriedad, ampliar la red de contactos y acceder a proyectos que, de otro modo, quizá resultarían inaccesibles.

Sin embargo, la historia de Leire Martínez también pone de manifiesto una realidad menos conocida: ni siquiera un premio tan prestigioso garantiza estabilidad económica o laboral.

La propia animadora ha reconocido recientemente en el pódcast Hey Mamma que, pese a haber participado en una película galardonada con un Goya y un Premio Forqué, sigue encontrándose con las mismas dificultades que afectan a buena parte de su generación.

La historia de Leire Martínez

Nacida en Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos, Leire se define como una persona alegre, aventurera y profundamente creativa. Desde niña tuvo claro que quería dedicarse al arte, aunque también era consciente de que necesitaba encontrar una profesión que le permitiera vivir de ello.

Tras cursar el bachillerato artístico en Vitoria, descubrió gracias a un anuncio de prensa que buscaba mujeres para la industria del videojuego la existencia de estudios especializados en animación digital.

Aquella casualidad cambió su vida y la llevó a estudiar Animación 3D, convencida de que el talento artístico también debía ir acompañado de una salida profesional real.

Su planteamiento siempre ha sido eminentemente práctico. Lejos de idealizar la figura del artista romántico dispuesto a sacrificarlo todo por su vocación, Leire defiende que "los artistas también comemos" y que el sector cultural necesita ofrecer condiciones dignas para quienes trabajan en él.

Leire Martínez, la española de 23 años ganadora de un Goya.

Esa visión la impulsó a buscar oportunidades laborales nada más finalizar sus estudios y poco después de graduarse se incorporó al equipo de Decorado, la película dirigida por Alberto Vázquez que acabaría convirtiéndose en una de las grandes triunfadoras de la temporada cinematográfica española.

Dentro de la producción, Leire desempeñó una función técnica fundamental en el departamento de Clean Up de animación 2D. Su trabajo consistía en transformar los bocetos preliminares realizados por los animadores en imágenes definitivas, corrigiendo trazos, definiendo el grosor de las líneas y dejando cada plano preparado para la fase de color.

Se trata de una labor tan minuciosa como exigente. La animadora ha explicado que pasa largas jornadas inclinada sobre una enorme tableta gráfica, dibujando plano tras plano desde primera hora de la mañana.

Las consecuencias físicas son evidentes: dolores de espalda, tensión muscular y una elevada carga de trabajo que pocas veces se percibe desde fuera. Detrás de cada minuto de animación hay cientos de horas de esfuerzo y precisión técnica.

Y como todo esfuerzo tiene su recompensa, Decorado supuso un hito histórico para la joven burgalesa, convertida en la primera persona nacida en Miranda de Ebro en conseguir un Premio Goya.

Aunque no pudo asistir a la gala celebrada en Barcelona, ya que las invitaciones oficiales estaban reservadas principalmente para productores y directores, vivió el momento rodeada de sus compañeros y de sus padres en un restaurante de la ciudad condal.

Antes incluso de este reconocimiento, el talento de Leire ya había comenzado a llamar la atención en circuitos internacionales.

Algunos de sus proyectos y cortometrajes habían pasado por festivales de prestigio como el Giffoni Film Festival de Italia, Cinemagic Belfast o el Marché du Film del Festival de Cannes, consolidando una trayectoria que continúa creciendo.

Actualmente, sigue inmersa en nuevos proyectos audiovisuales y ha participado en citas como el Festival de Málaga para presentar producciones emergentes, entre ellas Pinchu es así.

Incertidumbre laboral

Sin embargo, su presencia en Hey Mamma ha permitido conocer también la cara menos amable de la industria. Leire denuncia que la animación en España continúa funcionando mediante contratos ligados a proyectos concretos, lo que provoca una enorme incertidumbre laboral.

Una película puede durar meses o incluso años, pero una vez concluida comienza de nuevo la búsqueda de empleo.

A ello se suman salarios que, según explica, están muy por debajo de los que ofrecen países europeos como Francia o Irlanda, donde un profesional de su especialidad puede llegar a percibir hasta el triple.

Esta situación repercute directamente en las posibilidades de emancipación de muchos jóvenes. Tras haber vivido cinco años fuera de casa, Leire tomó la decisión de regresar al hogar familiar para poder ahorrar.

Una decisión cada vez más frecuente entre los menores de 35 años y que refleja las dificultades de acceso a la vivienda existentes en España.

Pese a las dificultades, mantiene una actitud pragmática y trabajadora. Ha asegurado que no tendría ningún problema en compaginar su carrera artística con empleos en hostelería o incluso en fábricas si fuera necesario para salir adelante.