Elma Saiz Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España.

Elma Saiz Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España. Imagen de archivo

Estilo de vida

Países Bajos da una lección a España: se jubilan a los 67 años, la paga es de 3.300 euros y plan de pensiones colectivo

Mientras en España preocupa la sostenibilidad, el modelo neerlandés combina pensión pública y ahorro para asegurar ingresos altos al jubilarse.

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El sistema de pensiones vuelve a situarse en el centro del debate en España. Las dudas sobre su sostenibilidad, el envejecimiento de la población y el aumento del gasto siguen generando incertidumbre entre trabajadores y jubilados.

Mientras tanto, otros países europeos han optado por modelos muy distintos. Uno de los ejemplos más citados es el de Países Bajos, considerado por muchos expertos como uno de los sistemas más sólidos del mundo.

La diferencia no está tanto en la pensión pública, sino en cómo se estructura el conjunto del sistema. Allí, la jubilación no depende únicamente del Estado, sino de un modelo que combina pensión pública y ahorro obligatorio.

Este enfoque permite que muchos jubilados mantengan un nivel de vida muy similar al que tenían durante su etapa laboral, algo que en España resulta cada vez más difícil.

Un sistema basado en tres pilares

El modelo neerlandés se apoya en tres pilares que funcionan de forma complementaria. El primero es la pensión pública básica, conocida como AOW, que garantiza unos ingresos mínimos a todos los residentes.

En 2026, esta pensión ronda los 1.558 euros netos mensuales para quienes viven solos, mientras que en el caso de parejas se sitúa en unos 1.067 euros por persona.

La clave de este sistema es que no depende de lo cotizado, sino del tiempo vivido en el país. Por cada año de residencia se genera un 2% del derecho total, hasta alcanzar el 100% tras unas cinco décadas en el país.

A esta base se suma el segundo pilar, el más determinante. Se trata de los planes de pensiones de empresa, que cubren a cerca del 90% de los trabajadores a través de convenios colectivos.

En estos planes, tanto empresas como empleados aportan dinero durante toda la vida laboral. Ese capital se invierte y genera rentabilidad, lo que permite aumentar de forma notable la pensión final.

Gracias a este sistema, un trabajador cualificado puede añadir entre 1.200 y 2.500 euros mensuales a su pensión pública, dependiendo de su carrera y cotizaciones.

A este esquema se suma un tercer pilar basado en el ahorro individual, con incentivos fiscales para quienes desean complementar aún más su pensión.

Pensiones que se acercan al salario

La suma de estos pilares marca la gran diferencia frente a otros países. En muchos casos, los jubilados neerlandeses pueden alcanzar ingresos cercanos a los 3.300 euros mensuales en perfiles medios y carreras laborales completas.

Esto se traduce en una tasa de sustitución elevada. Es decir, el porcentaje del último sueldo que se mantiene tras la jubilación puede situarse entre el 80% y el 90% en muchos casos.

Frente a ello, en España la pensión depende casi exclusivamente del sistema público. Aunque la cuantía media ronda los 1.250 euros, la sostenibilidad a largo plazo sigue siendo una preocupación constante.

Otro elemento diferencial es el volumen de ahorro acumulado. Los fondos de pensiones de Países Bajos gestionan más de 1,5 billones de euros, una cifra que supera incluso el PIB de países como España.

Este colchón financiero permite al sistema resistir mejor las crisis económicas y garantizar pagos más estables en el tiempo.

Además, el país está culminando una reforma que adapta las pensiones a la evolución real de la economía. Esto implica que las prestaciones pueden variar según el rendimiento de las inversiones, introduciendo un modelo más dinámico.

En los últimos años, algunos fondos han registrado subidas relevantes gracias a la rentabilidad obtenida, lo que ha incrementado las pensiones de muchos jubilados.

No obstante, estos ingresos deben ponerse en contexto con un coste de vida más elevado que en gran parte de España, especialmente en ciudades como Ámsterdam o Utrecht.

El modelo neerlandés demuestra que la combinación de pensión pública y ahorro obligatorio puede generar sistemas más estables y predecibles.

En España, donde el debate sigue centrado en cómo sostener el sistema actual, el ejemplo de Países Bajos abre una puerta a nuevas formas de entender la jubilación en el futuro.