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María Borbolla, maquilladora: "A partir de los 50, rellenar las cejas es fundamental para rejuvenecer el rostro"
El objetivo principal del maquillaje en esta zona no es únicamente rellenar, sino reconstruir una estructura que devuelva equilibrio al rostro.
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Con el paso de los años, el rostro experimenta cambios inevitables, y uno de los más visibles —aunque a menudo subestimado— es la pérdida de densidad en las cejas, un fenómeno conocido como madarosis.
Este afinamiento progresivo no solo altera la expresión facial, sino que también puede hacer que los rasgos se perciban más apagados o envejecidos. Una situación que, en ocasiones, no deja más opción que recurrir a técnicas como el microblading para recuperar volumen y definición.
Sin embargo, no siempre es necesario. Tal y como explica la maquilladora María Borbolla, el maquillaje puede ser una herramienta suficiente y mucho más versátil, y lo único que necesitamos para conseguirlo es un lápiz de cejas —y unos buenos consejos—.
Cómo maquillar las cejas a partir de los 50
A medida que envejecemos, las cejas pierden no solo densidad, sino también definición y dirección. Por eso, el objetivo principal del maquillaje en esta zona no es únicamente rellenar, sino reconstruir una estructura que devuelva equilibrio al rostro.
Un principio fundamental, independientemente de la forma facial, es que las cejas deben estar definidas y adaptadas a la expresión natural.
Desde Be Beauty lo resumen con claridad: una ceja mal diseñada puede transmitir emociones no deseadas —como tristeza o dureza—, mientras que un diseño adecuado puede suavizar los rasgos y armonizar el conjunto facial.
Aquí es donde entra en juego la técnica. No se trata de dibujar una ceja completamente nueva, sino de respetar la forma original y potenciarla. Para ello, basta con dos productos básicos: un lápiz de cejas de precisión y un gel fijador.
Una vez conocido el producto, es esencial entender cuál es mejor para tu tipo de ceja. Los expertos recomiendan optar por lápices de mina fina, ya que permiten imitar el trazo del vello natural con pequeñas líneas que recrean pelo a pelo.
Esta técnica evita el efecto "bloque" y aporta un acabado mucho más realista. Además, permite rellenar zonas despobladas sin sobrecargar la ceja.
Algunos de nuestros favoritos son tales como el Mighty Fine Brow Pen de Benefit, el Lápiz para cejas 2 en 1 de SHEGLAM o el Lápiz de cejas Lift & Snatch de NYX.
Lápiz para cejas 2 en 1 de SHEGLAM, Mighty Fine Brow Pen de Benefit y Lápiz de cejas Lift & Snatch de NYX.
En cuanto al color, la clave está en el equilibrio: si el cabello es oscuro, conviene elegir un tono ligeramente más claro; si es rubio, uno algo más oscuro. Esto ayuda a evitar contrastes artificiales que endurecen la expresión.
Para las expertas, un gesto sencillo pero muy eficaz consiste en trabajar la ceja en dos direcciones.
Primero, peinar el vello hacia abajo para visualizar huecos y definir la base; después, peinar hacia arriba y rellenar con trazos suaves. Este método permite controlar mejor la forma y lograr un acabado más pulido.
La presión al aplicar el producto es otro factor determinante. Cuanto más ligera sea, más natural será el resultado. El exceso de pigmento, en cambio, puede endurecer los rasgos y añadir años.
Por último, fijar las cejas es un paso imprescindible para mantener la forma durante todo el día. Mis favoritos desde hace meses son el FLUFF & FIX BROW WAX de Sephora y el Super Lock de Maybelline New York: no dejan residuo y el vello resiste todo el día.
FLUFF & FIX BROW WAX de Sephora y el Super Lock de Maybelline New York.
Aunque estos productos son magníficos y no faltan en mi neceser, algunos profesionales como el maquillador David Francés sugieren alternativas prácticas como aplicar una pequeña cantidad de laca en un cepillo de cejas para disciplinar el vello de forma rápida y eficaz.
Los errores que deben evitarse
Más allá de la técnica, lo verdaderamente importante es encontrar un estilo que respete la naturalidad del rostro. En este sentido, las tendencias coinciden: las cejas ligeramente más densas y con movimiento suelen resultar más favorecedoras, especialmente a partir de cierta edad.
Una ceja con más volumen tiene la capacidad de suavizar rasgos marcados, equilibrar proporciones y dirigir la atención hacia la mirada, lo que contribuye a un efecto rejuvenecedor inmediato.
Tutorial de cejas.
Por el contrario, las cejas excesivamente definidas, oscuras o con formas muy geométricas pueden endurecer las facciones y acentuar los signos de la edad. El resultado suele ser poco natural y, en muchos casos, contraproducente.
La clave está en buscar un acabado flexible: cejas que no estén rígidamente dibujadas, sino que mantengan cierta textura y movimiento.
Ese ligero "desorden controlado" aporta frescura y naturalidad, dos elementos esenciales para conseguir un aspecto más joven sin recurrir a soluciones invasivas.