Una imagen de una ciudad española.

Una imagen de una ciudad española. iStock

Estilo de vida

Los economistas coinciden: 8 de cada 10 inquilinos en España lo serán siempre si no heredan una vivienda

Un economista advierte de que sin herencia, la mayoría de jóvenes en España seguirá atrapada en el alquiler toda la vida.

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Es evidente el gran problema existente en España en materia de vivienda, el cual no deja de hacerse más grande y cada vez parece más complicado de solucionar. Hablamos del posible acceso a una casa, ya sea en propiedad o en alquiler.

La escasa oferta y unos precios con una tendencia continuada al alza son algunos de los principales motivos por los que la sociedad española se encuentra muy preocupada, tanto pensando a corto plazo como en el futuro.

Este panorama ha hecho que numerosos economistas se pronuncien sobre el futuro del acceso a la vivienda en España. Entre ellos se encuentra el catedrático Santiago Niño Becerra, que ha analizado cómo evolucionará el mercado en los próximos años.

En este contexto, algunos expertos alertan de una tendencia preocupante. Santiago Niño Becerra lo resumía así: "8 de cada 10 inquilinos en España lo serán siempre si no heredan una vivienda".

De esta forma, Niño Becerra hace hincapié en que el acceso a la propiedad está cada vez más condicionado por la herencia y no por el esfuerzo personal de cada uno, tal y como recalcó en un post que ha publicado en la red social X (antes Twitter).

La vivienda genera una brecha social

Santiago Niño Becerra hace hincapié en que la situación de la vivienda está contribuyendo a que haya un país muy desigual. Según su análisis, España se encuentra dividida entre "un 20% que puede acceder a una propiedad y un 80% que no".

Para el economista, esta realidad es una clara muestra de la ruptura social existente, que no solo está relacionada con el esfuerzo personal, sino con el hecho de haber nacido en una familia con patrimonio. Le preocupa especialmente que para muchos "la única vía que les llega para llegar a ser propietarios es la herencia".

Todo ello tiene que ver con la gran dificultad que existe para gran parte de la población en la actualidad para poder llegar a ahorrar la cantidad de dinero suficiente como para poder comprar una vivienda mientras residen en una casa de alquiler.

El encarecimiento de los pisos, que se une a la inestabilidad laboral, lleva a que la compra de una nueva vivienda sea para muchos un objetivo que prácticamente roza lo irreal. Por lo tanto, muchos ciudadanos solo tienen la posibilidad de recibir una herencia para ser propietarios, y otros ni siquiera podrán llegar a serlo.

Niño Becerra recalca que el panorama actual está provocando que exista una sociedad claramente polarizada, entre quienes acceden a la vivienda a través de herencias y quienes permanecen atrapados en el alquiler sin estabilidad, por mucho que se esfuercen.

De esta manera, algo que durante mucho tiempo suponía seguridad y progreso, hoy en día ya es un privilegio que solo se encuentra al alcance de unos pocos.

El fin del ascensor social

El economista catalán asegura que la situación actual va más allá del terreno inmobiliario, al mismo tiempo que alerta del "fin del ascensor social", una idea que durante años apostaba por la creencia de que el trabajo y el ahorro permitían mejorar la posición económica.

Sin embargo, en un momento actual en el que la herencia pasa a convertirse en el principal factor de seguridad financiera, se termina con este principio. Esto, además, tiene otras implicaciones para los ciudadanos que puede afectarles en su día a día.

Una de ellas tiene que ver con la propia confianza que una persona puede tener en que el esfuerzo individual tiene recompensa. De esta manera se produce una ralentización de la movilidad social, y las nuevas generaciones enfrentan un futuro en el que su origen familiar les dará más o menos oportunidades.

En cualquier caso, esto no significa que los más privilegiados puedan estar totalmente tranquilos, ya que, como explica Niño Becerra, "la permanencia en ese grupo del 20% no está, ni mucho menos, garantizada".

Esto es así porque ni siquiera las personas que han heredado o poseen una vivienda pueden dar por segura su posición dentro de un mercado cuya volatilidad y los cambios económicos pueden llevar a que su situación cambie en cualquier momento.

Todo ello se resume en una gran vulnerabilidad en el sistema actual, siendo hoy en día la vivienda no un derecho accesible, sino un elemento que ahonda en la desigualdad, lo que acaba por afectar a todos los estamentos de la sociedad.

La vivienda es mucho más que un bien material

Las palabras de Santiago Niño Becerra son tan contundentes como preocupantes e invitan a la reflexión. A diferencia de lo que sucedía hace unos años, hoy en día la vivienda no es solo un bien material, sino que se ha convertido en el reflejo de una sociedad que se divide entre quienes heredan y quienes no.

Todo nos lleva a que el esfuerzo personal ya no es suficiente y el acceso a la propiedad depende cada vez en mayor medida del patrimonio familiar. Niño Becerra no solo señala la existencia de un problema económico, sino una transformación profunda en la forma de entender la igualdad y la justicia social.

Gracias a sus palabras se puede explicar el motivo por el que cada vez una mayor parte de los ciudadanos percibe el sueño de tener una vivienda propia cada vez más lejos.