Begoña Pérez enseña a limpiar estos paños.

Begoña Pérez enseña a limpiar estos paños. Esteban Palazuelos

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'La Ordenatriz' te enseña a lavar las bayetas de microfibra para que no pierdan su 'poder' y puedas seguir usándolas

Este producto, con capacidad electroestática, atrapa el polvo y la suciedad de manera eficaz. Un correcto mantenimiento es esencial para su optimización.

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Hoy en día, no hay casa donde no la encontremos. Es un indispensable de la limpieza que sirve para todas las estancias: el baño, la cocina, el mobiliario del salón... ¿Quién puede tener sólo una?

Precisamente por su importancia, la pregunta del consultorio de 'La Ordenatriz' de esta semana aglutina numerosas consultas, todas sobre el mismo tema: ¿Cómo se limpian las bayetas de microfibra?

La experta, como siempre, tiene una respuesta sencilla y clara, pero antes destaca lo maravilloso que es este producto y sus particularidades.

Las bayetas de microfibra se pueden usar para todo.

Las bayetas de microfibra se pueden usar para todo. iStock

"Tienen capacidad electroestática. Atrapan las bacterias y los gérmenes y hay que saber lavarlas bien para que no pierdan su eficacia", dice.

Antes de entrar en materia, explica que fueron inventadas en 1970 por un científico japonés llamado Miyoshi Okamoto. En un principio se crearon para aplicaciones textiles como ropa deportiva y trajes de baño.

Sin embargo, su uso en limpieza se popularizó en toda Europa a partir de los años 90. Los países pioneros en esto fueron Suecia e Inglaterra y luego se extendió convirtiéndose en un producto de uso masivo.

El secreto de su funcionamiento se debe a su composición con fibras sintéticas ultrafinas que son 100 veces más delgadas que un pelo humano y una mezcla de poliéster que recubre y repele el agua.

También tiene aproximadamente un 20% de poliamida, que ejerce como absorbente. Todo junto forma un tejido con carga electrostática que actúa como un imán: atrae y atrapa polvo, suciedad, grasas, aceites y bacterias sin necesidad de químicos agresivos.

Retienen hasta 7-8 veces su peso en agua, limpian en seco o húmedo (hidrófilas para agua y oleófilas para grasas), no rayan superficies y se secan rápido, evitando olores y bacterias.

En resumen, valen para todo. Mantenerlas en buen estado es crucial. Se pueden meter en la lavadora, pero nunca mezclándolas con ropa de algodón u otros tejidos para evitar que pierdan su efecto y a una temperatura que no sea superior a 30 grados.

¿El jabón? El normal que suelas usar en casa. Si pones a lavar varias juntas, puedes añadir también mopas o fregonas en la colada, porque al ser su composición similar no habrá problemas luego.

Una vez limpias, dóblalas y colócalas bien. Begoña Pérez aprovecha para aconsejar tenerlas de distintos colores según su uso. "Yo utilizo verdes y blancas para el cuarto de baño", explica.

Y también recuerda que hay bayetas de microfibra que son mucho más lisas, especiales para limpiar cristales y que los dejan como nuevos.