Alba Aldehuela, propietaria de 25 años.

Alba Aldehuela, propietaria de 25 años. Y Ahora Sonsoles

Estilo de vida

Alba, propietaria, sobre alquilar a jubilados: "No me gusta porque quiero que sea un buen entorno"

El auge del alquiler por habitaciones está provocando nuevos conflictos entre propietarios e inquilinos por la convivencia y la edad.

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El mercado inmobiliario en España atraviesa un momento complicado, afectando especialmente a jóvenes y jubilados. Los primeros se encuentran con dificultades para poder acceder a una vivienda por sus bajos ingresos, y los segundos por sufrir, en algunos casos, el rechazo de los caseros.

Aunque a menudo las conversaciones sobre las dificultades para acceder a una vivienda se centran en los casos de los más jóvenes, muchos jubilados españoles muestran sus quejas por la dificultad que se encuentran al alquilar una vivienda, sobre todo cuando se trata de un alquiler por habitaciones.

En estas situaciones las personas mayores se encuentran con que en cada vez más casos los propietarios los rechazan por considerar que son vulnerables. De ello ha hablado Alba Aldehuela en el programa Y Ahora Sonsoles.

La propietaria, que gestiona un piso alquilado por habitaciones, confiesa rechazar a jubilados como inquilinos, ya que "no me gusta porque quiero que sea un buen entorno", al considerar que estas personas no aportan a la convivencia en el inmueble.

Preferencias a la hora de elegir a sus inquilinos

La propietaria explicó que el piso fue comprado por su padre y que, por su situación, "al final yo vivo en esa casa y es una casa familiar", motivo por el que, al estar ella misma residiendo en ella, tenga claro que quiere tener a "alguien con quien pueda convivir bien y que sea un buen entorno".

Hablando de la situación actual en el mercado inmobiliario, ha destacado que ha notado la crisis de la vivienda actual, hasta el punto de que se ha encontrado con "madres con bebés que han llegado buscando habitación".

Aunque es consciente de que esas personas necesitan estas soluciones para poder encontrar un lugar en el que vivir, ella tiene muy claro qué tipo de inquilinos quiere tener en su propia casa, ya que "yo vivo ahí y es mi día a día".

De esta forma, Alba, de 25 años, quiso explicar que, al vivir ella misma en el piso, no le gustaría compartir con personas que no sean compatibles con ella, y esto implica que prefiera compartir casa con personas que tienen un rango de edad similar y que, por tanto, se encuentran en un mismo momento vital.

"Este piso era para mi época universitaria porque yo no soy de aquí de Madrid, entonces buscas gente más o menos con el mismo rol", comentó, antes de continuar recalcando que actualmente se encuentra trabajando, por lo que busca "el mismo perfil de personas".

Para finalizar, ejemplifica con lo que podría suceder si ella sale de fiesta y llega a casa a las 5 de la mañana, lo que podría ser incompatible con una persona jubilada. Realmente, ella busca mejorar la convivencia, pero asegura que "no es que yo ponga requisito de edad".

El auge del alquiler de habitaciones

Mientras Alba tiene claro el tipo de inquilino con el que está dispuesta a convivir en su vivienda, en la que alquila por habitaciones, nos encontramos con que este tipo de alquiler está en auge en España.

El alquiler de habitaciones sigue creciendo como solución a la crisis habitacional en España. Ante una crisis que se ha intensificado en los últimos años, muchos ciudadanos se ven en la necesidad de buscar alternativas más asequibles.

Por este motivo, la oferta de habitaciones en alquiler ha crecido un 17% en el último año, una cifra que revela la presión a la que se enfrenta la población ante el encarecimiento en los precios de los pisos de alquiler.

Los altos precios de la vivienda, tanto de compra como en el alquiler convencional, sumados al aumento de la demanda en las grandes ciudades, han hecho que muchos jóvenes, familias e incluso jubilados se replanteen sus opciones en el mercado.

El alto coste del alquiler convencional ha dado lugar a nuevos modelos de negocio enfocados a compartir vivienda con otras personas. Algunos deciden alquilar una o varias habitaciones de su propia casa para ahorrar, mientras que en otros casos son empresas las que compran inmuebles para luego alquilarlos por habitaciones.

Con este enfoque se trata de maximizar el uso del espacio y reducir los costos para los inquilinos, que ven en el alquiler por habitaciones una solución para poder encontrar un lugar en el que vivir.

En cualquier caso, el aumento de la oferta de habitaciones en alquiler se puede considerar una solución temporal para quienes buscan opciones más económicas, pero al mismo tiempo plantea interrogantes acerca de la calidad de vida y estabilidad que ofrecen estas opciones.

La convivencia en espacios compartidos puede ser positiva, pero al mismo tiempo puede llevar a grandes desafíos, como la falta de privacidad o la propia gestión de las relaciones interpersonales, que pueden llegar a derivar en conflictos entre los convivientes.

A día de hoy, el alquiler de habitaciones se erige como una alternativa al alquiler convencional, y dada la persistencia de la crisis de vivienda, es probable que el alquiler continúe ganando popularidad. No obstante, no solo responde a una necesidad urgente de vivienda asequible, sino que muestra un cambio cultural en la forma en la que las personas viven y se relacionan.

Habrá que ver cómo se desarrolla el sector a lo largo de los próximos años y si sigue creciendo la apuesta por este tipo de soluciones habitacionales, o progresivamente vuelve a ganar enteros el arrendamiento convencional.