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Estilo de vida

Entró en vigor en España: la Ley de Bienestar Animal prohíbe viajar con mascotas sin ventilación y climatización adecuadas

La normativa contempla multas para aquellas conductas en un viaje que comprometan el bienestar o la seguridad de los animales de compañía.

Más información: España marca las normas: prohíben la entrada y salida del país con pasaporte vigente si no se cumple este requisito

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En los últimos años, la presencia de mascotas en la vida cotidiana se ha multiplicado. Cada vez es más habitual ver animales acompañando a sus dueños en vacaciones, trayectos cortos, escapadas de fin de semana o incluso en desplazamientos diarios.

Esa integración total en la vida social ha hecho que también aumente la preocupación por garantizar su bienestar en cualquier circunstancia, incluido el transporte y aunque muchas personas ya extremaban las precauciones en los trayectos, ahora la normativa es más exigente debido a la Ley de Bienestar Animal.

Precisamente, uno de los escenarios que más alertas genera es el interior de los coches estacionados. Las altas temperaturas pueden dispararse en pocos minutos dentro de un vehículo cerrado, incluso aunque las ventanas permanezcan ligeramente bajadas.

Por ese motivo, la nueva legislación insiste en que viajar con animales no consiste únicamente en trasladarlos de un lugar a otro, sino en asegurar unas condiciones adecuadas durante todo el trayecto y también en las paradas.

Viajar con mascotas

De acuerdo con la Ley de Bienestar Animal, el bienestar de nuestras mascotas debe garantizarse en todo momento, tanto durante la circulación como cuando el vehículo permanece detenido.

Uno de los puntos más relevantes aparece recogido en el artículo 59, donde se especifica que los animales deben encontrarse "en condiciones de realizar el viaje previsto".

Esto significa que no basta con introducir al perro o al gato en el coche y llegar al destino, sino que el responsable debe comprobar que el trayecto no supondrá un perjuicio físico o emocional para el animal.

La norma también menciona expresamente la necesidad de atender las necesidades fisiológicas y etológicas de las mascotas.

Es decir, no solo se tienen en cuenta cuestiones básicas como el agua o la temperatura, sino también factores relacionados con el estrés, la comodidad o el comportamiento natural del animal durante el desplazamiento.

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Uno de los aspectos que más atención ha despertado es la obligación de garantizar una ventilación y climatización adecuadas dentro del vehículo.

La ley señala que el medio de transporte debe disponer de sistemas suficientes para mantener a los animales dentro de su "rango de confort", evitando temperaturas extremas o una falta de aireación que pueda poner en riesgo su salud.

Esta medida cobra especial importancia durante los meses de verano. Aunque muchas personas piensan que dejar el coche estacionado durante pocos minutos no supone un problema, la realidad es que el interior de un vehículo puede alcanzar temperaturas muy elevadas en un tiempo muy reducido.

Un coche cerrado expuesto al sol puede convertirse rápidamente en un espacio peligroso para un perro, incluso aunque aparentemente haga una temperatura moderada en el exterior.

La legislación también deja claro que los animales no pueden permanecer sin supervisión dentro del vehículo si las condiciones pueden perjudicarles.

El artículo 24 es especialmente contundente al indicar que no deben dejarse solos en coches cerrados expuestos a circunstancias térmicas o ambientales que puedan poner en peligro su vida.

Además, el artículo 60 vuelve a insistir específicamente en los vehículos estacionados y señala que, cuando un animal de compañía permanezca dentro de ellos, deberán adoptarse las medidas necesarias para asegurar una temperatura y una aireación adecuadas.

La norma añade igualmente que los animales no deben quedarse solos, reforzando así la responsabilidad directa de sus propietarios.

El transporte adecuado

Más allá de la climatización, la ley también regula otros aspectos relacionados con el transporte.

Por ejemplo, recuerda la obligación de proporcionar descansos adecuados, agua y alimento en función de las características del animal y de la duración del trayecto.

Esto resulta especialmente relevante en viajes largos, donde las pausas periódicas son fundamentales para evitar agotamiento, ansiedad o golpes de calor.

Otro punto importante tiene que ver con la forma en la que deben viajar dentro del coche. La normativa establece que los animales deben hacerlo en habitáculos adaptados o compartiendo espacio con su responsable, siempre respetando las normas de seguridad vial.

De este modo, se busca proteger tanto al animal como a los ocupantes del vehículo, evitando desplazamientos inseguros o distracciones durante la conducción.

Además de las posibles consecuencias para la salud del animal, incumplir estas obligaciones puede derivar en sanciones.

Aunque la cuantía dependerá de la gravedad de cada caso, la normativa contempla multas para aquellas conductas que comprometan el bienestar o la seguridad de los animales de compañía.